Rafael Reig, blog, escritor, novelista, literaturaPues aquí pondré lo que se me vaya ocurriendo. Poca cosa, en general. Lo primero que se me pase por la cabeza. Lo que lea por ahí y lo que me cuenten en la barra de los bares o los amigos. Y si alguien quiere poner algo también, estupendo: no censuraré ningún comentario. Corrijo: sólo permitiré que se publiquen los comentarios que a mí me dé la gana y no daré ninguna explicación al respecto


Cosas que no hace un e-book

 

Este es el momento no muy solemne, pero muy alegre, en el que mi hija Anusca le regala a su prima Alicia los libros que ella ya no lee mucho.

 

 

¿Puede un libro electrónico dar tanta alegría a un niño?

¿O un cuento electrónico (porque Ali dice cuentos)?

O a un mayor. A mí, que me regalen una descarga, me deja frío. Bueno, salvo que me diga Salma Hayek:

-Ven aquí, Reig, que te voy a ofrecer  una descarga…

Entre los pocos libros que conservo están muchos que me regalaron. Y todos ellos los hemos leído no menos de diez personas.

Serán cientos los libros que yo he leído prestados. Con el libro electrónico nos quieren obligar a pagar, no por el libro, sino por la lectura.

Y acabar con las bibliotecas, claro está, sitios peligrosos y de donde no se sale con ninguna idea buena, ¿verdad?

Comentarios (21)

Oscar Sáenzmayo 5th, 2012 at 17:28

No todos los libros llevan DRM, de hecho es algo que en el futuro próximo dejará de usarse. Puedes descargarte un libro y “prestárselo” a quien quieras.

Pepeillo Arniemayo 5th, 2012 at 18:14

Como sabes, soy fundador de Papyre, a pesar de lo cual, compro los libros en papel, y luego los leo en la pantalla (o en papel, que cogno).

Mollymayo 5th, 2012 at 18:28

El libro electrónico, no sé, pierde un poco del encanto natural de tener un ‘libro’. Iba a decir, ‘es como un cigarro electrónico pero con nicotina’ pero sinceramente no sé cómo funcionan. Bueno, digamos que un libro electrónico es un reemplazo temporal para los libros reales. Algo así como un androide.

Marlowemayo 5th, 2012 at 18:57

Hijos como excusas… ojalá tuviera yo uno.

pandafilandomayo 5th, 2012 at 19:03

Tampoco es conveniente quedarte dormido con él en las manos porque corre peligro la integridad del engendro malparido. A mí me lo regalaron y ahí está, ni sé cómo se enchufa.

Ana.mayo 5th, 2012 at 19:30

Yo tengo la costumbre de poner reflexiones en mis libros, a veces dibujos relacionados con el texto y también subrayados de frases que me gustan mucho. Cuando ando limpiando mis estanterías o simplemente porque me apetece hojear aquí y allá vivo instantes muy gratificantes al coger determinados tomos y leer lo que puse cuando los leí. Para mi cumpleaños me regalaron un cuento de BLANCANIEVES ilustrado por Benjamín Lacombe que me apasiona coger una y otra vez y pasar sus hermosas páginas. Están los cuentos que casi se caen a trozos de mi hija que quería de chiquitina que se los leyera una y otra vez; los dos únicos que se ha leído mi marido en toda su vida y que tienen una estantería especial; los de poesía, y en una vitrina preciosa mis libros preferidos y mimados. Su olor, su tacto, los recuerdos de cuando los leí que me saltan sobre los hombros y me susurran su hermosa historia. Los manchados de té; los mordidos por mi gato… No, no concibo un libro electrónico en mi vida. Estaré anticuada, pero me da igual. Si algo me gusta no quiero cambiarlo. Cuando voy a mi librería preferida de Murcia, DIEGO MARÍN, y con mi bolsa llena de libros me voy a tomar un yogur helado y disfrutar de su olor a nuevos, de ese sutilísimo ruidito al abrirlos por primera vez… Ay, que no, que no es para mí.

Le deseo un buen fin de semana!
Ana.

esvansiguermayo 5th, 2012 at 21:04

La posible desaparición del libro (“físico”) tiene montones de implicaciones, pero la verdad, no creo que entre ellas esté que la difusión de los contenidos vaya a ser menor; más bien todo lo contrario, en la medida, por ejemplo, en la que la autoedición de ebooks va a dejar sin poder a ciertas editoriales, por ejemplo. Eso sin contar con la difusión de copias ilegales de los libros, claro está.

Osvaldomayo 5th, 2012 at 21:19

Hay verdad en sus palabras, y no me refiero a cargar con la ‘angustiosa ilusión’, tal vez solo eso, de que nos atienda Salma. El libro, ese viejo amigo que huele hasta impregnar habitaciones enteras, hasta seducir mejor que Salma a cualquier mente inquieta, ese que se arruga con mil lecturas hasta estropearse con los años como si tuviese vida propia, aunque sin morir jamás, nunca competirá con ese puñado de bits electrónicos que por estar, siempre lo harán en todas y en ninguna parte. Son cosas muy distintas en mi modesta opinión. Hasta aquí, todo conocido, creo. A partir de aquí, pensemos que ese puñado de bits, viaja por redes a la velocidad de los sueños hasta alcanzar a cualquier curioso, y si no, pues eso pretenden, que paguemos, recomiendo leer no pocos textos, bit a bit, que explican que también la informática y el libro electrónico puede llegar dónde sea deseado, impidiendo tras unas pocas pulsaciones de ratón, que hagamos lo que siempre hicimos, prestar un libro, sin peajes. En mi opinión, esto también es verdad y contribuye también a divulgar y acaso compartir placeres, menos tangibles, como Salma, pero placeres al fin.

Felixmayo 6th, 2012 at 11:29

Todo eso es cierto. Pero hace ya muchos años, en mi primer número en la red de “El fantasma de la glorieta”, ya inexistente por cierto y cuya copia completa que guardaba en mi ordenador perdí irremediablemente en una catástrofe informática, yo decía que la edición digital (a pesar de que soy uno de los que prefiere en muchos sentidos la edición en papel) se impondría por muchos motivos, entre ellos los económicos y ecológicos, que cualquiera podrá deducir fácilmente.

Álvaro Bernal Quevedomayo 6th, 2012 at 12:13

¿Necesitábamos el libro electrónico?, no, nos han hecho creer que lo necesitamos…, curiosamente casi todos los usuarios de e-book que conozco es gente que apenas lee, tres o cuatro libros al año, eso sí, llevan 10.000 libros encima, y eso es muy molón…
Soy de los que piensa que ambos formatos convivirán claro, pero no creo en las grandes ventajas del e-book, esas alternativas que nos venden ya existen en el mercado tradicional, ediciones de bolsillo, cuesta de Moyano, y biblioteca municipal se llaman…

A.R.Rmayo 6th, 2012 at 12:43

Los libros en los que hemos leído cosas bellas y en los que guardamos estampitas, la plata del bombón que nos comimos, mientras saboreábamos las dos cosas (el bombón y el libro), la amapola que nos regalaron (aquella canción de “Era una flor en un libro olvidadad…era el amor de una antigua ilusión…”), etcétera, no van a dejar de acompañrnos ni de exhibirse y contonoarse desde las estanterías porque tengamos un e-book.

Sin embargo, este puede ayudarnos a llevar ligeramente en la mano 500 libros en una mudanza (lo que supondría diez cajas en los tradicionales) y nos va a ayudar a llevar a clase levemente y con gracia esos 500 libros para leer a los alumnos en la misma mañana, a los de 2º de la ESO El Lazarillo, a os de 4º La Metamorfosis y a los de 1º de Bachillerato Hamlet, que es por donde yo me ando ahora en el Insti, y creánme es la mar de fácil sustituirlo por los tres volúmenes (no digamos El Quijote), y la mar de interesante tenerlo todo a la vez, comparar ese Hamet y su monólogo, girando un poco y buscando el monólogo de Segismundo para leerlo también.

No seamos tontos, no son incompatibles (no sólo de Romanticismo vive el hombre), es como si porque las velas tienen más encanto no utilizáramos las bombillas. Sin embargo, en una cenita amorosa podemos elegir las velas!!

Eugenio Sánchez Bravomayo 6th, 2012 at 14:34

Para empezar, respecto a los libros, soy un fetichista implacable. Echo un vistazo a mis libros, a los que están y a los que no (porque los regalé o los tiré o los perdí o los leí en biblioteca o…), y doy un repaso a mi vida. El tacto, los olores, los recuerdos, las supersticiones, las anotaciones, son todo cosas muy difíciles de traspasar a una pantalla. Así que no me adapto al e-book.

Es difícil que ocurra en el mundo del libro lo mismo que ha ocurrido en el mundo de la música, que se pague religiosamente cada año por un nuevo dispositivo reproductor y nada o casi nada por la música. Lo pienso porque me cuesta horrores pensar en el libro como algo que funcione con batería. Pero puede ocurrir. Los dispositivos son cada vez más atractivos, más versátiles. Aunque todavía les falta camino por recorrer. Y creo que el mercado anglosajón está adaptándose al cambio con garantías para los autores.

En cualquier caso, la digitalización de la información y su puesta en circulación en Internet es el signo de nuestro tiempo. Una dinámica imparable. Si hay que adaptarse, qué tendría de bueno: se talarían menos árboles, la difusión instantánea, la pluralidad de voces y editoriales, algún nuevo género literario, el precio…

No lo sé. Estoy confuso. Todo es opinable. Todo está en el aire.

Sólo quiero seguir leyendo y que autores como tú sigan publicando.

felicitymayo 6th, 2012 at 19:25

Un libro es un individuo, tiene fisonomía, un color, una textura de papel, unas tapas, rígidas o flexibles. El libro posee una gravidez, una pesantez experimentada por la mano y el antebrazo; el papel en que está impreso muestra una textura y ofrece una particular sensación de tacto. Tanto el papel como la tinta que lo impregna emiten un determinado efluvio, un aroma individual. Cuando emprendo la aventura de leer un libro, todas esas sensaciones son percibidas y quedan asociadas al contenido de la lectura; cuando más tarde recuerdo o evoco esa lectura, las mismas sensaciones, atenuadas, se recuperan, asociadas a la historia.

Hablando de modernidad y de nuevas tecnologías ¡esto sí que es experiencia multimedia! ¡Aquí sí que entran en juego todos los sentidos! El cachivache ese, por el contrario, siempre ofrecerá su aspecto anodino, su impersonalidad, su grisáceo uniforme de trabajo, su deprivación sensorial. Además, ni siquiera podemos colocar entre sus páginas un marcapautas personal, hecho o elegido por nosotros, ni podemos escribir en sus márgenes notas de nuestro puño y letra.

Yo no sé si triunfará o no, si se impondrá o no; es muy probable que lo haga temporalmente, dada la imperante ñoñería del culto al gadget. Pero lo que está claro es que es esencialmente AJENO al proceder sensorial humano y que, cuando pase esta urticaria, el libro volverá y se quedará para siempre: la experiencia multisensorial en 3D QUE NO GASTA PILAS.

Jose Miguelmayo 7th, 2012 at 15:02

Imagino que cuando aparecieron las primeras imprentas todo el mundo pensaba como ustedes ahora, “No hay comparación entre la escritura a puño, con sus imperfecciones, y las letras vacías y carentes de personalidad de una imprenta “. Por favor, un libro después de un tiempo en la estantería lo único que transmite son ácaros. Lo importante es que el libro sea bueno, no que el libro venga en una buena caja.

Marmayo 8th, 2012 at 19:54

Vaya chorradas hay que leer, parece que el libro electrónico se fuese a hacer obligatorio por ley…

¿No es más personal, más bonito, más humano, más de todo, escribir a mano que hacerlo a ordenador? ¿No tienen las libretas y cuadernos un encanto del que carece el texto en word? ¿no es bonito encontrar anotaciones de hace años escondidas por ahí? Y aún así, la mayoría de las personas (en los países ricos) estamos escribiendo delante de una pantalla. Incluyendo todos los nostálgicos del libro en papel que opinan por aquí.

¿Ha desaparecido el material de oficina, ha dejado la gente de usar bolígrafos, han cerrado todas las papelerías? No, por muchas razones, por costumbre, por fetichismo, porque es más rápido, por lo que sea. A mi me gustan los cuadernos, aunque use una agenda electrónica. Tampoco faltan personas que escriben con pluma o a máquina. El ordenador no ha terminado con lo anterior, pero se ha extendido de manera imparable, y los mismos argumentos que se usan frente al libro electrónico se podían usar en contra de el hace quince o veinte años.

Pues lo mismo pasa con el ebook. No digo pasará, porque ya está pasando.

Ustedes mismos que reniegan del formato electrónico están entrando en este blog a leer a través de una pantalla. Porque es más rápido que esperar a que publiquen un libro recopilando las entradas. Porque pueden contestar al autor, y el a vosotros. Porque es un formato más flexible. Por lo que sea. Los formatos cambian, pero casi todos permanecen. Incluso hoy en día seguimos tallando textos en piedra o en arcilla. Pero las ventajas del ebook, sobretodo para los muy lectores, son indudables. Los libros no pesan, no ocupan, son más baratos o son gratis, no tienes que esperar a que se impriman y distribuyan, no tienes que ir a buscarlos (las librerías molan un huevo, pero hay gente que no las tiene cerca o que tiene una abuela enferma a la que no pueden dejar sola para irse a solazarse con los libros en exposición), puedes leer cualquier libro en cualquier idioma vivas donde vivas, puedes tener ediciones extranjeras con diccionarios incorporados…

Atrévanse a probarlo si de verdad les gusta la literatura, porque no son excluyentes. Puedes leer un libro en formato electrónico que te guste y comprarlo en una edición preciosa para regalarlo, ya que sabes que es estupendo, o para tí, porque significó mucho. Se podrán hacer impresiones personalizadas con distintos textos, dedicadas especialmente, con fotos propias, con diseños especiales en la portada, etc.

Tendremos menos libros, pero mejores y más importantes. Quedarse refunfuñando porque no “huelen a libro” o cosas así es una estupidez, lo siento. La mayor parte de la gente compra los libros para leer, no como objeto decorativo o como fetiche, porque si no no se venderían las ediciones cutres, pero baratas, de bolsillo, y los que lo compren por fetichismo van a poder seguir haciéndolo, pero que no me cuenten rollos de amor a los libros, es amor al formato. Como el que colecciona pergaminos.

PD. Ah, y una ventaja inequívoca del libro en papel que nunca mencionan, y que en mi opinión garantiza una larga vida a este formato, es, sencillamente, que no necesita electricidad, y aún hoy hay muchas, muchas personas que desgraciadamente viven, estudian y leen sin tener aceso a electricidad.

PD.2. Y si no fuese por el libro electrónico (y pirateado, lo confieso), no hubiese podido leer “La fórmula omega”, que es un libro divertidísimo.

loli del hostal y del Nido de poetas, cuentistas y otros .mayo 8th, 2012 at 23:58

Que suerte tiene Alicia de tener una familia tan ilustrada . No se va a aburrir nunca rodeada de cuentos y de libros de los de verdad. Un abrazo.

lidia-la escribamayo 9th, 2012 at 1:14

mira no he leído JAMAS ,en mi existencia,como actriz,directora teatral, un cuento mas maravilloso que EL PRINCIPITO, si lo has leído,vuelve a leerlo, hay unas cuantas verdades, de a puño!
encantador post!
un abrazo
lidia-la escriba

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Microalgomayo 9th, 2012 at 12:07

Yo aún no me he despegado del papel.

Y para un niño pequeño, no hay color. La cara de yuju de Alicia es de antología… Si no lo ha leído, búsquele por ahí, si le place, uno que se llama “un poco perdido”, que mi novia y yo nos hemos hartado de regalar a todo infante que se nos pone a tiro:

http://www.milrazon.es/Libros/un-poco-perdido-Chris-Haughton-a-bit-lost-cuento-del-pequeno-buho.aspx

No es Kierkegaard, por supuesto. De hecho, Kierkegaard no es tan profundo…

Jaumetmayo 9th, 2012 at 21:47

Yo estoy leyendo en estos momentos desde un móvil, y de lo más agusto.

Luis Amézagamayo 11th, 2012 at 13:01

Habrá que convivir en los diferentes formatos. No cabe otra. Si nos metemos en una “guerra” entre descargas y talas, igual salimos todos perdiendo.

H. Lecterjunio 24th, 2012 at 23:52

Estoy muy de acuerdo con Mar, que además de tener ese hermoso nombre debe ser lectora avezada y sin complejos ni prejuicios. Y por cómo opina, sé que tiene y usa un e-book o libro electrónico o, en breve,directamente libro. Sí, porque los coches de antes, con su caballo delante tirando del vehículo, sudando, piafando, tascando el freno y desparramando estiércol tenían un encanto insuperable. Pero mantener un caballo cuesta una pasta. Y hay que tener cuadra y palafreneros, por no hablar de la putada que le supone al caballo (v. Krahe). Cuando inventaron los automóviles, y la gente nos podíamos matar a 120 por hora (normalmente al doble), todavía hubo quien se quejaba del estiérceodos que cagaban a la atmósfera y se empezaron a buscar alternativas híbridas y eléctricas. No sabemos qué nos deparará el futuro, en materia de necesidades o consumismos, de problemas inexistentes o falsas soluciones. Pero tragaremos. Vaya si tragaremos. ¿O ya no nos acordamos de cuando vivíamos sin móvil? Aun así, amo mi papyre 6.1 y estoy convencido de que aunque salgan libros megatecnológicos en 3D, sonido dolby surround, finos como una evax ultra y en colores ácidos superdemoda, el primero será el más amado y ya no se fabrican como antes y donde vamos a ir a parar…

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