Rafael Reig, blog, escritor, novelista, literaturaPues aquí pondré lo que se me vaya ocurriendo. Poca cosa, en general. Lo primero que se me pase por la cabeza. Lo que lea por ahí y lo que me cuenten en la barra de los bares o los amigos. Y si alguien quiere poner algo también, estupendo: no censuraré ningún comentario. Corrijo: sólo permitiré que se publiquen los comentarios que a mí me dé la gana y no daré ninguna explicación al respecto


La voz de un hombre

¡Barástolis! Me he quedado de una pieza. Una pieza de recambio, debe de ser.

Menudo vendaval de gónadas, vaya tornado de testosterona, caray con la tempestad testicular.

De modo que ustedes (hablo en general, eh) se follan a todo lo que se mueve. No perdonan una. Para ustedes, como cantaba Gardel:

Las casadas, las viuditas y solteras,
para mí todas son peras
en el árbol del amor…

Jóvenes, mayores, da lo mismo, ustedes no se dejan un polvo sin echar, por si las moscas, son auténticas máquinas de follar, mecanismos eréctiles siempre a punto, pichas rampantes sobre campo de gules y con descargas seminales de mil voltios en corriente continua.

Pues no sé qué decirles, la verdad. Les felicito, supongo. Imagino que eso será causa de legítimo orgullo y no menor regocijo.

Por mi parte, como estamos en confianza, les diré que no soy ni la mitad de hombre.

Caramba, a mi no me apetece follarme a todas las tías. Ni a todas horas. Ni en todos los lugares. Qué va.

Tampoco pretendo caerle bien a todo el mundo: ésa es una ambición juvenil. ¿Por qué? Porque los jóvenes lo único que quieren es morirse. Caerle bien a todo el mundo es equivalente a estar muerto: sólo los muertos gozan de la amistad de todos. Follarse a todas yo creo que es lo mismo: pura desesperación juvenil y ganas de morirse.

Lo cierto es que yo sólo follo con mi novia. Ni se te ocurra decírselo, que luego se pone insoportable, pero es la verdad.

No sé, supongo que follo sinópticamente, como los mandamientos de la Ley de Dios, que todos se resumen en dos, pues lo mismo: todos los cuerpos se resumen en uno, al que yo quiero.

Nos duo turba sumus: nosotros dos, tú y yo, cariño, somos una multitud.

Ya he citado aquí ese verso de Ovidio que siempre me ha gustado. Son palabras de Decaulión a Pirra, tras el diluvio, en el Libro I de las Metamorfosis. Están solos en un mundo anegado, pecios de un naufragio, devueltos a la arena, “una mujer y un hombre gastados por los besos“.

Se miran y, entre lágrimas, Decaulión dice:

‘o soror, o coniunx, o femina sola superstes,
quam commune mihi genus et patruelis origo,
deinde torus iunxit, nunc ipsa pericula iungunt,
terrarum, quascumque vident occasus et ortus,
nos duo turba sumus; possedit cetera pontus.

Que nos viene siendo como si dijera, sobre poco más o menos:

Oh hermana, oh esposa, oh única mujer sobreviviente,
a la que me unió una familia común y un origen de primos,
y después un lecho, y ahora nuestros propios peligros nos unen;
de cuanta tierra contemplan el ocaso y el amanecer,
nosotros dos somos la multitud: todo lo demás ya es patrimonio del mar.

Formidable, ¿verdad?

Lo que creo yo que quiere decir Ovidio es que ellos dos son los únicos sobrevivientes y, por tanto, son la multitud, son ya todo el género humano. El resto está sumergido bajo las olas.

A mí me pasa lo mismo: cuando nos metemos en la cama los dos, somos una multitud, y el resto del universo desaparece por debajo del agua.

Y al fin en un océano de irremediables huesos
tu corazón y el mío naufragarán, quedando
una mujer y un hombre gastados por los besos.

Esta es la Canción del esposo soldado, de Miguel Hernández.

En agosto de 1936 el Ministerio de Instrucción Pública recibió una invitación para enviar una delegación al V Festival de Teatro Soviético. El Gobierno envía, entre otros, a Miguel Hernández, que le escribe a Josefina:

Desde la tarde que salí de tu lado me encuentro en Valencia, esperando salir de un momento a otro para Rusia. Voy con tres compañeros más a asistir a unas representaciones de teatro ruso en Moscú, Leningrado y otras ciudades.

Mentía un poco el poeta, o no decía toda la verdad, porque se le “olvida” contarle a Josefina que era cinco, no cuatro, y que uno de los compañeros era compañera, la actriz Gloria Santullana. ¿Qué necesidad hay de dar detalles superfluos? Lo mismo que cuando le escribía:

Si vieras qué diferentes son de ti estas mujeres, todas rubias, con los ojos azules, las piernas gordas de montar en bicicleta y la mayor parte de ellas, chatas

Comprendido, Miguel, cambio y corto. Horrorosas las rusas, por supuesto. Ni la más mínima tentación.

Fue su primer viaje en avión (aeroplano, decía él) y su primer y único viaje a la Unión Soviética, que le impresionó profunda y positivamente (a pesar de todas esas tías con los tobillos tan gordos y todas tan chatas, claro está).

En Moscú estrenó un traje azul marino, quizá el primero y único que tuvo.

Le entrevistan para una revista y dice: “Al regresar a España volveré a las trincheras. Allí está mi puesto, allí está el lugar de cada español honrado“.

Visita el Bolshoi y visita una escuela de niños españoles evacuados, donde constata el excelente trato que reciben. Recorre gran parte del país y visita fábricas y koljoses ucranianos. A la vuelta publicará en Nuestra Bandera el entusiasta artículo “La URSS y España, fuerzas hermanas“.

En el viaje de regreso, se detiene en París. Allí Alejo Carpentier le lleva a un pequeño estudio de grabación donde queda registrada la voz de Miguel recitando, precisamente, la Canción del esposo soldado.

¿Tú sabías que ese documento acústico existe y que se puede encontrar en internet y escucharlo?

Yo no.

Tampoco sabía que me iba a emocionar tanto oír la voz de Miguel Hernández. La voz de un hombre.

Tanto.

Me acordaba de mi tío Pepe, que fue compañero de Miguel Hernández en el Penal de Ocaña y me habló de él.

Me acordé de mí mismo, como si me hubiera olvidado o como si fuera otro y estuviera ausente.

Aquí te adjunto la voz de Miguel en Mp3 o algo así. A ver si la puedes oír. Ten a mano una botella de whisky. La necesitarás.

vozmh.mp3

Mientras tanto, como no me voy a follar a todo lo que se mueva, sigo escribiendo. Ya terminé mi novela de espías, que espero que se publique en 2009. Se titula Fuego amigo.

Ahora he empezado una que se llama Todo está perdonado.

Sí, lo adivinaste: la novela transcurre durante la transición.

Aquí en Piles, me paso el día a la máquina, así:

Toda mi “técnica literaria” se reduce a eso: una vez que tengo un título, basta con rellenarlo.

Comentarios (30)

pakikoseptiembre 7th, 2008 at 8:59

Qué regalo nos acaba de hacer el señor Reig. Yo leí por primera vez a Miguel Hernández cuando contaba 14 años, era el primer libro de poesía que leía. Después descubrí a otros muchos poetas, pero ninguno me ha conseguido emocionar tanto como él.
Es la voz de un soldado la que habla, la voz de quien espera llegar la muerte. Este poema parece una carta de despedida, en él se resumen unas ideas, un modo de pensar y de vivir: hasta las últimas consecuencias.
Yo no sabía que existía este documento, y ciertamente emociona escucharlo.
“Temprano levantó la muerte el vuelo”, qué razón tenía.
Espero que algún día escribas acerca de lo que te contó tu tío Pepe, sería interesante.

oyanaseptiembre 7th, 2008 at 9:05

Qué placer leerte el domingo por la mañana, frente al mar y a unas tostadas!…

Nadie folla ni la mitad de lo que dice y, cuanto más se dice, menos se hace. Uno no habla de las veces que va al baño más que cuando está estreñido o tiene diarrea.

Como supongo que la mayor parte de los comentarios irán por aquí, por eso prefiero quedarme con Don Miguel que, junto con Lorca Y Hierro, configuraron mi mesita de noche durante gran parte de mi vida.

De M. Hernández te dejo estos versos:

Hombres veo que de hombres
solo tienen, solo gastan
el parecer y el cigarro
el pantalón y la barba.

En el corazón son liebres,
gallinas en las entrañas,
galgos de rápido vientre,
que en épocas de paz ladran
y en épocas de cañones
desaparecen del mapa.

Estos hombres, estas liebres,
comisarios de la alarma,
cuando escuchan a cien leguas
el estruendo de las balas,
con singular heroísmo
a la carrera se lanzan,
se les alborota el ano,
el pelo se les espanta.
Valientemente se esconden,
gallardamente se escapan
del campo de los peligros
estas fugitivas cacas,
que me duelen hace tiempo
en los cojones del alma.

No tienen nada que ver contigo, naturalmte, que eres un hombre valiente y te “desnudas” con humildad en tu blog. Tienen que ver con que, a veces, a todos nos duelen los cojones del alma; aunque hoy es domingo y estoy frente al mar. Hoy no me duele nada.

Pedro de Pazseptiembre 7th, 2008 at 10:31

Estimado D. Rafael: creo que yerra en su apreciación al tomar la parte por el todo. No es que a uno le guste follarse a todo lo que se mueve. Esa conclusión resulta precipitada. Ante su planteamiento sobre rangos de edad, la cuestión era si nos gustaban las lolitas o nos gustaban las Mrs. Robinson. O como tal yo la entendí. La respuesta es que nos gustan todas, es decir, ambas. Eso no conlleva que se babee por TODAS las lolitas ni por TODAS las Mrs. Robinson.

Capcioso, que es usted un capcioso.

Abrazos,
Pedro de Paz

Emmaseptiembre 7th, 2008 at 11:05

La voz del poeta tiene una entonacion de maestro de escuela (escuela republicana, creo) Y yo, aunque naci en los setenta, tuve algun maestro que recitaba asi. Por eso ahora pienso lo cerca que el pasado esta de todos nosotros.

El Zacaríasseptiembre 7th, 2008 at 12:21

Don Rafael, siempre escribe usted a máquina?

náufrago digitalseptiembre 7th, 2008 at 13:07

No estoy ahora para güisquis, pero escucharé el archivo de MH. Lo que más me ha impresionado de tu post es la foto escribiendo… a máquina. Admirable. A mí escribir a máquina me parece como meteres en la M30 con un cuatro latas de esos de los años 20 con manivela para arrancar. De una incomodidad increíble, vamos. Y digo yo? Qué hacen luego en la editorial con eso? Copiarlo palabra a palabra? Sí, me temo que sí, como se ha hecho toda la vida. Quizá el que escribe a máquina es un autor más sincero y directo: pone ahí lo que escribe. El de Word, retoca, juega con el Ctrl+B, quita, pone. No me imagino escribiendo a máquina, sería como demasiado definitivo, como estar escribiendo una novela a voz en grito, ante un público despistado.

náufrago digitalseptiembre 7th, 2008 at 13:10

Claro, que igual era una estampa añeja en plan “montaje” que yo no he sabido pillar. Coño, miguel hernández!!

oyanaseptiembre 7th, 2008 at 13:25

Me añado a la pregunta de Zacarías y la amplío: ¿por qué no llevas camiseta?

Franzseptiembre 7th, 2008 at 20:00

¿Fornicar? ¿Quién ha hablado de fornicar? Usted nos pidió un diagnóstico, y, de paso, preguntó por nuestras preferencias (deseos sin más). Fornicar lo que se dice fornicar, cada uno lo hace cuando y con quien puede. Por otra parte, nunca lo habría imaginado sinóptico, más bien gnóstico, como Basílides, suscribiendo su desenfreno como camino hacia la purificación.

Miguel Hernández… Gran poeta; con una visión muy particular de la mujer rusa. ¡Qué lejos quedan su voz y su vista! Si en verdad eran tan poco atractivas las féminas soviéticas, en este tiempo han sufrido una metamorfosis “ovidiana” que las ha llevado a acaparar las portadas de las revistas. “La URSS y España, fuerzas hermanas”… Bueno, al menos no le dedicó una oda a Stalin como hizo otro grande. Debió de parecerle poco atractivo. A mí me hubiese gustado más un artículo suyo como: “España y Francia, esa distancia”.

Espero que su novela tenga éxito (ya me imagino que será buena).

minimonoseptiembre 7th, 2008 at 20:26

Qué sorpresa tan buena, nunca había escuchado la voz de Miguel Hernández y (yo también) me he emocionado.

Me alegro de que lleves varios días cumpliendo lo de ‘voy a ser bueno’ y poder leerte tan a menudo ;)

Javier Divisaseptiembre 7th, 2008 at 22:17

Joder, está usted sensiblero. Aquí supongo que cada una/o follará con su parienta o maromo, y cuando juegue al cinco contra uno tendrá más libertad para intimar con la vecina o imaginar la vulva o pezones erectos que le vengan en gana. Narró usted de lolitas y mrs robinson, y en mi caso me reitero, me gusta mi mujer que no es lolita ni robinson, me gustan las lolitas y las robinson, como a Manu Chao, y eso en términos generales, coloquiales y de calle es TODAS. Pero en el TODAS no va incluida una nonagenaria de geriátrico. En fin, en todo caso, follar es sano, pero al igual que usted la buena salud del polvo solo me la concede mi chica, y cuando a ella le da la gana. Un fuerte abrazo.

Rafael Reigseptiembre 8th, 2008 at 6:21

Pues algún día lo haré, aunque ya hay una novela por ahí (a cuyo autor no conozco de nada) que tiene como protagonista a mi tío (y en parte a su sobrino dilecto, o sea, mi padre).Un abrazo.
Gracias, por los versos, Oyana. Besos.
Oiga, Pedro, no se lo tome como una cuestión personal, pero yo leí respuestas del tipo: si pesa más de 40 kilos y tiene hecha la primera comunión ya me vale. Abrazo.
No lo había pensado, Emma, pero sí, seguro que tienes razón: voz de escuela republicana. Beso.
No, Zacarías, escribo a mano, a máquina, en ordenador. Me da lo mismo. La máquina me gusta, porque el ruido me excita y porque me obliga a pensar un poco antes de escribir.
No, naúfrago, no lo pican, si envío algo lo paso a ordenador. A máquina también se corrige muchísimo, no se crea.
No, nada de montaje.
No llevo camiseta porque es verano, hace calor, estoy en el pueblo al lado del mar y aquí solemos ir en bañador. Por eso.
Pues gracias, Franz, por sus buenos deseos. Lamento decirle que se equivoca, Miguel sí escribió poesías a Stalin. Le pongo un trozo de la poesía Rusia, de El hombre acecha:

Ah, compañero Stalin: de un pueblo de mendigos
has hecho un pueblo de hombres que sacuden la frente,
y la cárcel ahuyentan, y prodigan los trigos,
como a un inmenso esfuerzo le cabe: inmensamente.

Abrazo.

¿Minimono? And who is Minimono? Un beso, encanto.

¿Sensiblero? Si usted lo dice. Un abrazo, Javier.

Más claro, aguaseptiembre 8th, 2008 at 6:23

Todavía no ha publicado “Fuego amigo” y ya nos están entrando ganas de leer “Todo perdonado”… Follar no follaremos, pero leer… ;-)

Teresa, la de la ventanaseptiembre 8th, 2008 at 6:52

Salvando las distancias que me separan de un novelista como usted, Sr. Reig, yo también he usado esa “técnica” con relatos, la de escribirlos a partir de un título. Y suele dar muy buenos resultados.

scouserseptiembre 8th, 2008 at 7:45

pues a mí, que tengo ínfulas de escritor, lo que más me ha gustado es eso de que llenas un título con palabras. me gustaría que me resultara igual, pero después de tres frases ya no sé seguir, y encima soy un cursi de pelotas.
Sigue en Piles? Pues que suerte, yo llevo ya casi dos semanas en el curro. Disfrute los días que le quedan, que esto sigue igual por aquí.

scouserseptiembre 8th, 2008 at 7:46

y por cierto, un escritorio precioso…

Una cualquieraseptiembre 8th, 2008 at 10:00

He de decirle, don Rafael, algo que probablemente no le agrade. Nunca le he leído a usted más que en este blog y me temo que probablemente así me voy a quedar. Y es que alcanza usted tal nivel en este medio que no quiero arriesgarme a que la lectura de otras cosas suyas me decepcione.

lennonmacartneyseptiembre 8th, 2008 at 11:07

Rafa, es la primera vez que comento una foto. pero resulta que yo también ecribo en un buró exactamente igual que el tuyo, y me emociono con Miguel Hernández, pastor de cabras. Un abrazo

Lorenseptiembre 8th, 2008 at 11:41

Suscribo las palabras de Don Pedro. Lo de la primera comunión era una exageración, una broma. A mí me gustan muchísimas tías, pero también hay una gran cantidad de tías que no (esto nos pasa a casi todos) La verdad es que, si lo pienso, me da un poco lo mismo, puesto que no consigo engañar a ninguna.

A ver si nos cuentas un poco de la novela que escribes sobre la transición.

Un fuerte abrazo.

Pedro de Pazseptiembre 8th, 2008 at 15:06

No, hombre, no. No me lo tomo por lo personal, Don Rafael. Lo que pasa es que en esto de la coyunda, como decía un tío mio, “siempre se exagera un poco por si acaso acaba menguando“. Y el inicio de su post me pareció un poco reprobatorio hacia aquellos que “disparan a todo lo que se mueve”. Sólo quería puntualizarle que no era exactamente así.

Además, lo de la Bellucci lo dijo el señor Divisa, que conste. Yo sólo me limité a suscribirlo. (Ya sé que no tiene que ver, pero que quede claro. Que mi señora lee de cuando en cuando su blog).

Abrazos,
Pedro de Paz

Tesaseptiembre 9th, 2008 at 8:24

“una vez que tengo un título, basta con rellenarlo”

Así dicho, parece tan fácil…

náufrago digitalseptiembre 9th, 2008 at 11:37

Un detalle insignificante y un poco ya inoportuno. Pero, cual Angela Lansbury del interné, no quería dejar de omitir el dato de que el sr. Reig debió de echarse una contundente siesta antes de sentarse a la máquina (¿para escribir?) a juzgar por esos surquillos en el brazo que el sofá marcó en su piel durante la, esperamos, provechosa cabezadita.

Águedaseptiembre 9th, 2008 at 13:59

Jo jo jo.
Hoy he ido a la biblioteca para buscar un libro tuyo, sorpresa mía: que no había nada. Pero nada de cero.
(En realidad, faltan muchos libros, que cosa más rara…)

Lo que pasa es que soy pobre(a mi madre la tengo amargada con esto) y no puedo comprarme libros, podría, miento, pero sería renunciar a ciertos vicios. He llegado a casa hecha una furia, sin libro y sin fe.
Serán cosas mias o en la biblioteca de Castellón no se invierte ni un euro. Increible.
¿Que es esto de cultura para adultos? Luego os extraña que escuchemos “chunda-chunda y todas esas esas poquerías que ellos llaman cultura”. Ti ti ti ti. Ahí queda eso.

¡salud y mil besos!

SOBRE FUEGO AMIGOseptiembre 9th, 2008 at 16:44

Para tu información, y por si quieres cambiarlo: ya hay un libro, publicado hace unos años, titulado FUEGO AMIGO. Del poeta y crítico de ABC ahora, y director de la revista CLARÍN, José Luis García Martín. Usó ese título para uno de sus diarios, no sé si el último o el penúltimo, pero lo encuentras con facilidad en algunas librerías y en el isbn, claro.

Belénseptiembre 9th, 2008 at 17:45

Haces muy bien. Lo de tu novia, digo. A mí me pasa igual, pero con mi ex novio. (Ahora es mi marido). Besos y viva Miguel.

Carlos Añejoseptiembre 9th, 2008 at 21:47

Curiosa técnica literaria la suya, Don Rafael. Curiosa y envidiable.

Aunque puede ser un poco arriesgada. ¿Es posible que un mal título, al ser la base de todo, conlleve un mal relleno?.

No digo que sea su caso, Rafael. Que sus títulos me parecen muy buenos.

Por cierto, estoy un poco molesto con usted. El tirón de orejas por lo del vendaval de gónadas parece ir destinado sólo a ellos. Y yo en los comentarios de la entrada anterior también veo algo de tempestad ovárica, la verdad.

Saludos y suerte con la novela.

Franseptiembre 10th, 2008 at 6:22

El sexo

Rafael Reigseptiembre 10th, 2008 at 8:10

Pues pronto, Más claro, y gracias por el interés.
¿Qué distancias, Teresa? Ninguna distancia. Y sí, funciona.
Sigo en Piles, Scouser, con pocas ganas de volver a Madrid, la verdad. Sí, es bonito, es un mueble de esos de familia, heredado.
Qué le vamos a hacer, una cualquiera: ¡hay tanto para leer! Lea a Galdós en lugar de un libro mío y saldrá ganando. Un beso.
Un abrazo, Lennon.
Hombre, Loren, lo mío también iba un poco de broma, no me seáis mal tomados. Abrazote.
No es tan fácil, Tesa, pero por algún lado hay que empezar, ¿no?
PUes no me acuerdo, náufrago, pero es bien posible. Yo duermo la siesta todos los días (salvo que no me dejen). Y en cama, nada de sillones. Y tengo la misma norma que Torrente Ballester, que le preguntaron cuál era su gran regla literaria: “Escribir todos los dias después de merendar”, respondió. Un abrazo.
Pues imagínate en Madrid. La red de Bibliotecas de Madrid es la peor de España, con diferencia. Un beso.
Pues vale, lo pensaré (lo de cambiar el título), pero en principio no veo problema, ya que no es una novela.
Besos, Belén.
Es posible, le tiraremos de las orejas a las chicas, no se preocupe, Carlos. El título, por cierto, luego es lo de menos. Yo estoy harto de título vistosos, modernos. Me gustan más títulos idiotas: Fortunata y Jacinta, los hermanos Karamazov, La Regenta, etc.

Anonymousseptiembre 11th, 2008 at 9:59

Pues qué quieren que les diga, que a mi como mujer cuando hace mucho que no follo y tengo una necesidad física, casi que me da igual quien me lo haga. Soy una egoista, lo reconozco. Solo busco mi satisfacción personal.

Elkeseptiembre 12th, 2008 at 18:44

Varguitas, señor Reig, es más escribidor y más escritor de lo que usted lo será en su triste vida de graciosillo a sueldo y con con pretensiones trascendentes. Es muy intereaante seguir su evolución profesional de la derecha mundial a la izquierda pública, y ardo en deseos de asistir al siguiente paso. A ver si su evolución literaria está a la par. También ardo en leer novelas de espías. De momnento hace usted bien en recomebdar Galdósm aantes que cualquier libro suyo. Yo a aún diría mas, don Rafael. Galdós o cualquier otro antes que un libro suyo. Po cierto, es usted tan ordinario para hablar de sus intimidades como para hablar de otros escritores. Todavía recuerdo su brillante disertación sobre la lefa. Cuidese esa envidia, que nos depara momentos gloriosos.

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