Rafael Reig, blog, escritor, novelista, literaturaPues aquí pondré lo que se me vaya ocurriendo. Poca cosa, en general. Lo primero que se me pase por la cabeza. Lo que lea por ahí y lo que me cuenten en la barra de los bares o los amigos. Y si alguien quiere poner algo también, estupendo: no censuraré ningún comentario. Corrijo: sólo permitiré que se publiquen los comentarios que a mí me dé la gana y no daré ninguna explicación al respecto


Hoy es el Día de las Librerías

Hoy, 25 de noviembre, se celebra por primera vez en España el Día de las librerías.

No sé tú, pero desde luego yo esta tarde pasaré por mi librería a dejarme aconsejar, a que mi librero me recomiende algo, a que me haga un diagnóstico, porque un librero es como un médico, sabe lo que me conviene y me interesa, me avisa de lo que me estoy perdiendo, conoce mi salud intelectual y me previene, Rafita, estás leyendo demasiados yankis, hay que tener una dieta equilibrada, ¿por qué no le echas un vistazo a este par de italianos?

A menudo me receta cuentos calmantes, novelas ansiolíticas, poesías antihistamínicas o ensayos analgésicos.

Cuando de fármacos se trata, yo me automedico, como es natural, con tal de no ir al médico a perder la tarde, faltaría más. Pero si se trata de libros,confío en mi librero.

Le cuento los síntomas, me ausculta, me hace decir treinta y tres, y me receta unos cuentos de Faulkner, por ejemplo, que me quitan males y penas.

-Cómo vas.

-Ni sé, voy, supongo. Me levanto de mal humor y todo el rato quiero que cambie el tiempo. Que nieve. Que llueva a cántaros. Que haga bueno. Me da igual, pero que sea diferente.

-Mmmmm, ¿qué andas leyendo?

-John Franklin Bardin… -confieso.

-Ya, no me digas más. Hay que cuidarse. ¿El percherón mortal?

-Sí, ése también, ahora estoy con El final de Philip Banter. Formidable.

-Claro que sí, pero no conviene abusar. Te vas a volver a leer algo de Graham Greene, un poco al desayuno y antes de las comidas, con una cervecita, ¿de acuerdo?

Así que he vuelto a leer, por prescripción facultativa, El americano impasible.

Qué novela. Cuántas veces la he copiado. Cómo me habría gustado escribir algo parecido.

Ya no tenemos un partido liberal porque el liberalismo ha infectado todos los demás partidos. Todos somos o conservadores liberales o socialistas liberales: todos tenemos la conciencia tranquila.

Leyendo a Greene, este libro de los años cincuenta, comprendí lo que me ocurría y noté un alivio inmediato de los síntomas.

Hoy iré a la librería a darle las gracias.

Yo detesto tener libros en casa, los leo y los regalo (sí, demasiadas mudanzas a las espaldas), y me paso el día en las bibliotecas, sacando y devolviendo libros, pero adoro las librerías.

Y de vez en cuando compro un libro, aunque luego lo regale, pero sobre todo me gusta el rato de charla con el facultativo, la compañía, la asesoría y la amistad.

Mi librero de cabecera se llama Eduardo Gómez de Enterría y ya la primera tarde que nos conocimos descubrimos que ambos habíamos sido amigos de Julio Vélez, así que nos pasamos la tarde bebiendo y recordando a Julio (que aún le echamos de menos), y nos hicimos amigos.

Cuando baja la persiana metálica de la Librería Fuenfría, nos vamos al bar más próximo, donde nos esperan las chicas, porque los libros sólo hacen efecto cuando se comentan entre amigos, con unos bebedizos, tal que así:

Aquí estamos Eduardo, Ana, Violeta y yo, con algunos líquidos para asimilar mejor los libros.

Si estás hoy o cualquier día por el Guadarrama, vete a Cercedilla, al lado de la plaza Mayor, a la Librería Fuenfría, y ponte en manos del Dr. Eduardo.

Ya verás como te cura todo, seguro que vuelves.

Por cierto, el otro día a fue a la editorial Tusquets y grabamos con Yaiza y Juli una especie de contraportada digital, pura propaganda de mi libro en vídeo, por si quieres echarle un vistazo:  

 Todo esta perdonado

Ya que estábamos, también comenté un poco la novela de Antonio Orejudo, que por supuesto YA HABÍA ESTADO ANTES ALLÍ, faltaría más:

ventajas de viajar en tren

Comentarios (10)

Víctor M. Muñoznoviembre 25th, 2011 at 8:16

Admirado Rafael Reig:

Soy Víctor, profesor de Literatura en el IES Fuente Nueva, de Morón de la Frontera (Sevilla).
Soy un adicto a sus novelas y a los artículos de su blog, que miro todas las mañanas antes de irme a clase.
Me ha sorprendido que cite usted hoy a Julio Vélez, poeta grande, y no muy conocido, de Morón. La semana que viene celebramos en el centro la feria del libro y hemos decidido que nuestra humilde biblioteca escolar lleve su nombre. Estamos preparando un recital poético y otras actividades que no detallo para no aburrirle.
Y se me ha ocurrido ahora, mientras se enfría el primer café de la mañana, que sería un enormísimo placer que usted nos acompañara en este evento, ya que conoció a Julio Vélez.
Me hago cargo de lo que pido; sé que usted vive en Madrid y que tendrá mil cosas que hacer, pero no me resisto a invitarle.
No me cabe duda de que los chavales, los alumnos, disfrutarían muchísimo con su presencia. Nos podría contar cosas sobre Julio Vélez o sobre lo que usted quiera, por supuesto.
Y si no puede ser en esta ocasión, pues estaremos encantados de que sea en otro momento.
Gracias. Un saludo.
P.D. Por cierto, su “Manual de literatura para caníbales” es el libro ideal para explicar las andanzas de Larra, Espronceda, Vallejo, Lorca y tantos otros….

Víctor M. Muñoznoviembre 25th, 2011 at 9:26

Ah, y Orejudo todavía no ha estado aquí.

Microalgonoviembre 25th, 2011 at 9:57

Uh. Yo soy un Scrooge de los libros. Demasiado pocas mudanzas a mis espaldas, supongo…

Y salud a los libreros.

Un abrazo.

rafaelreignoviembre 25th, 2011 at 9:57

Querido Víctor, qué alegría tan grande me das. Fui primero alumno y luego amigo de Julio Vélez y me emociona que se inaugure esa biblioteca. Por desgracia, la semana que viene la tengo muy comprometida. Pero te lo agradezco muchísimo. Y te tomo la palabra: buscamos una ocasión pronto y me voy a Morón (los de Morón, como son, son; repetía mucho Julio). De hecho, creo que sería buena idea que nos fuéramos juntos mi amigo Eduardo Gómez de Enterría y yo. ¿Te apuntas, Eduardo? Eduardo fue amigo más largo y más estrecho de Julio Vélez y creo que le encantaría. Con o sin Eduardo, conmigo cuenta para lo que se nos ocurra, algo que les pueda divertir a los chicos, que iré encantado y gustoso.
Mil gracias de verdad por tu mensaje que me ha alegrado el tercer café de la mañana.
Un abrazo enorme, Rafael

pedronoviembre 25th, 2011 at 12:49

Hola Rafa,
compartimos librero y pasión por esa novela de Grahan Greene (y cierto cuadro de Dante GAbriel Rosseti). Por cierto, ayer me pasé una tarde constipada leyendo Listo Para Sentencia. Estuve a punto de ir al juzgado de guardia más próximo, pues no hay derecho a hacer de reír de esa manera a los enfermos. Esta mañana he ido al médico y me ha dicho que ese libro está contraindicado para cualquier enfermedad relacionada con el sistema respiratorio, pero es que el mejor paliativo para los accesos de tristeza.

Víctor M. Muñoznoviembre 25th, 2011 at 20:14

Querido Rafael:

¡Qué pena! Mis alumnos habrían disfrutado de lo lindo.
Créame cuando le diga que le conocen. De hecho, es usted el que, a través de fragmentos extraídos de su libro “Manual de literatura para caníbales” y con imágenes suyas que iba pegando en varias diapositivas de esas que tienen las tan afamadas presentaciones en power point, le habló a mi muchachada de 4º de ESO sobre la atribulada vida y la genial obra de Mariano José de Larra.
Incluso, no sé ahora muy bien cómo, se extendió por toda la clase la broma de que usted era el novio de una de mis alumnas. Tanto es así que, cuando yo le preguntaba a ellos a modo de repaso días después qué sabían sobre Larra, respondían a coro: “lo que nos contó el novio de Hakima”.
Le tomo la palabra. Estaremos encantados de recibirle, junto a Eduardo Gómez de Enterría, en nuestra coqueta y flamante y entrañable biblioteca escolar “Julio Vélez”.
Ya montaremos algún “tinglao”.

Muchas gracias por contestar.
Un abrazo enorme.

Eduardo Enterríanoviembre 25th, 2011 at 20:27

Querido Rafael, por supuesto que me complacerá acompañarte a Morón y escucharte hablar y hablar también de Julio. Será como estar de nuevo con él escuchándole leer “Estoy aquí. Estás con la vida. / Con las manos bebiendo de las lluvias / como libertades / presentidas.”
No he vuelto a Morón desde el entierro de Julio (19 años ya) y siento que todavía no soy mayor de edad.
Un abrazo, Eduardo

rafaelreignoviembre 26th, 2011 at 9:13

Bueno, queridos Víctor y Eduardo, ¡la conspiración cariñosa ya está en marcha! Nos acercamos Eduardo y yo a Morón, para que Eduardo pueda hacerse mayor, y lo pasaremos todos estupendamente. Ya iremos pensando algo que pueda interesarle a los chicos, algunas poesías de Julio, cotilleo, seguro que nos divertimos. Cuando pasen las navidades empezamos a buscar una fecha. Víctor, dale un beso apretado a Hakima de su novio el de la Sierra. A ti un fuerte abrazo y gracias de nuevo. Rafael

Víctor M. Muñoznoviembre 26th, 2011 at 21:27

¡Fantástico! Hablamos de nuevo en enero.
Gracias. Abrazos.

entefebrero 7th, 2012 at 18:49

Hola. Hay una idea de El americano impasible que a menudo recuerdo con desazón; es algo así: el protagonista trae a la memoria que abandonó a una mujer antes de que ella le dejara a él. Esto, que parece tan sencillo, a los personajes de carne y hueso nos resulta casi imposible cumplir. Permitimos que el destino de la relación nos pase por encima, aprovechando hasta el último instante los estertores del amor.
Espero no haberle molestado. Es admirable su manera de disfrutar con los amigos; me resulta estupendo verlo ahí, con la compañía que usted quiere.
Gracias.

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