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Jesús Cano Reyes: columna ganadora del Taller de Columnismo.

7 Mayo. 2012 Posted by Hotel Kafka sa

 

El escritor, columnista y profesor de Hotel Kafka, Rafael Reig, impartió un taller de columnismo literario el pasado martes 24 de mayo, en la facultad de Políticas y Sociología del campus de Somosaguas, en el marco de la II Semana Complutense de las Letras, que tan animada ha estado este año.

El ejercicio práctico del taller consistía en redactar una columna de 300 palabras dando cuenta del encuentro y enviarla por mail a Hotel Kafka antes de las 24.00 del mismo martes. Un jurado formado por algunos profesores de Hotel Kafka ha seleccionado, de entre las columnas recibidas, la que ha considerado mejor «por su descripción realista del profesor Rafael Reig, y pese a los elogios desmedidos que se le dedican a continuación, y que el jurado no comparte», según reza el fallo, emitido con fecha de hoy, 26 de abril de 2012. Enhorabuena al ganador.

Y he aquí la columna:

 

Lo que Reig no cuenta

Desabotonada la camisa y con cara de haber trasnochado, parece un intruso que ha usurpado la identidad de un escritor. Rafael Reig resume su periplo como narrador y periodista a través de anécdotas ligeras, relatos de embriaguez, alusiones sexuales y encuentros fortuitos. Lo más importante sucede por la noche y yo tengo la suerte de aguantar bien los whiskies, dice. Su discurso es provocativo y está más próximo a una conversación en un bar que a una conferencia sobre columnismo literario impartida en la universidad. De sus palabras podría desprenderse que su éxito se debe no tanto a un hipotético talento como a la feliz conjunción del alcohol y algunas amistades afortunadas.

Sin embargo, lo que Reig no cuenta (o cuenta sólo de pasada, como si estuviera obligado por contrato a mencionarlo) es que detrás de ese personaje hay infinitas horas de trabajo y reflexión, de lectura crítica y escritura persistente, de búsqueda y forja de una amplia cultura que no deja de ser sólida y brillante por el hecho de no revestirse de solemnidad. El alarde de erudición sienta muy bien a los discursos de los intelectuales, pero muchas veces su oscuridad tan sólo esconde vacío; se aferran a las citas y referencias para velar la fragilidad de sus ideas desnudas.

Aunque el humor pueda parecer a algunos una salida fácil para los que no tienen nada elevado o sustancioso que decir, un entretenimiento superficial y apto para todo el mundo, se trata en realidad de un sendero igual de fértil y, por cierto, también elitista, pues excluye a todos aquellos que no saben comprender que es doblemente difícil enseñar y provocar la risa al mismo tiempo. Como Nicanor Parra (justamente homenajeado estos días con motivo del Premio Cervantes), Rafael Reig también sabe que la verdadera seriedad es cómica.