Rafael Reig, blog, escritor, novelista, literaturaPues aquí pondré lo que se me vaya ocurriendo. Poca cosa, en general. Lo primero que se me pase por la cabeza. Lo que lea por ahí y lo que me cuenten en la barra de los bares o los amigos. Y si alguien quiere poner algo también, estupendo: no censuraré ningún comentario. Corrijo: sólo permitiré que se publiquen los comentarios que a mí me dé la gana y no daré ninguna explicación al respecto

Esas estúpidas lectoras

Ayer veo en el periódico este alarmante titular:

AUSTER Y VILA-MATAS CUESTIONAN LA PREPARACI?N DEL LECTOR

Al parecer los dos están ya hasta la coronilla de lectores y lectoras estúpidos. Tan estúpidos.

Eso dicen, aunque sin duda sus palabras las habrán «sacado de contexto» y habrán «tergiversado su intencionalidad». Ellos son como el Papa y los adolescentes: ¡nadie les comprende!

Esto lo dijeron en Nueva York, en el Instituto Francés. Nadie se habría atrevido a decir algo así en el Instituto Cervantes, que lleva el nombre del «escritor alegre«, el que se dirigía a un «discreto lector» o, como mucho, «desocupado«, y a menudo «amantísimo«.

Vila-Matas reclamó allí:

«A ver si se pone de moda ser un lector no estúpido».

Auster se mostró de acuerdo:

«Sí, es verdad que hay lectores estúpidos que no se enteran de lo que quiere decir el autor.»

Ah, qué panda de botarates y cernícalos, que atajo de lectoras estúpidas, memas perdidas, tontas de remate que no alcanzan a comprender «lo que quiere decir el autor«.

-¿Y por qué no lo dice y en paz? -pregunta una lectora (estúpida, cómo no).

-Qué estupidez. Eso es la ley del mínimo esfuerzo… ¡muy elástico! Nosotros queremos decir una cosa, pero no la vamos a decir tal cual, pedazo de estúpida. Se trata de que la adivines… 

¿Qué hacer entonces? ¿No leer? Si no te van los jeroglíficos, ¿qué haces? ¿Mejor no leer, ya que uno es así de estúpido?

No, qué va: eso es peor. Los lectores son estúpidos, pero los que no leen son más estúpidos todavía, según aclaró  Auster: «la mayoría de la gente estúpida no lee libros«.

(Imagino que esa mayoría tan estúpida no lee libros por una sola razón: la falta de tiempo, porque están muy ocupados escribiéndo para publicar en Anagrama lo antes posible).

?sta es una foto de Vila-Matas buscando (con la mano) inspiración para uno de sus libros:

 

¿Para qué tanto esfuerzo, tanta mano izquierda rebuscando inspiración, si luego esas estúpidas lectoras lo leerán sin entender «lo que quiere decir el autor«?

?sta es una de las estúpidas lectoras que entienden siempre al revés los libros de Vila-Matas:

 

Hace tiempo que creo que Vila-Matas y Auster son autores pop. Ahora compruebo que, en efecto, han hecho una banda pegamoide para interpretar su legendario bailable:

¡Pero qué público más tonto tengo,

pero que público más anormal!

Luego puede que confiesen que ambos quieren ser un bote de Colón, para salir en la televisión.

A lo mejor por eso mismo se visten los dos siempre de negro, a falta del «blanco nuclear» de los detergentes. 

Ya Goytisolo abandonó hace unos años su dramático exilio para venir a la Feria del Libro de Madrid y poner como hoja de perejil a los lectores. Ya Fernando Vallejo nos hizo ver que los lectores no somos más que unas putas.

-Sí, pero putas muy estúpidas -redondeó Vila-Matas-. Putas y estúpidas perdidas.

-Bueno, Enrique, no te embales, que igual se convierten en esas putas asesinas de Bolaño -se amedrentó Auster.

Mira esta estúpida lectora con un libro de Paul Auster tirado por el suelo, esta puta indolente, incapaz de mover el culo para seguir leyendo y averiguar «lo que quería decir» Paul Auster (aunque al parecer no lo dijo, porque eso lo tiene que adivinar la lectora, si no fuera tan estúpida).

 

 

¿Qué narices quería decir el autor?

A ella que la registren. ¡Qué sabrá ella, la estúpida lectora!

Luego Auster y Vila-Matas propusieron hacer obligatorio el carnet de lector. Nadie podrá leer si no supera un examen y obtiene el carnet. Entre los dos han montado una lecto-escuela, que es como una auto-escuela, donde dan clases para el teórico y el práctico. Será un carnet por puntos, naturalmente. Como te pillen sin enterarte de «lo que quería decir» Vila-Matas, te quitan tres puntos. Y habrá controles de alcoholemía aleatorios, para detectar a quienes intenten leer a Paul Auster borrachos. Te pillan con un libro de Vila-Matas y te hacen soplar.

-Ha dado positivo, ¿no le da vergüenza leer a don Enrique con dos copas? ¡Qué falta de respeto! ¿Así cómo va usted enterarse de lo que quiere decir el autor, pedazo de estúpido?

Y te retiran el carnet de lector tres meses, para no hablar de la multa que te cascan.

He leído (con mi estupidez supina) a Vila-Matas y a Auster. Siempre he pensado que son dos autores que pertenecen a la misma tradición literaria. Los dos escriben influidos por las contraportadas de sus propios libros. Se leen esas solapas ditirámbicas, se lo creen y se dicen a sí mismos: ¡Esto era, claro! ¡Eso es lo que voy a escribir! ¡Lo que dice aquí que he escrito, qué pasa!

A este tipo de escritor que se inspira en sus contraportadas (y en algunas críticas con abundante incienso) lo podemos llamar escritor solapista (sí, solipsista también).

Triste destino el de toda una generación de solapistas que intenta parecerse a las contraportadas de sus propios libros, sobre todo con tanta estúpida lectora que anda suelta por ahí leyendo sin carnet (y hasta con un par de copas).

 

 

¿Qué está leyendo esta grandísima estúpida, que parece contenta y todo?

Ya me gustaría que leyera algo escrito por mí, pero no. Yo no tengo duda: está leyendo el prólogo de Los trabajos de Persiles y Sigismunda, que Cervantes dirige a un «lector amantísimo«. Ha llegado a la parte en la que Cervantes cuenta que va por un camino y, al oír su nombre, se acerca un estudiante:  

Apenas hubo oído el estudiante el nombre de Cervantes, cuando, apeándose de su cabalgadura, cayéndosele aquí el cojín y allí el portamanteo, que con toda esta autoridad caminaba, arremetió a mí, y, acudiendo asirme de la mano izquierda, dijo:

-¡Sí, sí; éste es el manco sano, el famoso todo, el escritor alegre, y, finalmente, el regocijo de las musas!

Yo, que en tan poco espacio vi el grande encomio de mis alabanzas, parecióme ser descortesía no corresponder a ellas. Y así, abrazándole por el cuello, donde le eché a perder de todo punto la valona, le dije:

-Ese es un error donde han caído muchos aficionados ignorantes. Yo, señor, soy Cervantes, pero no el regocijo de las musas, ni ninguna de las demás baratijas que ha dicho vuesa merced; vuelva a cobrar su burra y suba, y caminemos en buena conversación lo poco que nos falta del camino.

Cervantes, «el escritor alegre«, ya se ve, no se creyó nunca lo que decían las contraportadas de sus propios libros.

Ni una sola palabra se creyó.

Quizá por eso jamás le tomaron en serio y murió con fama de chistoso, superficial y escritor para estúpidos.

Desde luego, jamás le tomaron tan en serio como a Auster y Vila-Matas. Ni de lejos.

¿Quién iba a tomar en serio a Cervantes, si ni siquiera él se tomaba en serio a sí mismo (al contrario que los otros dos)?

Sólo esas lectoras tan estúpidas como la de la foto, que, después de leer (en la dedicatoria al Conde de Lemos) aquello de:

Ayer me dieron la Estremaunción y hoy escribo ésta. El tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan, y, con todo esto, llevo la vida sobre el deseo que tengo de vivir.

siguió leyendo el prólogo hasta que se emocionó (¡la muy estúpida!) con la última línea:

No son todos los tiempos unos: tiempo vendrá, quizá, donde, anudando este roto hilo, diga lo que aquí me falta, y lo que sé convenía.

¡Adiós, gracias; adiós, donaires; adiós, regocijados amigos; que yo me voy muriendo, y deseando veros presto contentos en la otra vida!

Yo, lector estúpido, escritor aún más estúpido, contentas deseo ver también a mis estúpidas lectoras amantísimas, a ser posible en esta misma vida.

Y caminar juntos, en buena conversación, lo poco o mucho que nos falte de camino. 

Ese camino, esa buena conversación, es lo único que es la literatura, leer y escribir.

Al menos, para nosotros los estúpidos.

Comments (29)

Buquemayo 5th, 2009 at 11:43

Qué razón tienes cuando dices que la literatura es «esa buena conversación». Tachar de estúpidos a los lectores, y hay lectores estúpidos y hay escritores gilipollas, sólo demuestra que Vila-Matas, sus libros me gustan mucho, y Auster, que también me gusta, pueden llegar a ser tan capullos como sus lectores, yo mismo, sin ir más lejos, lo que, en el fondo, es muy consolador. Será por eso que, después de leer con gusto algún libro y leer lo que pone en la solapa, se me quitan las ganas, si es que las tuve, de conocer al autor. Y es que una cosa es pillar con ganas la última del Matas y otra muy distinta tomarse una caña con él, si es que bebe, que ésa es otra.

Pornoterroristamayo 5th, 2009 at 12:27

Desde luego Vila-Matas y Auster podrían ser tan elegantes como Borges y decir que rastrean al «lector-valiente». Es un problema de voluntad: la estupidez no se elige, la cobardía sí.

Y de todos modos, a ellos qué más les dará que les comprendan o no, es que acaso escribir no es como eyacular? qué demonios te importa lo que suceda después con el producto de esa paja?

Que se limiten a escribir, y nosotrxs, estúpidxs, listxs, valientes, cobardes, nos limitaremos a leer. Las cosas en su sitio, no?

(Me ha encantado leerte un saludo)
Lubna

Jose Topazmayo 5th, 2009 at 12:30

No sé, no sé: ¿una patada a Anagrama en los culos de Vila-Matas y Auster? ¿Importan mucho las opiniones de los autores, al margen de su obra? Confieso que no sé casi nada de la vida y milagros de quien leo. Hay casos, como el suyo, en que me gustan sus novelas y sus opiniones, pero no creo que cambiara muho mi valoración sobre Sangre a borbotones si se hubiera usted vuelto monárquico o azanarista, dios no lo quiera.

Tarantulínmayo 5th, 2009 at 12:47

Pues creo totalmente que el escribir libros enrevesados como «Paradiso» del señor Lezama Lima es un atentado a la literatura. NO son los lectores estúpidos, en realidad hay escritores que creen que en un mundo globalizado, ausente en cierta medida, van a tener tiempo los lectores de entender lo que se le ocurre a un par de aventajados escritores.

No hay tiempo para leer una basura (basura para cada quien), no hay tiempop para ponerse a entender a los demás, solo hay posibilidad de dar opiniones basuras acerca de libros basuras, porque al igual que Mac donals también hay lecturas basura. Esto forma parte también de la estética de la recepción de Jauss, tiene que ver con la obra cuando deja de pertenecer al autor y se deja abandonada a la interperie, cual viento, propicia para que cualquier lector idiota la entienda y la amase, la vuelva mustia por el uso de los ojos y el cerebro.

Son los usos del cerebro los que hacn a una obra literaria obra últil.

Confieso mi coincidente ignorancia de no haber leído antes ni a Auster ni a Villa Matas.

No sé si los entiendo o no. No me importa.

emmamayo 5th, 2009 at 14:14

Adoro a Vila-Matas y detesto a Paul Auster ( a su literatura, que me aburre)
Supongo que ningun escritor que se precie desea lectores estupidos. No me gustan los libros faciles, los previsibles, esa literatura que no te lleva a ningun sitio, ni te levanta siquiera del sillon. Entiendo que es imposible luchar contra esos libros inutiles, esos escritores estupidos que solo generan lectores estupidos.
Decirlo en voz alta no es ninguna traicion.
No hay tiempo que perder para explicar que la literatura no es como zamparse una pizza y poner la television.
La literatura puede salvar vidas, pero no salva la vida de los lectores estupidos.

Javier Divisamayo 5th, 2009 at 15:22

Ah, con Vila-Matas hemos de ser Exploradores del Abismo, libro por otra parte, que yo, estúpido lector, no entendí y no hice por entender, pues lo deje a la mitad. En cuanto a Auster, no es tan difícil, en fin, bastante poppy, Broklyn Folies, Trilogía de Nueva York, El Libro de las Ilusiones. Puede entretener o no, pero fácil es la literatura de Auster. A quién sí entendí siempre fue a RL Stevenson, Poe, Dickens, Wilde, Twain, Melville…etc aunque me los haya de fumar en inglés. Los entendí siempre y los sigo entendiendo. A usted por otra parte, creo entenderle, creo. Abrazote.

Ismamayo 5th, 2009 at 20:39

Me he quedado encantado con su recochineo enfadado. ¿No tienen estos dos a alguien que les dé bofetaditas advirtiéndoles de las memeces insultantes que sueltan? Leí la noticia y me quedé asqueado, y va ahora, usted, y coloca los acentos donde deben estar, sí señor.

Siempre le leo, en el periódico, aquí, y sus libros. Comparto su afición por el whisky irlandés, aunque sospecho que no llego a su nivel de excelencia, según cuenta usted. Lo conseguiré. Un saludo muy afectuoso.

elisamayo 5th, 2009 at 21:05

Concuerdo con Emma. Paris nunca se acaba es una de mis novelas más queridas y por las risas que venían tan naturales y felices con su lectura y por la justa y elegante referencia que hace a Julio Ramón Ribeyro, levato una ceja y me digo…hmmm, a éste se le subió el divismo, ya se le pasará. Pero en cambio a su íntimo Auster…puaj…Después de haber leído…cómo se llamaba?? (Ya me olvidé, menos mal)…Es que habiendo tantas otras cosas por leer, tanto sol por disfrutar, tantos paseos por hacer y tantas cervecitas bien frías que saborear no me interesa averiguar por qué tanta gente le hace caso.
Cómo sea, la soberbia le hace a unx sordx…y poco favor a lo que produce…De todos modos, ya se me han quitado las ganas de leer lo próximo que publique Vilas…

Joelmayo 5th, 2009 at 22:10

A mi me pasa al revés que a Emma, me gusta Auster, siento indiferencia por la literatura de Vila-Matas . Pero sí que opino que Vila-Matas se toma a si mismo demasiado en serio y eso nunca es bueno. Además no sé por qué razón, pero parece que haya una pacto no escrito en este país según el cual haya que alabar todo lo que diga y escriba Don Enrique. Da gusto respirar aire fresco …

miguel alberomayo 6th, 2009 at 7:24

Me parece genial la definición de escritor solapista, yo he sufrido y practicado la del presentador de solapa, pero es verdad que el contagio ha terminado por extenderse al propio escritor. El siguiente paso es que le encarguen directamente al redactor de la solapa el próximo libro del autor, y que éste se limite a escribir la solapa, y así ad nauseam, como los Kirchner.

Por cierto, hoy he tenido que dar explicaciones a mi hijo de ocho años y no por las solapas sino por las ilustraciones del blog, me parece que hemos ganado un lector futuro de blogs literarios.

Otto Pickmayo 6th, 2009 at 7:48

Lo que dijo Vila-Matas (porque lo llevó escrito y lo leyó y el periodista le ha dado un matiz bien merluzo, del que se hace eco Reig a ciegas, porque así ya le va bien):

«Sterne renovó la relación del escritor con el lector, esa relación que últimamente parece regresar a un primer plano, pues existe la impresión de que algo empieza a moverse. En pleno ensueño de las hipotecas y del becerro de oro de la novela gótica, se forjó la estúpida leyenda del lector pasivo. La caída del monstruo está dando paso a la reaparición del lector con talento y se replantean los términos del contrato moral entre autor y público. Respiran de nuevo los escritores que se desviven por un lector activo, por un lector lo suficientemente abierto como para permitir en su mente el dibujo de una conciencia radicalmente diferente a la suya propia.
Si se exige talento a un escritor, debe exigírsele también al lector. Porque no hay que engañarse: el viaje de la lectura pasa muchas veces por terrenos difíciles que exigen tolerancia, espíritu libre, capacidad de emoción inteligente, deseos de comprender al otro y de acercarse a un lenguaje distinto al de nuestras tiranías cotidianas. Como dice Vilém Vok, no es tan sencillo sentir el mundo como lo sintió Kafka, un mundo en el que se niega el movimiento y resulta imposible siquiera ir de un poblado a otro. Las mismas habilidades que se necesitan para escribir se necesitan para leer. Los escritores fallan a los lectores, pero también ocurre al revés y los lectores les fallan a los escritores cuando sólo buscan en éstos la confirmación de que el mundo es como lo ven ellos. Los nuevos tiempos traen esa revisión y renovación del pacto exigente entre escritores y lectores. Vuelve el lector con talento.»

otoskimayo 6th, 2009 at 8:33

kaka de luxe:

pero que público más tonto tengo, pero que público más anormal, yo estoy aquí y canto (escribo) lo que quiero, y se pedís más dejo de cantar (escribir).

Y eso piensan de «algunos lectores/as».
Qué no pensaran de los que ni se molestan en abrir una de sus muchas páginas, algunas perfectamente prescindibles.

La mayoría de los que llenan los estadios de futbol y basket y leen el marca no tienen ni puta idea de quien es ese Vilá o el tal Paul, y ni puta falta que les hace para ser felices o infelices.

De bien nacidos es ser agradecidos, coño. Y si hay cuatro gatas/os que van a la feria del libro y se gastan veinte euros en un libro con título absurdo, trescientas perezosas páginas que leer, y hacen cola media hora para ser insultadas por sus «ídolos» literarios (menos mal que no son gala o ruiz zafón, con su hora y media de espera soviética en busca de pan intelectual -la firma y lo perdigones de sus dioses de papel-), es que algo no funciona en este asunto.
Al menos Guti «es republicano», alguna esperanza hay, si esa megaestrella apunta maneras antiborbónicas.

Juanmayo 6th, 2009 at 9:31

Confieso que me he quedado un buen rato mirando la foto de Vila Matas, casi tanto como la de la lectora de cervantes, y no la entiendo… ¿será su imagen tan inaccesible para mí como su literatura para los estúpidos lectores?

Me he reido mucho con todo y aún mas con esto de Pérez-Reverte. No os lo perdáis: http://muchachadanui.rtve.es/celebrities-arturo-perez-reverte.html

Luis Amézagamayo 6th, 2009 at 14:26

Cámbiese lector por comprador y devuélvase el texto al escritor para que lo ratifique.

Más claro, aguamayo 6th, 2009 at 15:41

La mujer de Auster, presente en aquel acto, se levantó en el turno de preguntas y dijo:

«Paul, soy tu mujer, y jamás he entendido una palabra de lo que has escrito. Ni de tus novelas ni siquiera de las notas que me dejas escritas directamente en la puerta del frigorífico por no ir al escritorio a coger un post it. Si por ese motivo consideras que soy una estúpida, que te den. Concretamente, que te dé la cena el señor Vila Matas».

Efectivamente, esa noche el español cocinó para el americano unos microrrelatos inspirados en el minimalismo de Ferrán Adriá. Auster confesó que no le sabían a nada.

Acabaron la noche a sartenazo limpio…

😉

helenamayo 6th, 2009 at 17:11

En todas partes hay estúpidos: hay escritores estúpidos (como prueba tenemos a los dos mencionados en el post), lectores estúpidos (ud. tiene alguna que lo es, bastante, y no se cansa de leerle 🙂 ), presidentes de gobierno estúpidos, conductores de autobús, compañeros de trabajo… ¡El mundo está lleno de estúpidos, qué novedad! Ahí le has dado, Rafael, yo pensé lo mismo cuando leí la noticia. Menudo chafón me llevé, mejor si no hubiesen abierto la boca. Besos

pascual quieramayo 6th, 2009 at 17:25

Pues el lector que no entiende será un imbécil, pero el escritor que no se hace entender es un presuntuoso hijo de puta. Como bien decía otro aristócrata de las letras que, sin embargo, hacía todo lo posible por hacerse entender: «la claridad es la cortesía del filósofo». Pues eso, lo mismito para cualquier juntaletras.
Reig, no me extraño que te haya hervido il sangue.

otoskimayo 7th, 2009 at 9:03

Otro como el de reverte del dragó:
http://muchachadanui.rtve.es/celebrities-fernando-sanchez-drago.html

Maribelmayo 7th, 2009 at 21:49

Y cuidar de las estrellas puede ser «un buen castigo»
¿te la sabes, Rafael?

Beso

Pacomayo 8th, 2009 at 9:20

Hombre, a lo mejor si que somos los lectores un poco tontos, al menos los de Vila-Matas. Yo mismo hasta Doctor Pasavento lo leía con asiduidad, pero de la mitad de esta no pasé. Ya ve, tardé en darme cuenta que siempre se trataba de la misma novela.
Con Paul Auster lo que me sucede, siempre que me lo han recomendado, es que la persona que lo hace, con devoción insana, me acaba pareciendo un tonto. Así que, leerlo lo he leído, pero pareciéndome el propio Auster un tonto. Estos dos ya tienen poco que contar.
Pero que digo, si yo vine aquí ha hablar del ??celebrities? de Muchachada nui del miércoles pasado, donde parecía el ínclito Pérez-Reverte. No se lo pierda usted Rafael.
Un saludo

ponciomayo 8th, 2009 at 11:02

Está claro que en España no eres «alguien» como escritor si no te parodian los de «Muchachada nui» o «vaya semanita».
Eso de muestra que al menos estos escritores tienen «un lector inteligente»,el que hace la parodia.

cosmopolitanomayo 8th, 2009 at 13:37

Hola a todos:

Si queréis participar en el concurso de relatos eróticos de COSMOPOLITAN, pinchad aquí. Grandes premios os esperan!!!!

http://www.cosmohispano.com/concursos/59-concursos/1640-concurso-de-relatos-eroticos

Saludos

rafaelreigmayo 9th, 2009 at 10:02

Bueno, Buque, a mí también me gustan los libros de Vila-Matas y los de Auster. A Auster no le conozco, pero a Vila-Matas sí y es un tipo muy simpático. Una mala tarde la tiene cualquiera y, además, los periodistas le dan su propio matiz.
Un saludo, Lubina.
Bueno, José Topaz, sí que importan las opiniones. Por eso las hacen públicas. Importan menos que los libros, pero importan, y se pueden comentar, por qué no, y se puede discrepar.
A mí me parece estupendo escribir Paradiso, Tarantulín, nadie obliga a leerlo, por qué no va a escribirlo uno?
Dudo mucho que la literatura salve vidas, pero en fin, es un bello propósito, Emma.
Hombre, confío en que me entienda, Javier Divisa.
Ánimo, Isma, con el whisky. Ya nos tomaremos uno juntos (o unos cuantos).
Yo sí leeré a Vila-Matas y a Auster, Elisa, una cosa no quita la otra.
Ja, ja… qué bien finge tu hijo, Miguel, como si no hubiera visto fotos de culos nunca… te tiene engañado. Un fuerte abrazo.
Creo que no es así, Otto Pick. Era un coloquio. En él se hizo referencia al escrito de Vila-Matas, pero allí se habló y el periodista cita entrecomillado lo que reproduzco.
Sí, muy bueno el video, genial.
Lo de la mujer, en efecto, diciendo: Paul, soy tu mujer… cojonudo: como si pudiera haber duda en Paul o no la reconociera.
Besos, Helena.
Sí, grondante sangue, je, je.
No me la sé, Maribel, no.
Besos y abrazos a todos.

Lolamayo 10th, 2009 at 14:19

Rafita, entonces, si conoces a Vila-Matas, sabes perfectamente que no se toma a sí mismo en serio en absoluto… Y sabes que él también se sitúa en la tradición esta tuya del humor atlántico, o cantábrico, o asturiano, como le dices tú… (¿cómo era?) ?l la llama «humor serio», pero para mí que habláis de lo mismo.
De todas maneras, me encanta que toques a los intocables, que reniegues de cualquier convención, y sobre todo que defiendas a Cuba. ¡Ya está bien de ver sólo la paja en el ojo ajeno!
Un beso, majo.

Badenmayo 10th, 2009 at 20:25

Pues yo estoy de acuerdo con Vila-Matas y Auster. La mayor parte de los lectores somos estúpidos, ¿por qué si no leeríamos tus posts? Para confirmar las sospechas sólo hace falta leer los comentarios. En efecto, la mayoría somos (como lectores) estúpidos.

Ariadnamayo 10th, 2009 at 20:49

Lo primero que debe sentir un escritor hacia sus lectores es gratitud, sean o no estúpidos.
En el caso de los sujetos que nos ocupan, mucha, ya que gracias a esos estúpidos que siguen comprando sus libros a pesar de no ser capaces ni siquiera de entenderlos, ellos se pueden permitir una vida regalada. Que se dediquen a la literatura que es por lo que son reconocidos y lo que mejor hacen, crear ficción, que no opinión. Para opinión basta la de uno mismo con su estupidez y todo.

Ariadnamayo 10th, 2009 at 20:53

Por cierto por qué desde la quinta línea lo feminizas y solo hablas de «lectoras estúpidas»…?
No debo haberlo pillado, lo volveré a leer, creo que no he entendio este post…

Fargomayo 12th, 2009 at 11:43

El problema es que, teniendo en cuenta que tanto Auster como Vila Matas llevan años escribiendo el mismo libro (o utilizando la misma plantilla-solapa), hay poco nuevo que entender.

Fargo

lidiuskadiciembre 2nd, 2009 at 15:14

Absolutamente de acuerdo con Fargo en el caso de Auster. No conozco la obra de Vila Matas. Las mujeres solemos tener las mejores calificaciones en la universidad. No seremos tan estúpidas…

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