Anuncios estomagantes: El arma secreta definitiva

Gracias a vuestras aportaciones, podemos lanzar al espacio una cápsula con un reproductor portátil de DVD en el que, en un bucle infinito, se reproducirán los anuncios que todos amamos odiar. En el caso de que esta bomba publicitaria llegue a manos de civilizaciones alienígenas, enseguida entenderán que nosotros, la humanidad, así como colectivo, no nos andamos con estupideces, y que si no quieren ver sus pacíficos mundos poblados llenos de cancioncillas esquizoides, juegos de palabras baratos, niños que quieren hacer caca en el baño del vecino, exaltaciones de la menstruación, consejos para “ir bien” y un largo etcétera de promociones molestas, deben dejarnos a nuestro aire, consumiendo nuestros productos y viendo la tele (bueno, la primera no, que no tienen anuncios.) Empecemos a llenar la cápsula del mal.

Anuncio de Hipercor /Hprecior (2 votos)

Sería mucho mejor si lo hiciera Chiquito de la Calzada. ¿Qué es eso? ¿Hpreciorrr? La bella joven lee. “¿Hiprecio? ¿Hiperprecio?” y le dice a su maromo, “¿Dónde has hecho la compra?”, cuando en realidad si una chica así tan sencilla y tan de su casa empieza a delirar con las letras del camión del super es ella la que debería pensar qué ha estado haciendo, cómo se llama, si esa es su casa y si el tío es su novio o el celador del cotolengo.

El “Soy” de la Mutua Madrileña

¿Qué se ve? A un montón de gente que se reúne para cantar muy orgullosos que todos comparten el seguro del coche. Probablemente, cuando se coman un yogur emitirán un comunicado de prensa.

El de Depuralina. Para ver, pinchar aquí. A mí este me parece malísimo, pero creo que no supera a una buena bomba de racimo en capacidad de destrucción, como otros. A mi particulamente el de Tchin Tchin de Afflelou también me sacaba de quicio. ¿Qué pasa con el sector de las gafas? Igualmente, me irrita el último anuncio de Mikado, con sus boquitas cerradas. Me dan ganas de partírselas con un bate y hacerme un collar con sus dientes manchados de chocolate. No encuentro el vídeo (cosa que íntimamente me alegra.) Mención aparte han merecido los de Pascual (aquí uno de los buenos de los 80), los de Werther’s original, y los Ferrero Rocher, etc. Mi favorito de estos anuncios cursis que parecen haber viajado en el tiempo desde el año 84 hasta el presente es éste: “Merci te doy las gra-ci-as, Merci por ser así”. No consigo encontrar el vídeo pero sí a este amigo que nos presta su voz y su arte para recordarnos la cancioncilla.

Pero por supuesto, los americanos siempre lo hacen todo mejor. Este está considerado el anuncio más irritante de la tele de EEUU. Es insuperable. No sé si cura el dolor de cabeza, pero te entran unas ganas de matar de las mejores del mercado.

Apply directly to the forehead. Push the red button. End life on Planet Earth.

Y de postre, me pide Escrito por que no me olvide de Jess Extender. Que Dios nos pille confesados.

¿Eres gilipollas? Bebe Pepsi.

No puedo resistirme a mostraros el anuncio que más me ha enervado en los últimos 29 años. Lejos de las alegres canciones de Carmen Sevilla con sus televisores Fili, lejos del negrito del Colacao y de las mujeres batiendo las contraventanas de Egoiste, llega de la mano de Multiópticas el anuncio destinado a que los gilipollas se hagan con un par de gafas. Igual ven bien, pero como son gilipollas…

Tanto apelar al consumo responsable y al gasto moderado, y resulta que era tan simple como poner a un colega repitiendo sílabas y poniendo cara de memo para ahuyentar cualquier tentación de acercarse a una óptica. Para vender gafas no creo que sirva, en cambio intuyo que será extremadamente útil para vender tranquilizantes y opiáceos, y que Jack Bauer está pensando en implantarlo en un chip para colocar en el oído del terrorista global que toque, que Soderbergh planea una secuela de “La Naranja Mecánica” en la que proyectan al incauto el anuncio en bucle, y en fin, probablemente sirva para que Bárcenas se sincere y para que el asesino inconfeso de Kennedy emerja de las sombras sólo para que lo retiren de la circulación. Por supuesto, en Cabo Cañaveral el tema del día es el impulso que el anuncio de MOMO le está dando a la carrera espacial, proporcionando un aliciente sin parangón a la tarea de largarse a otro planeta.

¿Hay algún anuncio que os saque de vuestras pu*** casillas? Yo propongo reunirlos en un post para engendrar un arma secreta que nos permitirá dominar al mundo. Mientras lo pensáis, recordemos los buenos tiempos.

Autobombo

¿Cómo distinguir a un guionista de Mir?

Muy fácil. Es el único que está en el Corte Inglés comprando la segunda temporada. A ver, no porque sea una mierda de serie como muchos podéis pensar, sino porque como no se emitió entera, no es muy conocida. Contiene capitulos inéditos en televisión, tres de ellos firmados por una servidora, la temporada está muy bien, y son 1046 minutos de diversión por 20 euros. No permitáis que mi madre sea la única que conozca el secreto. ¡Uníos al club! Siempre es un momento bonito ver que lo que uno escribe se transforma en otra cosa, véase en euros, películas de 35 mm o DVDés. Por supuesto siempre que hay cosas que te molestan. Por ejemplo, en la edición de la segunda temporada de MIR, en la caja, consta el equipo de guionistas de la primera temporada, y sé que lo han hecho por vagancia y porque no son mi madre. Pero bueno. Cabrearse es vivificante. Ya me pasó cuando omitieron los créditos del guionista en el primer corto que escribí, “El hombre del saco“, y eso fue en 2002 y todavía me dura el cabreo.

El día que me convierta en Ministra (ya hay precedente, ¿qué pasa?) me las van a pagar todas juntas. Y si no, al tiempo.

El día que murió Michael

-Se ve que no estaba bien, que últimamente estaba muy pálido.

Eso me dijo el taxista anoche, cuando de camino a casa le pregunté que si se había muerto Michael Jackson. La noticia me pilló en un bar de funky, hip hop y música negra y tanto yo como E. pensamos que habían dicho que se había muerto como excusa para poner dos canciones seguidas, “Thriller” y “Beat it”. Pero, ¿morirse Michael Jackson? No, lo suyo es ir de mutación en mutación, zarandear bebés indefensos en el balcón, comprar absurdeces para llenar su Xanadú particular, padecer alguna enfermedad insólita (o no), casarse con la hija de Presley o irse de charities con Liz Taylor. Vamos, que por alguna razón yo pensaba que Michael no era de los que se morían, y menos de algo tan poco historiado y excéntrico como un ataque al corazón.

Hace algunos años llegué a escribir en un guión (uno de tantos que tengo comiendo polvo en los cajones) que debería haberse muerto hace diez/quince años y se hubiera convertido en una leyenda, ahorrándose así el proceso que le convirtió en un monstruo y en un payaso para esa cosa tan resbaladiza y fatua que es la opinión pública. A Kurt Cobain le fue de maravilla.

Pero me equivoqué. El talento y la influencia de Jackson son tan enormes que se han comido todas sus rarezas (acusaciones de abuso a menores incluidas) y se ha convertido, en cuestión de segundos, en una leyenda global. Ha pasado de ser un mito lamentable en vida a una gran pérdida, un icono irremplazable. Así de injusto es todo. Para que te perdonen la vida, te tienes que morir.

Creo que si me ha sorprendido tanto la muerte de Jackson es porque desde que tengo uso de razón, su música y su forma de bailar siempre ha estado ahí. El “Dangerous” fue el primer CD que me compré. Mi padre me llevó a ver “Moonwalker”. Fue lo primero que le eché de comer al Ipod cuando me compré uno. Es cierto que he pasado bastante de sus últimos discos, pero me compré el “Thriller” en su edición de vigesimoquinto aniversario, al igual que la reedición del “Bad”, y lo disfruté muchísimo.

Sus movimientos, su forma de bailar, eran como de otro planeta. Así se distingue la genialidad: por crear mundos nuevos, mundos que no se parecen a nada salvo a sí mismos. Quizá esté mejor muerto, pero yo lo siento muchísimo. No sé en qué mundo vivimos que permite que Michael Jackson se muera, así, de repente, tan de repente que parece una broma.

Y tú se lo preguntas al taxista, deseando que te diga que no, que dónde has oído semejante chorrada.

Más sobre Jackson en el blog del pequeño Uli, pinchando aquí.

Quejas a granel. (I)

Jugará al fútbol a cambio de camisetas "petaditas"

La vida moderna en Occidente, y más concretamente en España, pongamos que hablo de Madrid, está llena de evidencias de que somos estúpidos, de que nos lo montamos mal, de que nos han dicho que todo está bien y nos lo hemos creído. Parece que somos libres, que vivimos guay. No. Somos como hámsters en una rueda (¿sabéis lo mal que huelen los hámsters? Pues eso.) Os voy a ayudar a ver lo mismo que yo, que tengo el modo mesiánico activado.

1. La factura de la luz es absurda.
2. El precio del alquiler y la vivienda debería bajar y no baja. (¿A qué estáis esperando? ¿A que un meteoro del tamaño de Brasil formado por monedas de Euro impacte contra nuestro país?)
3. En Madrid hace mucho calor, no hay playa, y con tanto polvo de las obras lo único que se puede hacer es rodar un western o derretirse hasta desaparecer.
4. Las palomas han perdido todo el respeto.
5. Las calles siempre están abiertas y los bares cierran muy pronto.
6. Las copas son absurdamente caras y digan lo que digan, la garrafa es la bebida nacional, más que la sangría y la cerveza juntas.
7. En Madrid hay muchos madrileños, y yo les digo, no lo sé a ciencia cierta, pero seguro que mejor que aquí se vive en muchos sitios.
8. En Madrid casi no quedan videoclubs, y el Zara mató a mi abuela. (Es una metáfora. Absurda, pero ¿qué pasa? ¿tenéis algún problema?).
9. En mi barrio no venden horchatas de calidad.
10. Debería aprovechar los anuncios para dar con una estrategia pero no se me ocurre nada.
11. Mis impuestos deberían conseguirme una piscina para mí sola, pero no de Toy, sino en un buen chalet, con un buen jardín, y forma de riñón y mis iniciales en el fondo.
12. La gente que se para en el lado izquierdo de las escaleras mecánicas debería recibir una colleja, y yo debería dársela, y no deberían devolvérmela, sino decir, “Gracias Sensei, he aprendido la lección”.
13. Vivir solo te hace tirar mucha comida. Tirar comida te hace sentir mal. Oler la comida que tiras te hace sentir peor.
13. Si tienes dinero, no tienes tiempo. Si tienes tiempo, no tienes dinero. Por lo tanto, estás condenado a un aburrimiento caro o a un entretenimiento barato.
14. Cuando tengas el suficiente curriculum para tu trabajo soñado, serás demasiado mayor para que te cojan.
15. Cuando aprendas a peinarte bien, tendrás mogollón de canas.
16. Cuando tengas la ropa suficiente, se te caerá el culitrampis.
17. Cuando te compres un Mac, siempre lo harás a un mes de que salga el nuevo sistema operativo.
13. Necesito aprender a conducir para largarme de aquí.
14. El otro día leí que los menores de 30 (¿o eran 35?) necesitan dedicar el 86% de su sueldo para comprarse una casa.
16. Sin embargo, hace dos semanas el 59 segundos se lo dedicaron a Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, y no hizo ningún comentario al respecto.
17. Cristiano Ronaldo, huye, todavía estás a tiempo, y no dejes que te exploten, que aquí la vida es muy cara.

Se aceptan contribuciones a mi día oficial de odio estar aquí.

Disclaimer: Si te fastidia mi facilidad para darle entidad a mis quejas absurdas, ¡ábrete un blog!

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