Rafael Reig, blog, escritor, novelista, literaturaPues aquí pondré lo que se me vaya ocurriendo. Poca cosa, en general. Lo primero que se me pase por la cabeza. Lo que lea por ahí y lo que me cuenten en la barra de los bares o los amigos. Y si alguien quiere poner algo también, estupendo: no censuraré ningún comentario. Corrijo: sólo permitiré que se publiquen los comentarios que a mí me dé la gana y no daré ninguna explicación al respecto

Tres por dos

Aquí seguimos.

Anusca hace un catálogo de muñecas para vender. Las dibuja a colores y a cada clase de muñeca le pone un precio distinto, Aquí las tiene, en la venta:

 

 

 

Vende tres por dos, como en el mercadillo, y están muy bien de precio, me parece a mí.

Mientra leo y escribo, ella pinta muñecas.

Vienen amigos también. Aquí estoy con Alberto Olmos y con Eugenia:

Como ellos son jóvenes, por las noches se iban a tomar copas, no sé a dónde. A mí que me registren. No sabía yo que en Piles había una vida secreta, un mundo oculto en el que la juventud toma copas. Yo creía que aquí todo se limitaba al aperitivo, la cena en el patio de casa y, como exceso apenas tolerable, la partida de dominó mientras los mosquitos nos pican en los tobillos.

¿Por qué los mosquitos se concentran tanto en los tobillos, por debajo de la mesa? ¿Lo sabes tú?

Aquí estamos los no tan jóvenes, en el bar de Delia:

 

Yo, Natalia, Jimena, mi hermana Maite y Violeta, tomando el penúltimo whisky.

A veces creo que lo que debería hacer sería un pie de foto para el catálogo de muñecas de Anusca. No habría novela mejor.

Lo que me sucede es que, cuando me enseña el catálogo, nunca sé que muñeca elegir. Menos mal que son tres por dos.

Como casi siempre.

¿Quién me iba a decir a mí que a Violeta le gusta tanto montar en bici?

Pero siempre es así: tres por dos. Siempre aparece una más, la que monta en bici, con la que no contabas.

Siempre das por hecho que hay dos mujeres: la real y la que tú imaginas. O la que tú imaginas y la que ella imagina.

Y luego siempre aparece una tercera. Y viene en bici, encima, pedaleando a toda velocidad.

 

Comments (64)

...agosto 1st, 2009 at 15:06

Lamentable, en lo que ha degenerado este blog

###agosto 1st, 2009 at 18:00

Qué sabrá un burro cuándo es día de fiesta!!

Anónimoagosto 1st, 2009 at 22:11

Tu si que has degenerado,tienes menos humor que una momia. Momifícate que estarás más acorde con tu pensamiento querido ramsés-acio-ooge.

Sra Maruja la porteraagosto 1st, 2009 at 23:42

Pero que bien te veo en la foto Rafael,con todas las chicas a tu alrededor ,pareces un marqués . Muy bonicas las muñecas que pinta tu Anusca,es que ha salido artista como su padre. No te quites los calcetines ni de noche ni de dia ,es un consejo que te doy por la humedad y por los mosquitos .No dirás que no te lo digo , que son consejos desde la experiencia que da la vida. Y para el baño con sandalias de goma que pica el pez araña sino te proteges,y el sombrero para el sol, que ese si lo llevas bien puesto y te sienta muy bien como a tu abuelo . A disfrutar todo lo que se pueda ,yo te limpiaré el blog de vez en cuando . Un beso de tu casi abuela.

Belénagosto 2nd, 2009 at 8:56

Se ha puesto esto perdidito de friquis. No den de comer a los bichos, hombres y mujeres.

Belénagosto 2nd, 2009 at 8:57

Se ha puesto esto perdidito de friquis. No den de comer a los bichos.

Anónimoagosto 2nd, 2009 at 12:07

¿ Qué pasa Belén ,que tienes pocas visitas en el blog? o¿eres la salvadora del blog de Reig? Que se defienda el solito que ya es mayor,y si le molesta algo que lo diga. Muy bueno tu blog,por cierto.

...agosto 2nd, 2009 at 15:22

Lo dicho, vaya nivel…

###agosto 2nd, 2009 at 15:40

Sí, desde que tú no estás se nota.

...agosto 2nd, 2009 at 16:13

ja,ja,ja,ja … difícil, nunca estuve 🙂

###agosto 2nd, 2009 at 17:52

Pero ahora que estás ya se nota. Je, je, je

...agosto 2nd, 2009 at 18:14

tú mismo

Anónimoagosto 3rd, 2009 at 7:20

Aquí para «firmar» no es obligatorio «identificarse», o sea, que puedes decir misa si te apetece. Tú y toda tu familia.

rafaelreigagosto 3rd, 2009 at 8:43

Estoy un poco harto, visto el percal. No pretenderá nadie que conteste o ni siquiera lea todas estas imbecilidades. Lo siento por los pocos que aún escriben aquí con buena fe.

Leave a comment

Your comment