Rafael Reig, blog, escritor, novelista, literaturaPues aquí pondré lo que se me vaya ocurriendo. Poca cosa, en general. Lo primero que se me pase por la cabeza. Lo que lea por ahí y lo que me cuenten en la barra de los bares o los amigos. Y si alguien quiere poner algo también, estupendo: no censuraré ningún comentario. Corrijo: sólo permitiré que se publiquen los comentarios que a mí me dé la gana y no daré ninguna explicación al respecto


¡Rufino campeón!

Así que el otro día me fui a la librería Estudio en Escarlata, para hablar de novelas.

Lo pasamos bien. Aquí estoy con mi amigo Lorenzo a la puerta del indispensable bar para antes y después de hablar un rato de novelas:

Mientras tanto, Anusca se quedó con mi hermana Maite.

Todos los niños del planeta tienen derecho a una tía como Maite, debería estar reconocido en la Constitución. Las tías Maite deberían recibir condecoraciones de UNICEF, además de cuantiosos premios en metálico.

En mi familia siempre hay tías Maite: la mía fue la tía Lola, que es la única persona a la que siempre he visto de buen humor, charlatana incansable, capaz de ser feliz con lo que tuviera a mano, que no solía ser más que una botella de agua de Borines, la costura y la conversación.

Maite y Anusca se pasaron la tarde haciendo cosas sólo con pegamento, cartones, hilos, ceras y esos objetos inservibles que aparecen en el fondo de un cajón de la cocina.

Esta es la muñeca que hizo mi hija:

Luego hicimos deberes. Anusca me ayuda con los míos.

Mis deberes son corregir mi novela de espías, pero mi hija lo hace bastante mejor que yo, mírala:

Una vez me dijo Paloma Díaz-Mas:

-Esto de escribir es como cocinar, Rafita. Tú haces el guiso y luego lo tienes que dejar enfriar. Cuando está frío, la grasa sube sola. Entonces la puedes quitar con toda facilidad, con una cuchara, porque está a la vista, es una película de grasa por encima.

Es el mejor consejo que me han dado: hay que dejarlo enfriar para que suba la grasa.

Por la noche, nos fuimos mi novia y yo a la cena del premio Fundación Lara. Es un premio que se da a la mejor novela publicada el año anterior. Había cinco finalistas y, entre ellos, dos eran de madres del cole, del Rufino Blanco: la novela de la mamá de Dani y Mariú (también conocida en el mundo exterior como Belén Gopegui) y la novela de la mamá de Elisa (también conocida fuera del cole como Almudena Grandes).

Así que lo teníamos bastante fácil los del Rufi. Mal se nos tenía que poner para que no ganara nuestro cole.

Ganó Almudena, con El corazón helado, así que mi chica y yo empezamos a gritar con entusiasmo:

-¡Rufino campeón! ¡Rufino campeón! ¡Rufino campeón!

Desde las otras mesas nos miraban atónitos.

Algunos, con desaprobación. Otros nos informaban: que no ha ganado Rufino, sino Almudena. Unos preguntaban quién era el tal Rufino y qué novela había escrito. Otros aseguraban que era mejor que no siguiéramos bebiendo más.

Que seguimos. Bastante. Estábamos los plumíferos y los Grandes Editores.

A la pueta del bar, me topé con Jorge Herralde,Anagrama, que llevaba lo que se suele llamar “un traje de buen paño”. Por fin pude hacer esa pregunta que me había quedado con ganas de hacer desde que oí una conversación entre dos tipos elegantes.

-Herralde, ¿quién te corta?

Me dijo el nombre de un sastre, pero lo he olvidado.

Nos fuimos dentro, a brindar con Juan Cerezo, Tusquets, que no sólo había conseguido el premio de Almudena, sino también que Javier Pérez Andújar fuera finalista.

Javier es amigo mío, un gran escritor y, si tuviera hijos, seguro que también los llevaba al Rufi.

Al día siguiente tocaba comentarlo con los amigos. ¿Para qué va uno a estos saraos si no es para cotillear luego? Así que me fui a comer con Ramón Pernas y Edu Vilas.

Hablamos de literatura, es decir: tías, con qué poetisas o novelistas nos gustaría a cada uno tener acceso carnal y en qué postura, quién anda liado con quién, quién ha dejado a quién y, como de costumbre, quién de entre nosotros no ha tenido en más de una ocasión acaloradas fantasías con Ángeles Caso, sueños vertiginosos de los que uno se despierta con los puños cerrados y los párpados cubiertos de escarcha, a ver, que levante la mano quién no los haya tenido.

¿A que sí? ¿A que más de una vez?

¿Sí? A ver, ah, sí, sí, al fondo veo una mano.

Es Juan Cruz, que prefiere siempre a Wendy Guerra.

Me pregunto por qué, después de ver esta foto de Wendy:

¿A que no hay color?

Comentarios (18)

Christian Supiotabril 13th, 2008 at 10:10

Estudio en escarlata! Que gran nombre para una librería…

Pedro de Pazabril 13th, 2008 at 17:57

Y más aún, Chistian: que buen hacer el de sus libreros. Unos autenticos profesionales que, cuando comentas un libro con ellos, saben de lo que hablan. Nada de dependientes de libros: LIBREROS con mayúsculas. Da gusto.

( Juan Escarlata, ya sabes donde ingresarme la comisión :-D )

Abrazos,
Pedro de Paz

Javier Divisaabril 13th, 2008 at 19:03

Hombre, lo de Ángeles Caso debe estar muy bien, yo no lo he visto, pero alguna vez durante mis 35 años de existencia me lo habré imaginado…¿Quién no le ha dedicado una palmatoria?…No obstante,la japonesita de Dragó tiene su punto,que Dragó no es tonto…

Anonymousabril 13th, 2008 at 22:36

Voto Ángeles Caso, manque pierda.

Lorenabril 13th, 2008 at 22:55

Lo pasamos muy bien, sí. Luego acabamos mi amigo Rubén y yo con David Torres (un tío encantador) bebiendo Albariño en una terraza de la Plaza de Santa Ana, lo pasamos muy bien.

Estoy expectante por saber qué diantres leía Manolita Malasaña ;-)

Un abrazo amigo y gracias.

Anonymousabril 14th, 2008 at 6:59

Hay que ver lo facil -y chusco- que resulta sacar a relucir el manido juego de palabras que todos tenemos en mente trastocando el apellido de Wendy con una palabra que define su libertina y casquivana actitud. Pero, claro, todos somos unos santos y ninguno lo haremos, ¿verdad?

Anonymousabril 14th, 2008 at 7:04

No sea pusilánime, Anónimo. ¿Quiere decir usted Wendy Guarra?

El pobrecito habladorabril 14th, 2008 at 7:55

En vista del caríz que está tomando el post, ahi va un regalo para los asiduos.

Se trata de la web promocional de un libro de reciente publicación escrito a varias manos por varias autoras. Lo curioso es que la foto promocional de cada una de las participantes es una foto supuestamente erótico-artístisca. Lo cierto es que contemplar una foto erótico-artístisca de Lucía Etxebarría no tiene el menor mérito -o soportar impetérrito su contemplación tiene todo el mérito del mundo, según se mire- pero ver una de Espido Freire, Lola Beccaria o Eugenia Rico -bueno, de ésta algo menos- tiene su morbazo, oiga.

A la vista del caso de Wendy Guerra y de estas mozas, ¿es este el nuevo planteamiento de la literatura actual? ¿Pasaremos de la generación Nocilla a la generación Wonderbrá? Los que no escribimos como imbéciles ni la mamamos de canto (Nocillas) ni tenemos tetas que mostrar (Wonderbrás), ¿qué futuro nos espera en esto de la literatura?

Más claro, aguaabril 14th, 2008 at 8:48

Yo también voto por Angeles Caso. Toda ella es un bello soneto. El culo de la tal Wendy no pasa de ripio… :-)

Anonymousabril 14th, 2008 at 9:04

¿A nadie le parece que la Beccaria se pasa con los rayos UVA?

Ebirumatsuabril 14th, 2008 at 12:27

Pero eso del Rufi es un auténtico Think Tank!!

Anonymousabril 14th, 2008 at 13:07

Bueno yo creo que esto será lo próximo en el marketing editorial: cuerpos de escritoras y escritores a exhibirse… Ya podéis empezar a ir al gimnasio. Nada de anunciar novelas en programas televisivos, ir a eventos literarios,… Nada nada un calendario calentorro y a enseñar carne.

Las escritoras lo llevan bien más o menos(Lucía Etxevarría, Espido Freire, Beccaria…) pero ¿y vosotros? ¿Qué tal una página “artística” con P.R., J.M.,…?

¿Venderían más libros?

La vidente

David Torresabril 14th, 2008 at 15:03

Yo ya he puesto una foto en bañador en mi blog.

Es una foto antigua, justo detrás del melón, pero se me ve todo.

Abrazos

Alberto Murciélagosabril 14th, 2008 at 17:22

No estoy de acuerdo, Pobrecito Hablador, en lo que le toca a Eugenia en tu comentario, puesto que a mí sí me pone enamorado.

Luna Carmesiabril 15th, 2008 at 6:21

Me ha encantado lo de ‘escribir es como cocinar’…
:-)

Rafael Reigabril 15th, 2008 at 11:07

Como bien dice el amigo Pedro, no sólo es el nombre: es una gran librería especializada en género negro.
No, qué va a ser tonto. Está estupenda y además es muy inteligente y simpática.
Yo, como vistéis, me tuve que ir con mi hija. Tampoco lo pasamos mal, eh, que conste.
Poco futuro, pobrecito hablador, muy poco. En fin, he puesto alguna de esas fotos en el post de hoy. Gracias.

Rafael Reigabril 15th, 2008 at 11:10

De acuerdo, Más claro agua.
No, a mí no me lo parece.
¿Van a nombrar entonces a Jesús Caldera director del cole? Que Dios nos pille confesados…
Bueno, yo sin ropa estoy fenomenal, por mí no hay problema, vidente.
Yo puse una en bañador y una desnudo, David. Abrazo.
A por ella, Alberto, a por ella.
A mí también, Luna, me lo contó Paloma Díaz Mas.

Belénabril 17th, 2008 at 11:37

Mi querida amiga Carmen también tiene niños en el Rufino Blanco. Ella se acaba de sacar una plaza fija en el ente vicente en el que trabajamos, dejándonos las horas en pro de la internacionalización de la empresa española. Otro éxito más del Rufino.

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