Rafael Reig, blog, escritor, novelista, literaturaPues aquí pondré lo que se me vaya ocurriendo. Poca cosa, en general. Lo primero que se me pase por la cabeza. Lo que lea por ahí y lo que me cuenten en la barra de los bares o los amigos. Y si alguien quiere poner algo también, estupendo: no censuraré ningún comentario. Corrijo: sólo permitiré que se publiquen los comentarios que a mí me dé la gana y no daré ninguna explicación al respecto


Apoya la cabeza

El domingo nos cogimos mi hija y yo el autobús a Madrid, el de la empresa Larrea.  ¡También se cansa uno de limusinas, top models y champagne francés en cristal de Murano, ¿o no?! A la altura de Guadarrama nos hicimos una foto estirando el brazo todo lo posible en el asiento.

 

Cansado, sí, pero me recuperé como por ensalmo en cuanto llegamos al intercambiador de Moncloa y me pude echar un cigarrillo y tomar una cerveza.

Fuimos a la SER, Gran Vía 32, donde nos esperaban Marta y Juanpe (que ese día iba a ser padre y tenía el móvil en la mano, esperando la llamada que le haría salir de estampida hacia el hospital).

La SER tiene una concurrida terraza que es el sitio más animado de la emisora. Allí acabamos siempre todos los incívicos, los imprudentes, los insensatos fumadores dispuestos a echar un cigarrito. La vista de Madrid desde ese piso octavo es espectacular.

 

Luego pasamos al estudio y Anusca y yo estuvimos charlando con Marta y Juanpe (que miraba el móvil de reojo, por si acaso a su segundo hijo, Martín, le daba por hacer acto de presencia). Nos reímos mucho.

Luego me llevaron a otro estudio donde grabé unas palabras sobre mi amigo Antonio Orejudo y su novela Un momento de descanso y le hice una pregunta, para que, cuando fueran a entrevistarle a él, le pusieran la grabación.

Procuré hacerle una pregunta difícil, cuya respuesta le hiciera parecer machista. Para eso están los amigos, je, je.

Cuando salimos de la radio, a mediodía, Anusca y yo decidimos comer en Kentucky Fried Chicken. Más bien lo decidió ella, yo habría preferido un chuletón o un bocadillo de jamón con una cerveza enorme. Un KFC en plena Gran Vía, ¿no querías glamour y una gira mundial espectacular? ¡Pues toma glamour!

De vuelta a Cercedilla, en el autobús, dormí la siesta apoyado en el hombro más acogedor, más dulce y más suave que conozco. El hombro que siempre me conmueve, el de Anusca.

Comentarios (11)

La Maldición de Jonesmarzo 15th, 2011 at 14:22

Rafael
Ayer por la noche terminaba de releer el “El guardian entre el centeno” y hoy, leyendo tu entrada, me has recordado a Holden y el amor que profesa por su hermanita: lo único que Caulfield salvaría del mundo.

¡salud!
PD: ¡CXmer en un KFC! ¡Lo que tiene que un padre! Después, no te lo agradecen nunca.

RPVmarzo 15th, 2011 at 19:59

Leyendo Todo Está Perdonado. Pasado el Ecuador.
Brillante y sorprendente. Felicidades Rafael.

Blasmarzo 16th, 2011 at 0:09

La vista del caserío del Madrid así observado objetivamente, y no en un estado ascético como supongo el tuyo, no me parece nada del otro mundo, invece, esa última foto, tal vez disparada por la sinpar Anusca, merece un premio mucho mayor que el Tusquets de su progenitor.
Estoy empezando tu novela, me alegra verte feliz, Rafael.

Fran G. Matutemarzo 16th, 2011 at 7:46

Espero que en Sevilla consigamos darte una cálida bienvenida. Allí estaré además, con el amigo Dani Ruiz cuyas desternillantes presentaciones se están convirtiendo en leyenda…

José Carrillomarzo 16th, 2011 at 9:46

Rafael tenia arriconados varios blogs tuyos pero hoy me toco leerlos y me he partido el culo. Eres increible sobre todo por lo directo y simple que eres. A veces pienso si podía ser más simple y en el bar hablar de lo que hay que hablar porque el negro americano ya tiene su guerra y la del bar es la nuestra.
Un abrazo para ti y para Anusca.

Francisco Cerénmarzo 16th, 2011 at 12:10

Wow, Rafael. Lo mejor las dos últimas líneas.
¿Es usted un maldito, Rafel? ¿De qué clase?
Lo digo porque hoy he reflexionado sobre si yo lo soy o no, y cómo se conjuga ser un maldito con la paternidad y la mida decente y civilizada. Y al hacerlo, yo me he quedado en una medio revelación, la verdad, me he acordado de usted y me he dicho:
- Este cabrón ha dado con la fórmula, este hijoputa es un maldito, pero también una buena persona. ¿Cómo se logran casar la bestia y el bello, el malditismo y ser alguien bueno?

Félix Poblaciónmarzo 16th, 2011 at 12:20

Ayer me puse a leer tu libro. Es la pimera novela de autor patrio que compro desde hace la tira. Llevo pocas páginas pero las llevo bien. La cosa marcha. Ahora lo que espero es verte asomado a otro periódico. Si tu sitio es la calle, no puedes faltar. Saludos.

Antoniomarzo 16th, 2011 at 18:13

Muy bueno Todo está perdonado. Sin peloteo. Un matiz: la final de la Eurocopa fue el domingo 29 de junio de 2.008. No acabo de entender la presencia de Pío Moa, más allá, claro está, de alguna cuestión personal.

Francisco J.marzo 16th, 2011 at 18:25

Rafael, acabo de leer en 20minutos.es la entrevista que te hacen en relación con tu nuevo libro -que no pienso perderme- y algo que sigo sin comprender es lo siguiente. Cuando contestas: “Me caso con muy pocas cosas. Ideológicamente me definiría como marxista revolucionario”. Yo, en cierto tiempo, hubiera contestado lo mismo pero, una vez que pierdes la fe ¿qué pasa? porque es cuestion de fe, no no engañemos, ¿o no? No te lo tomes como ganas de tocar las narices, sino como la pregunta de un humilde aficionado a la filosofía que busca respuestas. Saludos.

yo mismamarzo 16th, 2011 at 20:23

Te sigo. Te leo y pienso seguir leyendo tus anecdotario al pie de la letra.

Ahora voy a leer un ratito tu libro.

Un fuerte abrazo. ;)

JuanP Holgueramarzo 26th, 2011 at 10:10

… Y Martín tuvo la deferencia de dejar a su padre charlar tranquilamente con el señor Reig, pero dos días después estaba en el mundo con ganas de guerra y un apetito insaciable. Gracias por todo, Rafael. Por cierto, si te digo que esta noche he soñado contigo igual no te lo crees, pero te juro que es verdad (no te ilusiones que no era nada serrsual, pero unos vinitos sí que catábamos- qué extraña es la psique…).
Un abrazo!

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