Rafael Reig, blog, escritor, novelista, literaturaPues aquí pondré lo que se me vaya ocurriendo. Poca cosa, en general. Lo primero que se me pase por la cabeza. Lo que lea por ahí y lo que me cuenten en la barra de los bares o los amigos. Y si alguien quiere poner algo también, estupendo: no censuraré ningún comentario. Corrijo: sólo permitiré que se publiquen los comentarios que a mí me dé la gana y no daré ninguna explicación al respecto


Adiós a todo eso

A la sociabilidad, a los largos aperitivos mañaneros con whisky, almendras y carcajadas, a la conversación, la charleta y el cotilleo, a la penúltima, venga, que un día es un día, a los placeres de los adultos, que (porque somos adultos) nunca son del todo inocentes ni del todo saludables, qué le vamos a hacer.

Habrá que dejar de ir a bares y sitios públicos. Habra que dejar de salir, salvo para visitar a los amigos.

No es sólo gazmoñería y puritanismo (aunque sobra en este Gobierno de monjitas y chupacirios), es algo peor.

Todo el mundo sabe que lo que más daño hace a la salud es el salario mínimo. No digamos ya el paro. Que se ocupen de eso y no de lo que elegimos libremente.

¿El tabaco? Venga ya, si basta con cruzar Bravo Murillo para tragar más humo que Santiago Carrillo.

Humo de coches, claro, que al parecer no hace ningún daño. Tú te metes en una habitación cerrada con un coche con el motor encendido y no te pasa nada, ¿verdad? En cambio, como pases unas horas en una habitación cerrada con un tío fumando, te mueres sin remisión, lo sabe todo el mundo.

Impedir que unos adultos realizen una actividad legal por su propia voluntad y sin molestar a nadie necesita algo más de motivación que las maquilladas estadísticas que se han usado para prohibir fumar. Como “conductor pasivo”, por ejemplo, a mí nadie me protege del humo (mucho más peligroso que el del tabaco) de esos conductores adictos al 4×4, esclavos de sus vicios.

Ayer mismo fui a un parque infantil, el de Olavide, donde ahora no se puede fumar. Qué curioso que, bajo el parque, haya un aparcamiento y que las salidas de humo del aparcamiento den directamente a los columpios de los niños, ¿verdad?

Eso a quién le importa.

Pero, en fin, no diré una palabra más, que mucho tengo escrito ya sobre el asunto. Que unos adultos puedan reunirse en un local de porno o sadomasoquista o nudista, en un local donde se obligue a estar en bolas y no te dejan entrar con ropa, por ejemplo, pero no puedan, sin molestar a nadie, reunirse a echar un cigarrito…

Por curiosidad salí ayer a dar una vuelta. Mañana soleada y de domingo, todos los bares vacíos. ¿Dónde están esas hordas de no fumadores que hasta ahora no podían, pobrecicos, disfrutar de sus Fantas o lo que narices beban con tanta fruición?

Ya digo, vacíos. Esa muchedumbre que lloriqueaba por no poder tomarse copas sin humo, ¿dónde se había metido ahora?

Estábamos dos o tres personas, todos fumadores, todos saliendo a la calle a echar un pitillo.

¿Y esos tipos sanos que tanto tosían, y tan aparatosamente,  por culpa del humo ajeno?

No se les veía por ningún lado, no estaban paladeando sus brotes de alfalfa y apurando con satisfacción sus malteadas y zarzaparrillas.

Los camareros, esas víctimas  por cuyo bien al parecer se hace todo, se daban a los demonios y veían tambalearse en la cornisa, pendiente del canto de un duro, su puesto de trabajo.

Ya digo, daba verdadera pena ver la barra de los bares desierta y a los pocos parroquianos acatarrados de tanto salir a fumar en la calle.

No sé cómo nos dejamos hacer esto, pero nos hemos dejado, así que santas pascuas.

Lo comentábamos ayer: verás mañana la prensa, sobre todo El País, esa hoja parroquial, como dice que fue estupendo, yu-ju, maravilloso.

La nueva normativa redujo el humo en el interior de las cafeterías, pero no su ambiente. El temor de los hosteleros a una posible merma de la clientela como consecuencia de la ley no se vio finalmente confirmado. Nada parecía haber cambiado ayer con respecto a domingos anteriores. Nada salvo el aire, más respirable. “Hace tiempo que dejé de fumar porque me dificultaba la respiración, pero sufría mucho cuando iba de bares. Ahora todo está más descargado. Una maravilla”, celebró José Pérez, de ronda con la familia por el centro de Bilbao. (El País, 3-I-11)

¿Así que José Pérez salió “de ronda con la familia”? Para mí que era el somatén antitabaco, puesto que ahora se promueven las denuncias anónimas, qué vergüenza, como la Inquisición y los nazis.

José Pérez, con la familia (y una Biblia, quizá), todos cogidos de la mano, iría de bar en bar, a ver si podía delatar a alguien y relajarlo al brazo secular, pero sin tomarse ni un vermut, claro.

Qué maravilla, José Pérez, hay que celebrarlo, da tanto gusto denunciar al prójimo, ¿verdad?

La asociación Facua-Consumidores en Acción ha habilitado una página web para que los usuarios puedan denunciar los incumplimientos de la ley, de los que esta organización dará traslado posterior a las autoridades sanitarias. Hasta las 23 de la noche de ayer, este organización había recibido cerca de 250 quejas, muchas de ellas anónimas, relativas a bares, restaurantes y hospitales de toda España en los que se ha incumplido la normativa. Desde la asociación Nofumadores.org, que también ha habilitado en su página de internet un apartado de denuncias, celebran la medida y confían en su cumplimiento por parte de consumidores y hosteleros. (El País, 3-I-11)

Ni cuando Franco falsificaban la información de una forma tan infantil, con un estilo tan repelente de campamento de curas, con ese tufo a sacristía y cuartel.

Cuidado, amigos, que andan por ahí todos los José Pérez , con la familia, de ronda, dispuestos a chivarse a las autoridades, denunciando cualquier inmoralidad que vean.

Di que sí, José Pérez: se lo merecen. Nos lo merecemos.

Mirad el lado positivo, sin embargo.

Se acabaron los trámites. Nada de invitar a una tía a tomar una copa. Nada de cenas en restaurantes. Nada de hablar de horóscopos, intuiciones, un novio que tuvo o que ella siempre va de buena fe y por eso se lleva tantos golpes en esta vida. Se acabó marear la perdiz. Conoces a una tía y lo primero que ahora ya le puedes preguntar sin timideces ni rodeos es:

-¿En tu casa o en la mía? Lo digo por fumar, eh, no te creas.

Los fumadores saldremos ganando. Vamos a follar por los codos, como descosidos, sin necesidad de etapas intermedias ni esa burocracia del ligoteo que tanto cansa.

Y el cigarrito de después nos va a saber mejor todavía. A gloria bendita.

Nos bastará con preguntar, con gesto ambiguo: ¿Tú inhalas, cariño?

¡Ciertamente!

Mientras tanto, en los bares y restaurantes, esos sombríos sitios que parecerán ya una película sin sonido, se reunirán los rígidos, los estólidos, los superferolíticos fariseos no fumadores, regocijados en torno a sus Mirindas, polemizando civilizadamente sobre su compromiso con el planeta y esas cosas de las que ellos hablan sin parar y tan a su sabor.

Mientras tanto, los no fumadores, aspirarán a pleno pulmón el humo de los tubos de escape, orgullosos de sí mismos y de haber puesto coto a tanto desmán, con esa sórdida satisfacción que da el saber que has conseguido fastidiar a alguien, felices de hacer la puñeta, con esa sensación de poder que tanto consuela a los que no tienen capacidad para sentir otros placeres.

Mientras tanto, todos los José Pérez del país estarán de ronda, con la familia, apatrullando la ciudad. adictos a la delación.

Que disfruten de sus bares libres de humo, qué caramba. Todos para ellos.

Y de sus denuncias anónimas, que se promueven al más puro estilo hitleriano, qué vergüenza.

Qué maravilla para todos los José Pérez, ir con la familia de ronda, señalando con el dedo a los réprobos para que los aparten de su vista y los entreguen a la hoguera. El humo del castigo purifica del humo del tabaco.

Están sintiendo  la misma alegría mezquina que el niño que interrumpe el partido en el patio del colegio, y deja a todos sin jugar, pero se va solo, abrazado al balón de reglamento que es de su propiedad.

Solo, sí, pero con su balón, a disfrutarlo él, que para eso es suyo y tiene todo el derecho.

Y además sabrán que no se van a morir nunca, claro.

Siempre pensé que sería un buen epitafio para mi lápida: “Me fumo un cigarrito y me voy“.

Durante años ha sido mi frase sacramental, la que más he repetido y siempre, por supuesto, para quedarme hasta ver salir el sol por Antequera.

Siempre que digo “me fumo un cigarrito y me voy”, mi novia se lleva las manos a la cabeza, ya sabe que nos van a dar las uvas allí, rellenando el vaso de whisky hasta las claritas del alba.

A menudo he pensado que es la única forma de vivir: quedarse casi sin querer, sin darse cuenta de la hora, despidiéndose a cada rato y posponiéndolo sólo para echar un cigarrito.

Lo otro, durar lo más posible, permanecer aquí a cualquier precio, hasta el final, es propio de no fumadores y de esas visitas pesadas, de plomo, que se atornillan al sillón y allí se quedan, como pasmarotes, sin nada que decir, sin nada que contar, pero decididos a durar y durar, qué pesadilla, hasta el día del Juicio por la tarde.

Comentarios (86)

Joséenero 3rd, 2011 at 9:02

Hola Rafael, discrepo totalmente con tu queja. A mi modo de ver, hasta ahora, si entraba en un bar y tenía la mala suerte de que alguien fumara tenía dos opciones, aguantarme y tragarme sus humos o largarme. Ahora el que tiene que aguantarse o salir es el fumador. Me parece justo que sea él, a fin de cuentas es quien tiene un habito, molesto, maloliente e insalubre.

Por lo demás aprovecho para felicitarte por tu premio. Soy lector tuyo desde hace un par de años desde que seguí una recomendación del suplemento cultural de La Voz de Galicia que elogiaba tu libro Visto para sentencia y con razón. Estoy deseando leer tu nuevo libro. Feliz año.

Elpidioenero 3rd, 2011 at 9:31

De acuerdo 100%, Sr. Reig. Y yo no fumo, pero me parece una soberana estupidez que fastidien por fastidiar.
Eso sí, los denunciantes anónimos, en forma de familias felices, no han de ir necesariamente con una Biblia en sus rondas, pueden ir con un Corán, que acojona más, y en los últimos años es la bandera de la mayor tolerancia jamás vista.
Vale.

Antónenero 3rd, 2011 at 10:15

Prepárese para que le llueva. Que están las hordas antitabaqueras crecidas y no sería raro que le montasen un auto de fe en su propia casa, digo blog!. :P

Andrésenero 3rd, 2011 at 10:34

Deja de fumar, como hice yo después de 15 años, y verás qué asco te va a dar el olor del humo.

Tu nombre (required)enero 3rd, 2011 at 10:55

Malos tiempos para la lírica y para la nicotina, Rafael, qué le vamos a hacer. Se ve que los magnates tabaqueros han metido sus (nuestros) euros en otros negocios y ya no importa joderles el chiringuito. Si no, de qué.

Personalmente odio el tabaco (perdí a un abuelo y casi pierdo a mi padre por su culpa), pero, si en un bar están fumando mucho, pues no entro o me quedo fuera, y santas pascuas. ¿Desde cuándo un bar es un sitio público?

Lo de la ministra de Sanidad promoviendo las denuncias anónimas sí que queda un poco nazi, la verdad. Ya puestos, podrían promover las denuncias anónimas contra los contratos basura, las prácticas sin remunerar, las comisiones bancarias, los deshaucios, las horas extra de gratis y los patronos acosadores sexuales.

El tabaco y los controladores aéreos son los chivos expiatorios de la temporada de invierno 2010-2011. Mientras tanto, seguirán echándonos a la puta calle de gratis, robándonos las pensiones, privatizando la sanidad, echándonos de nuestras casas y, en general, riéndose de nosotros en nuestra puta cara. Y nosotros, como demócratas obedientes, iremos a votar cada cuatro años como buenos cristianos y honrados ciudadanos.

Feliz año, Rafa, de no fumador a fumador.

Wilhelm Kayenero 3rd, 2011 at 11:31

Un cigarrito y me quedo. Feliz año, lo que nos vamos a ahorrar en bares.

Teresa, la de la ventanaenero 3rd, 2011 at 11:43

Siempre he pensado que si tan malo es, deberían dejar de venderlo. Convertirlo en otra droga ilegal más. Y que los que son adictos (porque eso es lo que es, lo que termina siendo con el tiempo), que se busquen la vida como hacen los otros drogodependientes, como los yonkis o los cocainómanos. Es bastante incongruente demonizarlo cada vez más, pero seguir dejando que se venda y, por supuesto, ingresando los correspondientes impuestos.

Juan Ignacioenero 3rd, 2011 at 12:42

Reaccionarete, el muchacho.

jaimeenero 3rd, 2011 at 12:48

Maldita telefonia movil con sus radiaciones…
Maldito humo de los coche con sus emisiones…
Endemoniados aviones con sus ruidos…
Habría que prohibirlos todos…espera, no… que todo eso sirve para algo de interés público así que tendré que transigir.

Por cierto, que he perdido el hilo, que TU fumes… ¿es de interés público? y, en lo personal, que TU fumes a MI lado ¿me beneficia o me perjudica?

Soy muy tolerante con los fumadores pero artículos fuera de contexto como este me superan.

Saludetes

Lucíaenero 3rd, 2011 at 13:05

Y, aún estando de acuerdo con todos los dobles raseros que denuncias, yo me alegro. Soy fumadora, y para mí sí hace una diferencia salirse a fumar fuera. En el UK (donde vivo) llevan varios años así y no cuesta tanto: a todo nos acostumbramos, parece ser. Cada vez que vuelvo a Madrid me despierto por las mañanas sintiéndome la persona más unhealthy del mundo, como si me hubiera fumado media tabacalera. Pero no: sólo fue el ambiente. No te niego – soy biciclista a muerte – que de la misma manera que prohiben el tabaco deberían mirarse lo de las otras poluciones. Supongo que les da miedo que nos vayamos a acostumbrar a una vida sin humo de tubos de escape a cada paso. Y nos revelemos contra eso. Aunque ya se inventarían algo.

Shaktienero 3rd, 2011 at 13:06

Me parto, caballero, con su descripción del holocausto. Dedíquese a escribir guiones, hombre XDD

Y ahora en serio, sólo un apunte a la parrafada de tonterías:

Usted dice: “Tú te metes en una habitación cerrada con un coche con el motor encendido y no te pasa nada, ¿verdad?” con un tono irónico estupendo.

Dígame usted cuántas veces en su vida ha tenido que vivir esa situación de estar tranquilamente en un recinto con su gente respirando el escape de algún coche en la mesa de al lado.

Para su información, y para evitar que siga diciendo tonterías, sepa usted que está prohibido que los vehículos mantengan sus motores encendidos en garajes y estaciones (de autobús, por ejemplo) cuando están parados/estacionados.

Así que mientras todos nos estacionamos en los bares y demás recintos cerrados o próximos a población sensible, usted respeta nuestra salud. Puede joderse la suya cuando y como quiera, pero sin molestar, por favor, que bastante hemos aguantado ya. Monte un club de fumadores y pásese allí cuantas horas quiera.

Si se va a comparar usted con un coche, dígame dónde puedo encontrarle, que gustosamente me subiré a su chepa y le usaré de medio de transporte, eso sí, mientras va fumando y explicándome cómo el fumar le ayuda a transportarme.

Ah, y un último apunte: vistas las fuentes y la actualidad de sus imágenes para ilustrar el post, le informo de que estamos en 2011, y que los tiempos cambian. En algunos casos, como este, para bien :)

Imperatorenero 3rd, 2011 at 13:07

Anda que no tiene usted drama. Visite usted Londres, donde esta prohibición lleva ya mucho tiempo, y vea cómo el ambiente en los pubs no ha decaído ni los negocios han cerrado.

Dentro de un año, como pasó en otros países, todo el mundo se asombrará de cómo se podía estar en los bares con lo bien que se va a estar :)

El Whiskero Locoenero 3rd, 2011 at 13:28

No había leído tanta majadería junta ni en una hoja episcopal de Domingo. Toda la cantidad de memeces que has escrito para justificar tu brutal adicción a la nicotina es excesiva. Te has montado un mundo alternativo pseudo-liberal que apoya tu adicción y niega lo que eres, un esclavo que depende del pitillo hasta para regular el tránsito intestinal. Pero tranquilo, lo que te pasa no es casual, es debido a 50 años de campañas de la industria de la nicotina y a miles de millones de dólares en lavado de cerebros masivo. Sigue así, haciendo ricos a unos cabrones que te venden una sustancia que te hace “más libre”, que llevan años manipulando y mejorando para hacerte “más libre aún” y que hace que tu boca huela a un cenicero y su bolsillo pese más. Y de follar como locos, nanai, que a los 50 años tendrás una impotencia severa, como mínimo.

Ricardo Rivas Mateosenero 3rd, 2011 at 13:37

¿También se indignó usted tanto cuando le prohibieron fumar en los autobuses¿ ¿Y en los cines y teatros? Y por supuesto en los hospitales, ¿no? Por fin voy a poder comerme un chuletón en un restaurante y tomarme un whisky en un bar sin tener que oler el apestoso humo de su cigarrillo. Como hasta hace nada nos decían ustedes a los no fumadores, si no le gusta lo que hay, no entre.

Tu nombre (required)enero 3rd, 2011 at 14:04

Perdón, desahucio.

theogoniaenero 3rd, 2011 at 14:18

Sin paliativos, es ud. un necio.

necio, cia.
(Del lat. nescĭus).
1. adj. Ignorante y que no sabe lo que podía o debía saber. U. t. c. s.
2. adj. Imprudente o falto de razón. U. t. c. s.
3. adj. Terco y porfiado en lo que hace o dice. U. t. c. s.
4. adj. Dicho de una cosa: Ejecutada con ignorancia, imprudencia o presunción.

Jesúsenero 3rd, 2011 at 14:26

¡Eso, eso, Rafael, raciocinio y argumentación (http://www.lapaginadefinitiva.com/aboix/?p=309)! Plas, plas, plas.

Rasoirenero 3rd, 2011 at 14:37

Menuda basura te has tirado hoy a la espalda. Por suerte no cuesta dinero leerte, si no te plantaba una demanda.

Anónimoenero 3rd, 2011 at 15:36

¡Cuánta falacia junta!
¿Tu propósito de año nuevo ha sido superar algún récord?

Joseenero 3rd, 2011 at 15:40

El primer dia que desayuno sin humos, ha sido maravilloso, gracias!!!!!

Jaimeenero 3rd, 2011 at 16:15

Ya está bien de demagogia. El humo del tabaco es molesto y dañino para los no fumadores. Es un ejemplo de totalitarismo ocupar los espacios públicos con humo y desde luego una falta de educación. Impedir que se fume en lugares cerrados es un ejemplo de civilización. Un avance democrático. El que fuma está agrediendo a quien le rodea. Que lo haga en su casa o en la calle. (Igual que ciertas cosas solo se hacen en el baño!!)

helenaenero 3rd, 2011 at 16:18

se te ve contento rafael… y lo que te vas a ahorrar yendo a casas de amigos en vez de al bar!!!

Anaenero 3rd, 2011 at 16:22

Hace falta arte para hilvanar toda esta sarta de argumentos huecos y pueriles. Échese un pitillo, que se lo ha ganado.

Ex asesino de no fumadoresenero 3rd, 2011 at 17:02

Joder que pandilla de payasos andan por aqui. Pos supuesto me refiero a los NO fumadores intolerantes y fachas.
Veamos, no hay bares de fumadores y de no fumadores… ? No entiendo como un NO fumador entra a comerse un chuleton a un bar en que todos estan fumando. Me lo explique Einstein.
Y asi todos los No fumadores… Estoy harto de oir la misma mandanga siempre… ¿Porque los fumadores no van a bares y restaurantes de NO fumadores y se empeñan en ir a los de fumadores para despues despotricar por los comentarios como los estamos matando, perdon los están, porque yo hace dos años que no fumo?
No seguiré que me estoy poniendo nervioso, que quiten el comentario si quieren, pero el gobierno esta actuiando al mas puro estilo nazi y los que ven bien la prohibición y las denuncias anonimas… paso de calificarlo pero, así nos luce el pelo.

eenero 3rd, 2011 at 17:55

Querido Rafael, te descubrí en Público. ¡Qué soplo de aire fresco!. Pues sí, ese aire fresco que antes no podía disfrutar en un recinto cerrado. Ahora-es terrible- los fumadores-pobrecitos-tienen que salir a la calle a fumarse un cigarillo.¡ Hitlerianos, que son unos hitlerianos los no fumadores! Y el futuro es terrible: redadas policiales a los fumadores, denuncias anónimas a la Santa Inquisición, persecución social. Rafael, anda que no te lo crees ni tú.

Y te lo digo con todo el cariño del mundo, que me caes bien y eso que tan sólo te he leído.
Y tienes razón, habrá que meterle mano al tema de los coches. Menos coches y más transporte público.
E

Jesúsenero 3rd, 2011 at 18:02

Iba a ponerme a contestar a todas las idioteces del artículo, pero es que son tantas y tan variadas que uno no sabe ni por donde empezar. Empezando con el argumento de pata de banco de que los coches contaminan más, siguiendo con la pataleta de “¡ea, pues no vamos más a un bar!” y pasando por el mejor de todos, que ya he visto repetido en varios foros, ese según el cual los no fumadores somos una panda de monaguillos con veleidades salvíficas y que sólo bebemos Fanta Limón; y los fumadores son los últimos románticos rebeldes (este mérito hay que reconocérselo a la industria tabaquera: convencer a tanta gente de que chupar un rollito de nicotina y exhalar un humo apestoso concede un aura interesante. Creo que por encima de eso sólo está la Iglesia Católica, que va para 2.000 años de vivir vendiendo humo)

En fin, cuanto más delirantes los argumentos de los fumadores, más me descojono yo. Esto se lo esperaba uno de los cientos de tarugos que pululan por esos foros de Dios, pero no de Rafael Reig. Parece ser que, cuando se habla de las adicciones propias, se le nubla a uno un poco la sesera. Una auténtica pena.

ezkaraienero 3rd, 2011 at 20:12

La intolerancia, la rabia desplazada y la insoportable castración de los nazis-no-fumadores es insufrible. Aburre escuchar las palabras de esta chusma.
Muchos de los nazis-no-fumadores de la liga anti tabaco son ex fumadores compulsivos; desequilibrados mentales con un trastorno obsesivo que desplazan su frustación hacia quién sí sabe disfrutar del tabaco. Gentuza insoportable.
Otra buena parte de la liga anti tabaco está formada por maniáticos algo hipocondríacos y ególatras que se creen los seres más importantes y únicos del mundo. Estos eunucos darían pena si no empezasen a molestar ya demasiado.
Como a fin de cuentas esta gente lo único que quiere es llamar la atención y molestar lo mejor es no hacerles ni caso.
Es posible que en el futuro los fumadores se asocien en epicúreos clubs privados de gente lo bastante equilibrada, alegre y generosa; alejados de la inquina del imbécil medio que campará histérico por la calle…

Marujita Cardinaleenero 3rd, 2011 at 20:15

Has escrito “realizen”, pero supongo que es por la mala sangre post ley. A mí me ocurriría igual. Un beso, King.

Zaraenero 3rd, 2011 at 20:18

Siempre nos quedará esto, Rafael, pa mearnos de la risa (sobre todo con algunos comentarios) Qué bueno eres.

Fumando espero…

Besos.

Más claro, aguaenero 3rd, 2011 at 22:14

Prohibimos fumar en espacios públicos!!! Y autorizamos 15.000 nuevos puestos de venta de tabaco!!!

Y dos huevos duros!!!

Davidenero 3rd, 2011 at 22:48

Estmado señor, trabajo en uno de esos bares de barrios de partidas y abuelos con las farias.
Tengo que admitir una cosa: fue el domingo con más trabajo en los últimos dos meses. Más allá de las críticas al Gobierno, la gente, cuando quería fumar, salía a la calle, fumaba el matarratas y volvía. Hoy mismo, más allá de las críticas, ha sido un día entre semana con más trabajo de lo habitual. La gente entraba, bebía y salía a fumar el cigarrillo.
Recuerde, no le prohiben fumar, le prohiben envenenar a los miembros del gremio de la hostelería que no fumamos.
Y resulta sorprendente cómo se nota la inexistencia de tabaco en el ambiente.
Por lo demás, los problemas que hay no se pueden olvidar ni negar, pero ahora los hacemos sin un cigarro en la boca, si le parece bien
Un saludo

Uno que pasabaenero 3rd, 2011 at 23:26

Padezco todas las desgracias que mencionas: salario miserable, precariedad, contaminacion… pero ademas de todo eso, ademas he padecido un monton de años la mala educacion de los fumadores, asi que ahora, si tu no puedes (porque no quieres nada mas) yo si podre tomarme una caña, un vino, un cafe o una copa, dependiendo de la hora y lo que me apetezca tan agusto, sin salir de un local apestando a los 20 minutos de haberme duchado y ponerme ropa limpia, y ademas me librare de los dolores de cabeza que mucho mas que el alcohol, con el que no suelo excederme, me produce el humo concentrado.

Uno que pasabaenero 3rd, 2011 at 23:29

¿Como se puede hablar de falta de tolerancia cuando es una inmensa mayoria la gente que no fuma?
¿¿Es mas tolerante una minoria que nos quiere imponer el humo por sus santos cojones??

Eugenio Sánchez Bravoenero 4th, 2011 at 0:45

Detrás de la polémica del tabaco hay un problema de fondo: el reverso obsceno de la sociedades posmodernas, tan safisfechas de sus libertades, consiste en el aumento imparable de prohibiciones, de regulaciones, de control. Nos hemos marcado unas metas imposibles: la obligación de estar sano, de disfrutar, de vivir placenteramente, de estar asegurados, de durar para siempre. Someterse a un ideal irrealizable tiene como consecuencia inevitable la neurosis global en la que estamos inmersos. Léase a Žižek al respecto.

La ley anti-tabaco no es peor que la omnipresencia de cámaras de “seguridad”. El problema está en la neurosis subyacente de quienes sólo ven en estas novedades algo a lo que llaman “progreso”.

Saludos de un lector que espera impaciente la llegada a las librerías de sus nuevas novelas.

Cleaenero 4th, 2011 at 1:50

Querido Rafael:
Ell humo del cigarro ciega tus ojos y tu entendimiento. Espero que se te pase pronto la rabieta y empieces a plantearte dejar de fumar. Libérate de la esclavitud de tu cigarrillo! Además creo que tu novia y tu hija te lo agradecerán y nosotros lo celebraremos. Feliz Año

Pieroenero 4th, 2011 at 2:03

¿Queréis bares y restaurantes sin fumadores? A la orden. A ver cuánto duran. Si sólo hubiera algo de dignidad y amor propio entre los fumadores esta puta ley duraría dos meses. Conmigo, desde luego, que no cuenten. Ni un café, ni una caña, ni una copa, ni una comida sin mi tabaco. Talibanes antitabaco, aguafiestas, jodemarranas, amargaos, que os parta un rayo a todos.

yosenero 4th, 2011 at 8:53

fumando dentro del bar en dos horas me bebo 4 gintonics… fumando en la calle como mucho llego a 2… manolo el del bar de la esquina lleva toda la vida con el agua al cuello para mantener su bar abierto…. por supuesto nadie lo suficientemente quisquilloso y finolis como para que le moleste el humo del tabaco entrará en el bar de manolo, que está sucio y huele a fritangas…

Chez Florenero 4th, 2011 at 12:09

Me encantó su artículo y estoy totalmente de acuerdo con usted.
Me da mucha tristeza tanta prohibición, tanta hipocresía y tanta falta de libertad.
Enhorabuena por su post.
Un saludo.

PICA’M » Fumador versàtil |enero 4th, 2011 at 12:53

[...] com la nova regulació deixarà fora de la circulació personatges com Javier Manías i Rafael Reig, uns paios que no han sabut entrar en la tercera edat amb dignitat i sense fer olor a bolquer [...]

Scouserenero 4th, 2011 at 13:05

¡Joder como está el tema! Realmente, lo de este país es de traca, con la que está cayendo desde hace tres años, y aquí todos preocupados y hablando de una ley estúpida.

Piamonteenero 4th, 2011 at 15:20

Hay algunos fumadores que, esclavizados por su necesidad compulsiva, creen que es tan magnífica como para compartirla gratuitamente. Da igual que no les pidas humo de segunda mano: en un alarde de generosidad lo distribuyen allá donde pueden. Y cuando les limitan los sitios donde ejercer tanta caridad, se irritan: no pueden entender a esos fachas intolerantes talibanes que se niegan a aceptar eso de fumar gratis.

Y no hay argumentos que les sirvan. El mal a la salud propia y ajena siempre quedará compensado por los humos de escape o por la industria o por las paellas de la suegra. El mal olor, siempre encuentra réplica en los sobacos mal lavados. El caso es no rectificar: la misión evangélica consistente en dar de fumar a quien no quiere pasa por encima de todo. Como si hay que ahumar el comedor donde se cena con el hijo, que la caridad siempre empieza en casa.

Zaenero 4th, 2011 at 17:11

Pues vaya…a mi la ley me ha dado ganas de volver a fumar…ya andaba yo detestando el olor a humo en los bares (perdida!). Y con su post, Rafael, tengo ganas de fumar y de follar más. No deja de ser emocionante esto de verme obligada a invitar a los hombres directamente a mi casa…

emiliojenero 4th, 2011 at 17:49

Totalmente en desacuerdo con tu artículo, Rafael (al contrario que la mayoría de las veces). Como bien apuntan varios de los comentarios recibidos (el de «Jesús» me parece especialmente acertado), muy bien lo ha hecho la industria del tabaco para que los fumadores se crean (os creais) la gente más enrollada del mundo, como si el hecho de fumar fuera la demostración de grandes cualidades cuando no es más un un simple vicio. No es especialmente malo tener vicios, los hay de todo tipo. Todos los tenemos, pero yo al menos con los míos trato de no molestar a los demás. Algunos fumadores llamáis ‘amargados’ a los que no fumamos… en fin, esa es precisamente la imagen que estáis dando.

Un saludo

Paseanteenero 4th, 2011 at 18:42

He estado echando cuentas, joder, me voy a ahorrar la tira de pasta en bares. Como dice la Pajín, hay que cambiar de hábitos. Efectivamente: Bolso en bandolera con termo de café con leche, lata de cerveza de 25 cc y pulguita de jamón. No ocupa mucho y además puedes llevar el movil y alguna cosita más. Te sientas en el primer banco que encuentras y listo. Si llueve, te esperas a que pare.

Ya se encargarán los de los bares en azuzar, yo ya voy a cambiar de hábitos, pero los que me de la gana a mi, no los que me diga la ministra.

ulysesenero 4th, 2011 at 18:45

1. 500 años siendo tolerantes los no fumadores, ahora toca a los fumadores.

2. está demostrado que es inútil y peligroso discutir con un idiota, porque te rebaja a su nivel y te gana por experiencia, pero duele verlo en alguien ilustrado.

y 3. dos generaciones y seréis una curiosidad antropológica.

En pateraenero 4th, 2011 at 18:50

El camello hipócrita, de David Torres en El Mundo
A DIESTRA Y SINIESTRA

La caza al fumador ha alcanzado un punto de histeria, obscenidad e hipocresía intolerable. Para protegernos de nuestra imbecilidad, el Estado desaconseja, prohíbe y sataniza una sustancia legal de la que es el principal beneficiario y único distribuidor. Es como si a un camello profesional no le bastara con lucrarse y regodearse de los pobres imbéciles a los que va asesinando raya a raya, sino que, además de venderles la farlopa a precio de oro, les vetara chutarse en su presencia. Se lamenta por esos pobres yonquis de venas agujereadas, pero no sólo los despluma sino que, mientras trinca la pasta, les echa un sermón por lo alocado de su comportamiento.

El cinismo de los políticos es semejante al de esos traficantes de armas que imparten conferencias de paz subidos a una montaña de cadáveres. Porque por cada cinco euros que un fumador se gasta en tabaco, cuatro son para impuestos. Para que luego digan, después de haberle sangrado minuciosamente durante décadas, que no se ha ganado el derecho a un tratamiento por un enfisema o un cáncer de pulmón, cuando tanto veinteañero borracho se rompe el cuello a bordo de un deportivo llevándose tres o cuatro vidas de propina. Pero los coches (una de las mayores causas de mortalidad y no digamos de tetraplejia) no sólo no se venden con pegatinas de sillas de ruedas en el capó sino que la propaganda nos los sigue ofreciendo envueltos en el glamour de la velocidad y con el lazo de una rubia despampanante con un muslo en el embrague y el otro en la palanca de cambios.

La publicidad del fumeque, en cambio, está prohibida hasta el punto de que un chaval puede llevar una camiseta estampada con vistosas plantas de marihuana, con un kalashnikov o con un pederasta violando niños, pero nunca con una marca de tabaco. Cualquier día los estanqueros acabarán trabajando en las alcantarillas, si no acaban antes en el psiquiatra, atormentados por esas estadísticas que los convierten en responsables directos de millones de muertes. Un estanquero amigo hizo la cuenta entre los estancos de España y las cifras del Ministerio y calculó que salía a quinientos cadáveres al año. Pensó en ofrecerse en una comisaría para que lo detuvieran por genocida ahumado pero, de seguir el caso adelante, no sería más que un pequeño cómplice del gran asesino estatal.

La cruzada humófoba ha llegado al límite de prohibir los clubes de fumadores, lo cual está a un solo paso de vulnerar la ley de reunión. Si el tabaco es tan malo, que lo prohíban del todo, que cierren los estancos y que recauden impuestos sobre la aspirina. Pero, sobre todo, que dejen de darnos sermones, coño.

Flashmanenero 4th, 2011 at 18:58

Lo de ahora es un pataleo. Los fumadores se sienten perseguidos, pero el Estado no tiene por qué amparar la adicción de nadie, y menos cuando representa un perjuicio para terceros. Sí, ya se que los coches contaminan mucho más, pero ello no invalida lo del tabaco. Todo ha de llegar, pero cada cosa tiene su velocidad, su ritmo y su momento de viabilidad. Atacar el tabaquismo en lugares públicos es mucho más viable hoy día que abordar en similar medida la contaminación que genera la industria automovilística, lo cual no significa que no vaya a ocurrir nunca. Es solo una pequeña victoria, pero la idea es progresar en esta dirección.

En Twitter he llegado incluso a leer como personas de izquierdas asumían argumentos que ya son clásicos de la derecha española. Aquello del “con la que está cayendo” para denostar que el gobierno se tome tantas molestias en algo que consideran de escasa importancia (la derecha lo hace con la memoria histórica o con el debate sobre el modelo de gobierno). Es su adicción la que les hace hablar así, olvidando conceptos como la tolerancia, la igualdad o el respeto al prójimo que deberían desprenderse de cada una de sus reflexiones.

Veo que el sr. Reig se apunta a comprarle el argumentario a la derecha más ultramontana. Y convirtiendo su experiencia personal en norma universal. La de liberales que salen cuando se les tocan sus vicios. Las rebeldías seran pasajeras, en pocos meses ya no habrá polémica y será algo tan interiorizado como no fumar en el trabajo. Aunque siempre haya quienes se aferran al pasado por miedo al futuro. Que disfruten su adicción, pero que lo hagan sin perjudicar a nadie.

Francisco C.enero 4th, 2011 at 19:09

La que se ha liao con el asunto del tabaco! Me recuerda al de los toros por la vehemencia de quienes apoyan las prohibiciones… creo que estoy de acuerdo con las dos medidas, a la vez que cada vez más molesto con el fragor regulador. Después de todo Reig tendrá razón en algo: será insoportable vivir en esa sociedad tan aséptica, tan perfecta, de ciborgs que no beben en la calle, que no hacen ruido, que no fuman y que no comen Nocilla… prueben a vivir en Suecia.
Hay algo en el sentimiento de libertad que se relaciona con no tener una puta norma que te diga hasta con que pie levantarte de la cama. Que te deje expuesto, en un bus sin salida de emergencia, en una calle con un socavón sin señalar, aunque sea malo para la salud y te mueras a los 45. Se siente.

Fumando denuncio anonimamenteenero 4th, 2011 at 19:12

Lo de la denuncia anónima tiene su gracia. Yo pienso denunciar a todos los bares en los que no me dejen encender un cigarro diciendo que sí están dejando a otros. !se van cagar!, tantas denuncias como bares hay a mi alrededor.
Si todos hacemos lo mismo la ley se va a la puta mierda.

!Anónimo denuncia a todo dios a todo cristo que no quede un hostelero sin su justa denuncia! para que se enteren los fascistas del parlamento (gobierno y oposición son la misma mierda) que sus leyes son basura y sus tubos de escape mucho peor que los pitillitos.

A la mierda!!

Fetenero 4th, 2011 at 19:55

¿Quedarse aquí? ¡Nenazas! ¡Con lo que mola irse con un buen cáncer de pulmón!
Soy pro-fumadores y esta ley me parece una mierda pinchada en un palo, pero amigo, este post no hay por donde agarrarlo.

yoenero 4th, 2011 at 20:07

¡Vaya nivelazo de comentarios de los salvadores que no fuman! Ahora seguro que intentan también prohibirle escribir.

Yo mismoenero 4th, 2011 at 20:32

Porque no contesta nadie a la pregunta que antes han formulado.

¿PORQUE COJONES LOS NO FUMADORES VAN A BARES DE FUMADORES?, NO HAY. PUES QUE LOS PINGA EL GOBIERNO COMO LOS LOCALES DE LA TERCERA EDAD Y ALLI NO SE FUMA PERO EN MI NEGOCIO QUE TRABAJO YO Y PAAAAGOOOO YO TODO SE HARA LO QUE YO QUIERA Y SI ME ENTERO DE QUE ME DENUNCIAN AL PAISANO ME LO CARGO A OSTIAS.
Ya esta bien, ir al lugar adecuado. volvemos a a enfrentarnos entre los españoles y eso es muy malo…..

Murdockenero 4th, 2011 at 22:07

Y después de toda esta desmesura, esta tormenta de palabrería, cháchara y aburrimiento superlativo, supongo que llegamos los que pedimos un poco de sensatez en el debate. Ni los bares quedarán vacíos, ni el fumador actúa con animus jodiendi, ni creo que la prohibición refleje una tendencia a la prohibición generalizada. Al menos no más que la que subrepticiamente se construye a diario y por la que pocos fumadores ponen el grito al viento.

Me molesta la exageración de un lado y de otro. El insulto gratuito me asquea. Más aún: me aburre. Siendo fumador me incomoda adecuar mis conductas, que formaban parte de unos usos que no entiendo que supusiesen un cuasi-homicidio por imprudencia, a la demanda, más que de una población, que de un Gobierno, o de una generación, de un período histórico caracterizado por la hiper-salubridad. Igual que fumar fue una moda durante décadas, hoy lo es ser hiper-sano (ya me entienden: yogurt para cagar con regularidad, gimnasio tres días a la semana, fútin en el parque, productos sin aditivos, comidas sin sal, cerveza sin alcohol, etc…). No creo que una cosa sea mejor que otra, sinceramente. Sino una mera elección someramente determinada por las tendencias del momento.

Soy fumador, ya digo, pero tampoco me interesa caer en la nostalgia trasnochada del “qué feliz en aquellos años”, porque uno puede acabar convertido en lo que siempre ha detestado: una suerte de María Teresa Campos reivindicando desde la lacrimogenia que cualquier tiempo pasado fue mejor. Ya no podremos jugar a ser Bogart, pero me la suda. Las campanas doblan, los ceniceros desaparecen. Yo no voy a llorar por ellos, porque voy a seguir fumando. Seguiremos fumando los que disfrutamos con el tabaco. ¿En un bar no? En la rue, en mi casa o en la parada de bus. Por fin desaparecerá la mediocre figura del fumador social que ahoga su inseguridad en la nocturnidad de una discoteca al son del “tienes fuego, nena”, y que el Lunes guardó su cajetilla de Camel en la mesilla de noche.

Hagamos ejercicio de conciencia. Si hubiésemos hecho una cosulta popular, todo parece indicar que habríamos perdido. Era una batalla perdida. Al menos nos dejan ser como el IRA Auténtico, ex-terroristas convertidos en bandoleros y yonquis de poco lustre, pero sin la persecución -al menos de momento- policial (fuera de los baretos y otros “lugares cerrados”, clarostá).

En resumidas cuentas, yo estoy jodido, pero mi mujer, trabajadora de la hostelería nocturna, era un José Pérez el Domingo. Al menos me satisface que, a pesar de todo, podamos seguir conviviendo y que ella siga comiéndome la boca a pesar de mi apestoso aliento nicotinoso. Cosa inaudita según qué comentarios.

Un saludo D. Rafael, y aguante Winston, Philipp Morris y su puta madre toda.

Álvaroenero 4th, 2011 at 22:21

Me uno a la defensa de los fumadores y te enlazo en mi blog:

http://espitolas.blogspot.com/2011/01/por-un-espacio-libre-de-idiotas-no-de.html

Un saludo!

Hasta arribaenero 5th, 2011 at 7:15

Hoygan, hasta las narices me hallo de alegatos anarcoliberales ante cualquier avance de la civilización sobre la barbarie (tauromaquia, tabaquismo invasivo, conducción temeraria, educación religiosa y un largo etcétera). Y hasta la coronilla de evocaciones de un supuesto nazismo por venir. Molestaos en ver “Shoah”, y a ver si os atreveis luego a hacer comparaciones a la ligera.

Viciosos, salid a la calle a fumar, y punto pelota.

Anisiaenero 5th, 2011 at 11:16

Falta de educación y civismo absoluto, es lo que tiene el país este, en cuanto a lo del fumar y en muchas cosas más. Menudo dramón no echar a la cara de los demás su humo. Jamás vi que un fumador después de dar su calada no haya apartado de su propia faz la chimenea de su cigarrillo: apartan el brazo a un lado y le cae al de al lado. Los que no fuman se van a su casa con la peste encima, hasta en la ropa interior. En el norte de Europa llevan más de treinta años saliendo fuera a fumar sin preguntar si se puede o no se puede fumar. Cuestión de respeto. Si no, cuando uno estornude, que lo haga en la cara del que tanga al lado o en la manga de camisa del que le toque más cerca, no vaya a ser que los resfriados se sientan más acosados que los fumadores. Respeto, educación, civismo y paciencia.
En cuanto a la contaminación, sí, tiene razón, no me creo que el gobierno lo haga por la salud de los fumadores porque entonces no harían tanto TODOS los gobiernos, por intentar aumentar la venta de automóviles. Pero sepa que los fumadores son y han sido siempre muy molestos y maleducados. Antes en la universidad por problemas de alergia intensa o faringitis crónica cuando un alumno quería abrir la ventana por no poder respirar, los mismos fumadores gritaban que menudo frío. Respeto.

Marenero 5th, 2011 at 11:20

Usted estuvo en los EEUU, ¿qué hacía?, ¿emigraron los fumadores a países como a España y sus bares irrespirables?

Raquelenero 5th, 2011 at 11:22

A 30 grados bajo cero salen los europeos cívicos a fumar a la intemperie por respeto y educación a los demás. Si se bebe su güisqui, el güisqui es suyo, cuando fuma sus cigarros, los cigarros son de todos. Guárdelos y disfrute todo el humo para usted, no sea tan generoso.

Andimaenero 5th, 2011 at 16:40

Ahí están los trabajadores de la limpieza, desguaces, depuradoras, fábricas de productos químicos, manipuladores de sustancias tóxicas, cortadoras radiales, albañiles, soldadores, trabajadores de acerías, mineros, etc., con sus lesiones, silicosis, asbestos e inmolaciones varias, pero por lo visto no hay nada más insalubre ni más prioritario para el estado que el humo de los bares, como ya demostraba aquel idiota circunspecto que salió por la tele esgrimiendo el diagnóstico de cáncer de pulmón de un camarero que nunca había fumado, como si eso fuera algo nuevo o sorprendente. Es triste lo de este gobierno con cada vez mayores ramalazos totalitarios que pretende educarnos, enseñarnos sexualidad, cómo debemos hablar, vivir, comer, los hábitos de vida que debemos cultivar, nuestras filias y fobias, la ideología y la religión que debemos profesar, que vela por nuestra salud y nos tutela como a niños; pero más triste aún es ver a sus esclavos encantados con todo ello.
Esta prohibición es una solución tan facilona como injusta. En alguna parte leí que en España hay más de 16 millones de fumadores, casi la mitad de la población; dónde están los derechos de toda esa gente, que va a tener que llevar a cabo su hábito, legal, como si fueran apestados, organizando su vida y sus tiempos en función de una serie de caprichosas prohibiciones. Y qué será lo próximo, porque ya se sabe que los aficionados a prohibir una vez se les deja enseguida cogen carrerilla.
Pienso que tratándose de una droga legal habría de dejarse más libertad a los verdaderos implicados, los dueños de los bares y sus trabajadores, para elegir cómo quieren llevar su negocio. Quién cojones es el estado para meterse hasta ese punto en cómo debe llevarse un negocio privado, tratándose de una actividad legal. Y de la salud, la única que puede tenerse en cuenta, en mi opinión, es la de los trabajadores de hostelería, pues no es lo mismo la libertad que hay para trabajar en un sitio o en otro, muy restringida, por no decir nula en estos tiempos, con la libertad que tiene cualquiera para entrar de ocioso a un bar. Si voy al bar a tomarme un vino inhalo el humo de otro, se quejan algunos no fumadores. Y quién les manda entrar, pregunto. Quién les obliga. Lo mismo que no van a determinados lugares o no hacen determinadas cosas por el peligro que pudieran entrañar, que no se metan en determinados bares, si tan infectos les parecen. A mí la única salud que me puede importar es la de quienes trabajan en el bar, la de los clientes me importa menos que nada. Si tanto les molesta, que se monten los no fumadores sus garitos donde prohíban el tabaco.
Todo esto se podría haber arreglado de manera más natural de otra manera. Si los no fumadores se hubieran negado en masa a consumir en bares con humo la situación habría mejorado por sí sola, por puros imperativos económicos. Pero queremos las cosas sin que nos cueste nada. Esto se ha conseguido a la manera de la chusma, acudir al más fuerte, al más abusón, para que obligue a todos a plegarse por la fuerza a los deseos de algunos.
Y, al margen de todo esto, decir que hace falta ser mierdas y tener mala baba para alegrarse por una prohibición. Una prohibición, por necesaria que pueda ser, nunca debería ser motivo de celebración, sino de reflexión y pesadumbre más bien, pues no es más que la constatación de un fracaso, aquello a lo que únicamente habría de recurrirse cuando no quedara más remedio, como la violencia.

Jaime Ohenero 5th, 2011 at 16:43

Es todo taaaaan relativo.

Muchos de vosotros de una y otra postura decis verdades como puños.

Soy un gili-exfumador, digo gili porque llevo sólo 4 días. He entrado a este blog a echarme una lectura y nada más hasta que he llegado al final y decicido leeros y aportar.

Opinar que:
- El tabaco es una mierda, me he hecho una lista que llevo pegada en la cartera para que no se me olvide un día tonto de cañas y la cague.
- Que fumar… mola, vicia y “para unos pocos vicios que tenemos”…
- Que hablamos de algo pernicioso y debemos respetar a los que no quieren hacerlo.

Una lástima no poder usar la frase de “En tu casa o en la mía, para fumar”, me ha hecho gracia la verdad.

Bueno y ya puestos…

ME CAGO YO EN EL BIPARDISMO POLÍTICO/SINDICAL Y EN EL PODER ECONÓMICO.

Salud

Gonzálezenero 5th, 2011 at 20:45

Rafael, me alegra verte tan repuesto de tu premio. La gloria no acostumbra a hacer prisioneros.

Y lo digo porque vuelves por tus fueros, y no te la cojes con papel de fumar. Supongo que porque te acabarías fumando la polla.

Yo soy fumador por persona interpuesta, mi santa, que me atufa, me compensa con creces porque me ayuda constantemente a no ser tan imbécil.

Si hay algo que me moleste más que el humo son las pamplinas mojigatas.

Después de leer tu post me han entrado ganas de regalarte, hoy que es noche de reyes hasta para los republicanos, un cartón de Chéster. Pero de boquilla. Quizá para compensaste por el mal sabor de boca que seguro te ha dejado Pérez, al ponerse de tu lado. Perdónale porque no sabe lo que hace.

¿Para cuándo sale? Estoy deseando ver la promo para oírte decir cosas sesudas de esas.

Juan Negro, investigador privadoenero 5th, 2011 at 22:26

¿Alguien tiene fuego?

Por cierto, por qué nadie se queja de lo dañinos que son para la salud publica los teléfonos móviles?

El fuego es para quemar mi móvil, que me tiene ya harto y lo digo aquí porque como hoy el post y los comentarios van de pataletas…

Pepeenero 6th, 2011 at 2:34

Esto ya ha pasado antes en otros países: nos encontramos sumidos en plena fase del pataleo infantil: pues ahora ya no voy a bares, ea, caca, culo, pedo, pis. Durará poco y la gente se acostumbrará a fumar en la calle. Y dentro de no mucho diremos eso de: ¿te acuerdas cuando se podía fumar en los bares? Igual que ahora decimos ¿te acuerdas de cuando se podía fumar en el avión/tren/autobús/hospital/aulas de universidad, etc, etc.

Yo soy fumador y estoy contento con la aplicación de esta ley por:
1. Fumo menos
2. Como fumo menos, disfruto más de que fumo
3. No te huele la ropa a asco
4. No molestas a nadie con tus humos

Comparar esta situación con dictaduras y Hitler me parece mear fuera del tiesto. Y no sé cómo andarán los bares por Madrid, pero donde vivo yo siguen a tope. Quizás tendrán que mejorar la tapita por allí.

Bielenero 6th, 2011 at 8:40

La gente no va a los bares porque desde la imposición del euro se puso todo carísimo y este país es un país de listos y abusones. Los fumadores en bares consumimos mucho menos porque en general comemos menos, nos fumamos el pitillo, y es cuando dejamos de fumar cuando lo hacemos en cantidad. Pero, sí, la solución podría ser la de que todos los fumadores juntos nos neguemos en masa a acudir a bares y hagamos en lugar de “botellón” el “fumadón” en los parques. La unión hace la fuerza. Así, los propietarios de bares se verán obligados a presionar al gobierno. Yo, como fumador, me uno a ti y propongo a todos los fumadores abstenerse de acudir a sitios de ocio durante un mes al menos, como medida de presión.

macarrón chacarrónenero 6th, 2011 at 14:49

Lo entretenidos que nos tienen mientras nos roban las pensiones. Con ciudadanos tan gilipollas, quién necesita políticos con estudios.

Toñoenero 6th, 2011 at 16:15

Yo preferiría que los fumadores fueran como los escupidores, que poco a poco se han ido convenciendo de que escupir al lado de otra persona no está bien, aunque te pique mucho la garganta y no te puedas aguantar. Ya sé que mi asco a los gargajos es irracional, y al fin y al cabo no me debería molestar tanto, pero qué le voy a hacer, soy así de intolerante. Cuando era niño la gente escupía más, y poco a poco nos hemos ido acostumbrando todos, casi sin darnos cuenta.

También cuando era niño la gente ahumaba más. Ay, esa sala de televisión en el colegio, donde una neblina te velaba la imagen. Cuántas veces me he tenido que salir de un local cerrado porque no aguantaba más la atmósfera cargada (ya lo siento, además de bebefantas soy blefarítico, qué lo vamos a hacer) A veces les rogaba a los colegas que si podían fumar menos, pero parece que eso es más difícil que dejar de escupir. Así que ha habido que recurrir a pedirlo con el boletín oficial. Para que nos digan, pobrecitos, que les agredimos y que somos hitlerianos.

jorgeenero 6th, 2011 at 20:31

hace tres días que no piso un bar, me tomo el whisky, el vino, el café en casita, soy incapaz de pasar las horas acodado en un mostrador, como hice toda la puta vida, sin poder encender un cigarro, vivo en el norte ostias, por estas fechas llueve con saña y el viento sopla con desafuero. viví en mis carnes la angustiosa sensación del día dos, saliendo a la calle al pairo a hechar el piti y no lo vuelvo a repetir, cogí una gripe de cojones, a la noche me dolía la garganta y un oído,, eso no me pasaba cuando fumaba a cubierto, lo siento por mi barman que no tienen culpa, pero yo deserto

Belindaenero 6th, 2011 at 22:13

No estoy de acuerdo con tu comentario. Yo llevo viviendo 5 an;os en Inglaterra (donde hace 3 an;os ya lo prohibieron) y todavía tengo pesadillas con las noches de marcha que pasé en Zaragoza cada vez que salía allí. Varias razones:
1) Tener que salirme a la calle porque los ojos no me paraban de llorar del humo. Si te hace eso en los ojos, imagínate dentro de tus vías respiratorias, la irratación es la misma.
2) Estar toda la noche oliendo el insoportable y cancerígeno tabaco
3) Lavarme el pelo cada día que salía antes y después de salir porque al día siguiente huele/apesta todo ( lo mismo con la ropa e incluídas las sábanas de mi cama porque cuando tienes el pelo largo el olor se pasa del pelo a las sábanas) Para los que fumáis pensaréis que soy una exagerada, pero si dejarais de fumar un tiempo os daríais cuenta de cuantas cosas más podéis oler y saborear. Con el tabaco el sabor y olor se atrofian mucho!!
4) Ir de tapas o a un restaurante y tragarte todo alin;ado con “humo de cigarro” Uhmhm, qué delicia.

Y lo último que quería decir, que dices de los coches no hace ningún dan;o precisamente el pais ha publicado esto hoy:
http://www.elpais.com//articulo/sociedad/humo/bares/multiplica/aconsejado/OMS/elpepusoc/20110106elpepisoc_2/Tes
Vamos, que claro que hace dan;o pero todavía no llega ni parecido al nivel del tabaco. Y quién va ser tan tonto de encerrarse en una habitación DURANTE HORAS con un coche encendido!!! sin embargo si sales de marcha no te queda otra opción que tragarte el maldito humo TODA la noche o quedarte en casa. Yo me he quedado muchas noches en casa por todas las razones anteriores.
IT IS NOT THE END OF THE WORLD amigos!!! yo me he tragado 28 an;os vuestros humos, ahora me tocan al menos otros 28 an;os sin humos para estar iguales.

Me acordé de los tebeos de Asterix leyendo su post, señor Reig. Me vi diciendo esto:

¿Todos los José Pérez?

¡¡Todos no!!

http://www.mimesacojea.com/2010/01/en-defensa-del-tabaco.html

Sobre la bronca de aquí mis amigos comentaristas, sólo una reflexión: en esta guerra de que síes y que noes, los más divertidos están todos del mismo lado (aunque, todo hay que decirlo, los cenutrios se reparten). Eso debe significar algo, pero como fumo ergo soy un suicida y un idiota, ni sé qué será ni tengo tiempo para pensarlo.

llorençenero 7th, 2011 at 11:07

Vaya, vaya, cuánta intolerancia llevamos dentro, ¿eh? Me refiero a algunos comentarios. Supongo que ya debe ser normal, con la manía esta cada vez más habitual de educarnos a través de restricciones y prohibiciones.
Bueno, es la tendencia actual, qué bonito.
Respecto a esta ley tan estupenda, hubiera bastado, creo, con que el dueño del establecimiento decidiera si en SU local se fuma o no. Y santas pascuas.
Un bar no es un lugar público, a mi entender. “Reservado el derecho de admisión a los no fumadores”, eso es lo que debería poner en el cartel ese. Que si te molesta el humo no entres, vaya. Vete a otro donde no se fume.
Lo de denunciar ya me parece vomitivo, y que la propia ministra anime a ello ya es para morirse asco.
Y por cierto, ya está bien de imitar a los demás países pretendidamente avanzados, cojones. A ver cuando se nos ocurre algo propio, como por ejemplo legalizar las drogas de una santa vez.
(Inocente que es uno).

Salut, Rafael.

Bernardoenero 7th, 2011 at 17:12

Qué ilustración tan sugerente la de Lucky. Te la copio, con tu permiso y con el del autor, que estará bajo tierra ya, supongo.
Hace dos años que dejé el tabaco. Fumaba Lucky. Me sigo acordando de él, como me sigo acordando de las novias que he tenido en mi vida. (¡Hala!, ¿vale la comparación?)

pascual quieraenero 7th, 2011 at 19:53

Jajajaja, eres un demagogo del copón!!!!
Debe ser que estás con el mono!!!
O sea, que fumar es de mayores, ¿no?… pero que infantil!!!
Bueno, yo soy ex-fumador. Cuando fumaba disfrutaba, pero al día siguiente de disfrutar siempre sufría. Hasta que dije, a tomar por culo philip morris, tabacalera y la puta madre del que mete las sustancias adictivas en los pitillines. Y la verdad es que me alegro de haberlo hecho.
El día que lo que os guste a los fumadores sea beber sorbitos de lejía no me pienso entrometer, pero que me tenga que tragar todo tu humazo (junto con el de los putos coches) me parece la polla en vinagre.
Vemos, que el que se molesta eres tú porque no te dejo atufarme con humo en lugares cerrados???? Venga hombre!!
Como decía una camiseta que vi por ahí… “tu no fumas y yo no me tiro pedos”, ok?

Fúmate uno a mi salud

pascual quieraenero 7th, 2011 at 20:08

Esto dice escolar
http://www.escolar.net/MT/archives/2011/01/siete-falacias-contra-la-ley-del-tabaco.html

Esto dice Isaac rosa
http://blogs.publico.es/trabajarcansa/2011/01/05/prohibido-escupir-fumar-y-decir-tonterias/

Y yo creo que tienen más razón que el teorema de pitágoras!

Ah, y una cosa para los que tiran del tema libertad cercenada.

No os están cortando libertades porque a un esclavo no se le pueden quitar libertades.

lolitaenero 7th, 2011 at 20:16

a los fumadores les diré que se fumen lo que se fumó clavijo……y que aprendan a vivir sin humos,con todo lo que se ahorren al no fumar se pueden ir de vacaciones o comprarse regalitos y caprichos sanos,y sino que fumen hierba que es más sana y terapeútica.

lcyem2enero 8th, 2011 at 1:09

Este tema es cansino, pero tu artículo por lo menos me ha hecho reir, te lo agradezco (soy exfumador no radical desde hace muchos años)

lcyem2enero 8th, 2011 at 1:33

El quinto comentario es de lo más lúcido

Parroquianoenero 8th, 2011 at 10:24

Si te tomas un whisky no le escupes la bebida al de al lado. Si te pones una raya no le echas la farlopa al de al lado. Si te inyectas un pico no le inyectas al de al lado. El problema no es el tabaco, es el humo que echa. Pasaos al cigarrillo electrónico cuando estéis en un bar. Con una sola calada obtenéis la cantidad de nicotina de un cigarrillo. Y no molestáis a nadie. El otro día Miguel Ángel Rodríguez dijo que álguien que se bebe un litro de whisky también molesta al de al lado. Bueno, pues a los borrachos agresivos se les echa de los bares. En el Reino Unido no hay ningún drama con esta medida pero es porque en ese país los fumadores no llegan al noventa por ciento de la población mayor de 18 años, como en España. Y allí los fumadores no identifican tabaco con libertad. Y muchos menos identifican tabaco con “anglosajonidad”. Aquí se identifica ser fumador con ser un verdadero español.

vosesitaenero 9th, 2011 at 2:30

¿Existe algo NO contaminado en el universo?

Juanjoenero 9th, 2011 at 14:34

No deja de ser curiosa la coincidencia punto por punto (utilizando los mismos “argumentos”) con sus admirados Javier Marías, Arturo Pérez Reverte o Fernando Savater…

Viva la alfalfaenero 9th, 2011 at 15:49

A mi, que soy no fumador, me importa un carajo vuestras pataletas. Soy como los de la alfalfa, siempre dando la lata, será que como no os la comeis sino que os la fumais estais estreñidos.
¡Anda ya! a fumar a la calle y yo a echarme mi cervecita sin olores apestosos. ¡Ah! y las estadististicas estaran manipuladas, pero vamos que el Sr. Reig se pasee y no vea a nadie en los bares si que es un dato contrastable.

fsdfdsenero 10th, 2011 at 11:12

Deje de patalear como un niño y vaya a fumar donde no perjudique la salud de los demás.

Y dejese de escribir tanto por algo que es indefendible.

Un saludo.

monicaenero 10th, 2011 at 13:22

Yo estoy deacuerdo contigo en casi todo. Que asco de demagogos y puritanos y miroparaotrolado.
Si nos ponemos puristas, cerramos fabricas, garajes y todo lo que genere contaminacion ambiental que yo me estoy tragando y bien me esta jodiendo ( porque es mi derecho digo yo) y ademas en esa misma linea como no quiero que mis hijos tengan un mal ejemplo ( ver a los fumadores ) no quiero que se mantengan abiertos los puticlubs, ni los bingos para que no me salga ni putero ni ludopata y muchas mas cosas que quiero que tenga mi supermundo de piruleta. Ah calla que eso no es mi derecho!!!. Lo minimo es dejar que existan lugares con humo y sin humo ( como cualquier sociedad europea avanzada y libre en la que evidentemente no vivo…) y el que quiera entrar que entre y el que no quiera respirar mi humo que tenga su espacio.Todos contentos, pero no el que no fuma impone por sus cojones y nos quedamos tan panchos. Somos millones de fumadores pidiendo un puto gueto en el que fumar y ni eso se nos concede. Pues no se ustedes pero al menos para mi es blanco y en botella….

monicaenero 10th, 2011 at 13:57

Y añadir tras leer detenidamente las opiniones de algunos de ustedes:
soy fumadora y muy bien educada , cosa de alguno de ustedes por sus comentarios jamas me atreveria a afirmar.
JAMAS he fumado si habia niños y por supuesto enfermos en mi zona, SIEMPRE he respetado los espacios oficiales y hospitales porque acato las normas , POR DESCONTADO que pregunto si estoy en casa ajena si molesto o no al fumar y de ser asi no lo hago. POR SUPUESTO que si voy a un bar que es un lugar ludico y no oficiual al que se escoje ir voluntariamente y en el que se permite fumar lo hago y como yo muchos fumadores, la inmensa mayoria ( no paguemos justos fumadores por chusma fumadora, hay exfumadores como ustedes que tampoco lo hacen) Aunque no este deacuerdo con algunas opiniones de este blog las respeto, porque ya especifica en la parte superior que es su blog . Deberian ustedes de hacer lo mismo. Creo que delimitar espacios para fumadores y para no fumadores es correcto, primero porque asi todos escogeriamos donde comernos el chuleton y a que queremos que huela nuestra ropa ( yo no entrare en su zona y ustedes tampoco en la nuestra … todos felices ) y segundo porque muchos españoles vecinos, familiares y compatriotas suyos viven de los mas de 10 millones de fumadores y se han metido hasta el cuello en reformas en sus locales y en esta epoca de crisis se van a comer los mocos , pero claro eso a ustedes solidarios exfumadores se la sopla
Talibanes del tabaco que radicalizan e insultan reconviertanse y vuelquen su mala leche en los politicos que nos chulean,
No se si nos acostumbraremos como en otros paises o no a fumar en la calle, no se si los bares podran asumir la falta de clientes fumadores ( creo que no ) , lo que si se , es que derechos de unos y de otros se pueden complementar, cual es el problema en que los bares escojan si permiten fumar o no? pues yo se lo dire señores que solo quedarian 10 de cada 1000 bares sin humo y eso es lo que les jode. Respecto al resto de la ley, seguire sin fumar en espacios publicos como hasta ahora sin ningun problema.Y sin tan malo les parece este blog con no volver a entrar…amos digo yo

Desde mi zuloenero 10th, 2011 at 15:45

Yo nunca había leído nada suyo, señor Reig, pero me ha caído bien. Mucho mejor después de leer los comentarios de esta manada de ñus cibernéticos que le pisotean el blog como si fuera un río de la sabana por escribir lo que pensamos todos los fumadores.

Es que me lloraban los ojos, es que me ahogaba en el bar, es que ya es hora de que paguéis, malditos bastardos fumadores, por el daño que nos habéis hecho… Cuánto rencor, cuánta ridícula gazmoñería, cuántos bares se van a ir al cuerno porque, digáis lo que digáis cuando escribís un comentario, seremos muchos los no fumadores que ante la opción de salir a un lugar donde no nos dejen fumar y quedarnos en casa a fumar tranquilos haremos lo segundo, y no será porque se le quite la gracia a alternar si ya no podemos estropearle a nadie su chuletón con whisky -desde luego hay gente para todo- sino porque estaremos más a gusto en nuestra casita, sin meternos con nadie, aislados de esa sana población que va a correr por las mañanas, que se mide la cintura una vez a la semana por ver que no le haya caído un gramo de más a su esbelta y sanísima figura, que gastarán mucha menos agua, porque ya no se tendrán que duchar “antes y después de salir”, que ya hay que joderse, lo pulcros que llegamos a ser y que en vez de dejar que se les vaya la rabia con el humo de un cigarrito bien fumado prefieren escribir su bilis en los comentarios de un blog. Y ahora, me fumo un cigarro. A la salud de todos.

j.t.enero 12th, 2011 at 0:27

Lo peor de todo es que, encima que aprueban la ley que quieren, y encima que pueden dar chivatazos porque sí, encima que etcétera, aún pretenden que les demos la razón…

Martíenero 22nd, 2011 at 19:11

Eso parece un concurso de machacas. A ver, los fumadores puteados que no embauquen: sóis vosotros los cabreados (no todo el rollo ése de que los no-fumadores nazis estan haciendo pagar nosequé platos rotos con prohibiciones fachas y tal pascual). Los no fumadores, no hace falta enfadarse, indignarse o convencerlos: la ley está dictada por bien y punto (y el tiempo lo avalará). Me concentraré en subrayar el único apunte lúcido de tanta patrañería:como dice Mónica, sin esa ley pasaría como hasta ahora, que tendrías que convertirte en Willy Fog para encontrar bares sin humo. La libertad sobre el papel es subjetiva y ahora todo el mundo aboga por ella. Bien, amigos cabreados, supongo que seréis lo suficientemente listos para conocer que el sistema social, la conducta, la economía, la gestión del espacio, y todo un largo etcétera, se rigen por “leyes”, también conocidas desde otro ángulo como “prohibiciones”. Para los zoquetes os lo ejemplificaré. Pagar impuestos te prohibe no pagar impuestos. Tener que sacarte la licencia de armas te prohibe llevar armas si no la tienes. Oh, qué silogismos, qué descubrimiento! Sin duda, esa libertad siempre se acaba determinado por sentido común y por la lógica aplastante de una mayoría civilizada. Por lo visto el concepto no vale cuando prima un interés tan importante como el vicio propio. Oh, cuánto hace falta madurar cuándo a uno le tocan lo suyo. Hay que señalar un culpable, poner al descubierto tramas oscuras y electoralismos y traiciones encubiertas; no amigos, no hay nada raro, la sociedad ha cambiado y no son los políticos quienes han “impuesto” esa ley, ha sido el pueblo.

Llegados a este punto, la pregunta para la reflexion es: ¿Quien pierde más libertad, el no fumador que esta crudamente condicionado por una aplastante mayoría de bares con nieblina de tabaco, o el fumador que deberá adaptar su hábito lícito pero artificial (es decir, incorporado como algo suplementario que se escoje acatando sus consecuencias para él y el entorno) a ciertas condiciones, como tener que salir fuera cada vez que quiera fumar?

Evidentemente, para la resolución del dilema alguien debe salir perjudicado. Pero a veces no hay más remedio. Basta con tener un poco de ojo y predecir que no va a haber ninguna consecuencia catastrófica, ni el sector de hostelería va a quebrar, ni aumentaran los catarros por ir a fumar fuera ni nada de eso. Los fumadores se calmaran, se acostumbraran, algunos lo dejaran y otros fumaran menos, iran a los bares como siempre (que estupidez quedarse en casa con el amigo pitillo) y el mundo y la sociedad tendrá problemas y decisiones con consecuencias mucho más trascendentales que el cabreo temporal de unos cuántos perjudicados a los que les han tocado una señora yaga.

Si ha servido a alguien para reflexionar, me alegraré. Sino, me alegro yo solo jajaja.

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