Rafael Reig, blog, escritor, novelista, literaturaPues aquí pondré lo que se me vaya ocurriendo. Poca cosa, en general. Lo primero que se me pase por la cabeza. Lo que lea por ahí y lo que me cuenten en la barra de los bares o los amigos. Y si alguien quiere poner algo también, estupendo: no censuraré ningún comentario. Corrijo: sólo permitiré que se publiquen los comentarios que a mí me dé la gana y no daré ninguna explicación al respecto


Mais où sont les neiges d’antan!

¡Pero dónde están las nieves de antaño!, se preguntaba el bueno, el miserable, el desdichado, el enamoradizo, el maldito François Villon.

Qué pregunta.

¿Dónde van a estar las nieves del ayer, Villon?

Pues en la nevera.

Metidas en el congelador, hechas una bola.

¿Dónde si no?

Al menos eso es lo que hace mi hija Anusca en cuanto cae la primera nevada: una bola de nieve que mete en el congelador hasta el invierno que viene.

Al año siguiente, sacamos la vieja y la sustituimos por la nueva.

Pero siempre tenemos a mano neige d’antan, para cualquier necesidad.

Nunca se sabe. En casa ya nos ha pasado sentir una repentina urgencia de nieve, en plena primavera.

Mírala, nuestra bola de neige d’antan, preparada, por lo que pueda pasar.

En tiempos de Villon, ya me hago cargo, no sería tan fácil. El poeta desapareció en 1463 y nunca más se supo.

Había sido todo lo que se puede ser, desde asesino a poeta, y había pasado varias temporadas en la cárcel. Vivió todas las vidas de todos los hombres, quizá la de algunas mujeres también. Mató a un fraile a navajazos y sedujo a una prostituta, fue salteador de caminos y participó, con sus compinches, en el asalto nocturno a una residencia universitaria (el Collège de Navarre, donde robaron quinientos escudos de oro), Entró y salió de prisiones y mazmorras hasta que la suerte se torció y, tras torturarle, confiesa todo y le condenan a la horca.

Es entonces , esperando su ejecución, cuando escribe el famoso poema que se conoce como Ballade des pendus, la balada de los ahorcados.

En el último momento, le indultan, conmuntando la pena por la de destierro. Villon desaparece por esos campos por los que ha vagabundeado tanto y nunca más se supo. Jamás. Ni siquiera se sabe cuándo murió ni, por supuesto, si siguió escribiendo.

En el poema hablan los propios ahorcados interpelando al lector, como en una estela funeraria de esas que dicen: caminante, como me ves te verás tú mañana, etc.

(Esta ilustración procede de la princeps de Villon)

El poema (sólo cito unos versos) es sobrecogedor:

Vous nous voyez cy attachez cinq, six

Quant de la chair, que trop avons nourrie,

Elle est pieça devoree et pourrie,

Et nous les os, devenons cendre et pouldre.

De nostre mal personne ne s’en rie.

Como quien dice:

Aquí nos ves colgados, cinco, seis;

esta carne que tanto hemos alimentado

ya está devorada y podrida,

y nosotros los huesos nos volvemos ceniza y polvo;

de nuestro mal que nadie se ría.

Los ahorcados piden a los que pasan por el camino y los ven allí colgando un poco de piedad, hombre humanos (frères humains), un poco de compasión:

Nous sommes mors, ame ne nous harie;

Mais priez Dieu que tous nous vueille absouldre!

La pluye nous a débuez et lavez,

Et le soleil desséchez et noirciz:

Pies, corbeaulx nous ont les yeulx cavez

Et arraché la barbe et les sourciz.

Jamais nul temps nous ne sommes assis;

Puis ça, puis la, comme le vent varie,

A son plaisir sans cesser nous charie,

Plus becquetez d’oiseaulx que dez à couldre.

Que nos vendrá siendo, sobre poco más o menos:

Estamos muertos, que nadie nos atormente,

rogad a Dios que nos absuelva a todos.

La lluvia nos ha mojado y lavado,

y el sol nos ha secado y renegrido.

Las urracas, los cuervos nos han vaciado los ojos

nos han arrancado la barba y las cejas.

Ni un solo momento nos hemos sentado,

vamos de acá para allá, según sopla el viento,

que no cesa de balancearnos a su gusto,

más picoteados por los pájaros que un dedal de coser.

 

(Esta ilustración es de una edición posterior y aparecen los versos de la carne podrida y los huesos volviéndose polvo)

En fin, es un poema largo y aterrador, atravesado por un sólo aullido como un relámpago:

Hommes, ici pas de plaisanterie.

Algo así como: tíos, aquí se acaban las bromas.

Bien, me voy por las ramas. La obra de Villon es variada y formidable y otro de sus poemas más conocidos es la Ballade des dames de temps jadis (Balada de las damas del ayer), una variación clásica de topos del ubi sunt (¿donde están?): el poeta se pregunta dónde están ahora aquellas bellas damas de antaño.

Pues ya sabes: como la nieve de los inviernos pasados.

En el congelador, claro.

¿Dónde van a estar, Villon, tronco?

Este poema lo revisó (como casi toda la obra de Villon) Georges Brassens, en una canción con el mismo título (de la que ya hemos hablado).

Pero del rastro de Villon no te digo nada: está por todos lados, desde Brecht a Vallejo.

Lo que a menudo me deja pensativo, cuando leo a Villon es pensar que fue contemporáneo de nuestro Jorge Manrique, casi de la misma edad.

Curioso, ¿verdad?

El gran maldito, el putero y camorrista,  el feroz y despiadado Villon, frente a frente con el apacible caballero cristiano don Jorge Manrique.

Vaya pareja.

Ayer, cuando mi hija fue a por la nieve de este año para guardar una bola en el congelador, me puse a pensar también en qué elegiríamos hoy para dar vida al topos del ubi sunt.

¿Dó están las Polaroid, las cintas de vídeo, las máquina de escribir? ¿Qué se fizo el candado para el dial del teléfono que algunos padres ponían? ¿Dó están las fichas para llamar desde un teléfono público? ¿Qué se fizo aquel Commodore 64 que tuvimos, dó están todos aquellos discos blandos de 8 pulgadas?

Para expresar la fugacidad, el tiempo pasado ya irrecuperable, más que la rosa, más que la nieve, hoy tenemos la tecnología, que apenas dura un instante.

Eso pensé, si tuviera que escribir un soneto (Dios no lo permita) con el motivo del ubi sunt, lo dedicaría a una de las que llaman “nuevas tecnologías”.

Nada hay tan efímero.

Mais où sont les nouvelles technologies d’antan!

Pues dónde van a estar: en el altillo del armario, con las antiguas maletas sin ruedas, el piano eléctrico y los Juegos Reunidos Geyper.

 

 

 

Comentarios (27)

Javier Palenciafebrero 6th, 2012 at 12:13

Aún me quedan unos años para integrar el ubi sunt en su más pleno sentido, pero ¡qué belleza de post! La nieve de antaño sustituida por la nieve de este año, pero sigue siendo nieve. Un saludo.

Microalgofebrero 6th, 2012 at 13:55

Curioso, el tal Villon.

Y curioso, lo del ubi sunt. Cuidado, amigo, que es síntoma de. No se me deprima, ¿hein?

Ana.febrero 6th, 2012 at 14:54

Sr. Reig, me ha parecido muy interesante su entrada. La maravillosa costumbre de cada año guardar una bola de nieve en el congelador me ha entusiasmado y es probable que la copie, eso sí, no podré llevarla a cabo todos los años, pues soy de Murcia. Aunque de un pueblo al que llamamos el Londres murciano por su frío y por nevar aquí más que en el resto de poblaciones. Respecto a Villon he de confesar mi ignorancia, pues no lo conocía, y eso que me apasiona la vida de cualquier artista maldito, aunque en algunas ocasiones sus obras no estén a la altura de sus azarosas vidas. La poesía de los ahorcados es, en efecto, aterradora y aunque la he leído con curiosidad, no creo que la relea. Pero buscaré la BALADA DE LAS DAMAS DEL AYER. Su título me gusta muchísimo. Creo que a todos nos ocurre un poco que mitificamos el pasado. Ahora que el frío nos hace refugiarnos en casa recuerdo en mi infancia las veladas en el brasero de lumbre, las largas charlas y los juegos de mesa. yYaunque es cierto que en casa todavía echamos algún brasero y continuamos con nuestra hija jugando al parchís, al Cluedo… la pátina que el pasado pone a nuestros recuerdos les da un encanto tal que inevitablemente nos hace sentir nostalgia. Creo que si los momentos pasados han sido felices y o lo más parecido a la felicidad, los añoramos y lo haremos siempre.

Un saludo,
Ana.

rafaelreigfebrero 6th, 2012 at 15:02

Me alegro, Ana, de haberte presentado a Villon. Aunque no releas lo de los ahorcados, ya lo has leído. Es un poeta medieval, es cierto, pero creo que muchas de sus poesías aún tienen algo que decirte a ti.
Besos

rafaelreigfebrero 6th, 2012 at 15:03

Incapaz de deprimirme soy. Es algo metabólico, creo.

loli del Hostal mi lolifebrero 6th, 2012 at 15:07

Buenísima esta entrada, me la llevo al Nido de poetas, cuentistas y otros…..y también me llevo tu foto, que estás muy guapo. Un abrazo.

rafaelreigfebrero 6th, 2012 at 15:38

Tuyo es todo. Qué foto, ¿esa en la que estoy envuelto en papel de plata congelado en la nevera? Besito

Juan Carlosfebrero 6th, 2012 at 17:44

Reig, gran entrada. Gracias por demostrar que la literatura medieval no tiene por qué ser un coñazo (de hecho no suele serlo, o no más que la moderna o la del siglo de oro). Detallazo el de las jarras sobre las nieves de antaño en tu congelata, para darle a la Mahou en condiciones ideales de temperatura. Una correción pedante: los discos flexibles eran de 5 1/4 pulgadas. Ocho pulgadas es casi una pizza de esas que dicen individuales, imagínate qué disketeras.
Tenemos amigos comunes (sí, Orejudo también llegó antes), y te vi en el Maracaná estas navidades pasadas, pero no quise interrumpir (menudo coñazo que te venga la peña a darte la barrila cuando estás ahí fumando tan tranquilo en la rue, pasmao de frío). Igual la próxima vez te digo algo. De nuevo gracias por el post.

rafaelreigfebrero 6th, 2012 at 17:47

Ja, ja…. seguro que tienes razón en lo de los discos. Oye, nada de barrila, nos vemos en el Maracaná cuando sea y nos tomamos unas Mahous en las condiciones ideales de temperatura y de amistad. Un abrazo

Juan Carlosfebrero 6th, 2012 at 18:08

Así lo haré, señor Reig, la próxima vez, pero mire vuesa merced que uno, tras años de vida chamberilera, mora ahora en tierra de infieles, y va por el pueblo algo menos de lo que quisiera. Pero la próxima vez que te vea por ahí me haré vivo (como dicen los italianos). Vengan esas cervecillas! Un abrazo.

Javier Ancínfebrero 6th, 2012 at 19:02

Cada vez que veo a un ahorcado siempre me acuerdo de lo mismo, un trabalenguas catalán que dice algo así: «Setze jutges d’un jutjat mengen fetge d’un penjat; si el penjat es despengés es menjaria els setze fetges dels setze jutges que l’han jutjat». Que si ningún catalanoparlante lo niega significa algo así como: Dieciséis jueces de un juzgado comen hígado de un ahorcado; si el ahorcado se descolgara, se comería los dieciséis hígados de los dieciséis jueces que le juzgaron.

El Pobrecito Hablador del Siglo XXIfebrero 6th, 2012 at 19:57

Villon me ha recordado a Jean Genet
Hermosa entrada. Hermosa y vana costumbre la de salvar el tiempo cada año. Es hermosa porque es vana

preocupínfebrero 7th, 2012 at 9:15

En muchos poemas de Claudio Rodríguez hay mucho de ese afán por guardar la nieve, el momento, otorgarle su dignidad, y hay bastante de Villon, claro. Las jarras cerveceras de la foto son parte del mismo espíritu, y ponen un buen contrapunto a tanta belleza.

Titofebrero 8th, 2012 at 18:51

Algunas sugerencias de los juguetes / tecnologías para el soneto del ubi sunt: el Scalextric, el Spectrum, el videojuego de monedas de Space Invaders o el de los Asteroides, y el Walkman. O al paso que vamos los CD y los teléfonos nokia de antaño, hoy venerables reliquias industriales.

Rosefebrero 10th, 2012 at 14:24

Reig, confirma si es verdad que te han puesto de patitas en la calle, tu santa.
Confirma si es cierto que entre tu y el pirata de Carlos Salem, acosais a toda veinteañera con ínfulas literarias…

Amantisfebrero 10th, 2012 at 17:33

Reig, te ha echado de keli tu parienta por curda?
Joder, mi héroe.

adolfofebrero 10th, 2012 at 19:40

te escuché hace un par de años en la presentacion de los libros del máster en edición de la autónoma (nos comimos los libros aquella vez) y desde entonces te leo
¡qué gran entrada ésta!
he ido recomendando por ahí “todo está perdonado” y me temo que a nadie le ha gustado tanto como a mí… lo cual me importa un gordo, por supuesto, y seguiré leyendo lo que vayas publicando (en papel, que aún no me lanzado a la descarga de libros)

rafaelreigfebrero 11th, 2012 at 5:52

ja, ja, gracias por la propaganda y un beso

rafaelreigfebrero 11th, 2012 at 5:54

Que no, no fastidien. Me he dio a Plasencia y Cáceres a dar unas charlas. Salem no sé, yo acoso más bien poco y, de las veinteañeras, lo que menos me interesa es las ínfulas literarias.

Carlos F. Malenofebrero 11th, 2012 at 8:23

Más razón que un santo.

Tétrico poema. Pero que de cosas. Resulta que buscaba por la red la inscripción de la fachada del cementerio de S. Francisco en Ourense, como documentación para un relato y voy a dar (¿Quién sabe como?) con el Sr. Villon y con otro señor: D. Rafael Reig y su post sobre la fugacidad. Y yo pienso: he legado aquí por caminos errados y yo no quería llegar, solo partir pues partir es la meta.

Un placer leer algunos de sus post. Permítame que me tome la libertad de enlazarlo (no del cuello como describe Villon, claro).

Amalfitanofebrero 11th, 2012 at 13:20

Gracias por responder, Reig! Con un par…

A mi sí me interesan las veinteañeras, sobre todo desde que a las lolitas les ha dao por la cosa literaria y tal y tal. Una pregunta? En los talleres del Hotel Kafka se pilla a discreción…? O es en plan la vieja Escuela de Letras, montada por Gándara para pillar apaño él…

sospechocafebrero 12th, 2012 at 3:34

MARAVILLOSA entrada. De verdad. Gracias.

rafaelreigfebrero 12th, 2012 at 9:33

a ti

rafaelreigfebrero 12th, 2012 at 9:35

En el Kafka somos adultos, así que cada uno que haga lo que quiera. Lo malo es que en este país siempre follan los mismos de siempre, ja, ja.

rafaelreigfebrero 12th, 2012 at 9:36

Ja,ja, qué alegría para mí. Eso en inglés se llama “serendipity”, encontrar lo que uno no iba buscando. Un abrazo

Javier Martínezfebrero 12th, 2012 at 9:44

Qué bueno. Hacía tiempo que no leía nada de Villon. Qué buen rollo y qué buenos recuerdos me trae de cuando era un crío leyendo a los clásicos.

A.R.Rfebrero 14th, 2012 at 17:28

EN BUSCA DEL TIEMPO PERDIDO, EN BUSCA DEL T RECUPERADO, sólo nos pertenece el pasado (y no precísamente porque lo guardemos como bola de nieve en la nevera, sino porque lo tenemos vivo en el corazón alimentándonos y es lo que nos hace ser nosotros), el presente es demasiado efímero y el futuro siempre es hipotético, ni presente ni futuro se han hecho para nosotros. Los renacentistas con su CARPE DIEM hicieron muy bien en enseñarnos a disfrutar (¿hemos aprendido?), pero el futuro siempre en condicional ni aunque lo planeemos al milímetro con todo detalle, tenemos la seguridad de que se cumplirá tal y como lo planeamos. Solo el pasado nos pertenece y nos pertenece con todas sus variantes, lo que fue, lo que ahora es para nosotros, lo que será para nosotros dentro de unos años, que puede que lo veamos o lo interpretemos de otra manera; claro que sí, todas esas variantes son nuestro pasado. Ni Heráclito lo podría haber visto mejor, ni Parménides dejaba de tener por eso razón, ni tampoco Ortega, somos nosotros y nuestra circunstancia también, y cómo no Heidegger llevaba razón (aunque dejara abandonada a Hannah Arendt), y como llevaba razón y nosotros somos nuestro lenguaje, Proust no puede ser para nosotros más que la felicidad, la felicidad completa.

Escribir un comentario

Tu comentario