Rafael Reig, blog, escritor, novelista, literaturaPues aquí pondré lo que se me vaya ocurriendo. Poca cosa, en general. Lo primero que se me pase por la cabeza. Lo que lea por ahí y lo que me cuenten en la barra de los bares o los amigos. Y si alguien quiere poner algo también, estupendo: no censuraré ningún comentario. Corrijo: sólo permitiré que se publiquen los comentarios que a mí me dé la gana y no daré ninguna explicación al respecto


Huellas de pasos

Sigo cojo perdido. Qué le vamos a hacer. Resignado y contento, maguer que adolorido.

Además, el viernes mi hija se cayó y se hizo dos esguinces en el tobillo derecho.
Tiene que estar unos veinte días con muletas.

Menuda pareja hacemos.

Está guapísima, eso sí:

Yo le canto:

Una cojita ye-yé
me tiene embrujado,
yo bien sé por qué

Me contó que fue en clase de gimnasia:

-Estábamos saltando en una de esas cosas que tienen las ruedas…
-¿Un neumático?
-Lo pillas: un neumático. Y me caí. ¿Quieres ver las fotografías de mi pie?
-¿Las radiografías?
-Los pillas, cara de tortilla.
-Vale, lo pillo, membrillo.

Así que vi las fotografías de sus huesos, la huella del pequeño pie derecho de mi hija.

Senti lo mismo que sintió Robinson Crusoe al ver una huella en la arena: No estoy solo. No estoy solo en el mundo.

Volví a leer aquel capítulo de Defoe que empieza:


Ocurrió una mañana, hacia mediodía, cuando me dirigía hacia la piragua. Ante mi enorme sorpresa desscubrí las huellas perfectamente nítidas de un pie desnudo sobre la arena. Me detuve estupefacto, como golpeado por un rayo o como si hubiese visto un fantasma.

Como Robinson Crusoe, contemplando los huesos del pie de mi hija, me sentí atravesado de parte a parte por el relámpago de la felicidad.

Lo malo de leer es que no se acaba nunca. Seguí leyenndo ese capítulo. En seguida volví atrás, al principio:

Nací en el año 1632 en la ciudad de York, de una buena familia, aunque no del país, pues mi padre era un extranjero…

Cuando encontré la huella en la arena (la encontré yo, pues mientras leo yo soy Robinson, y la isla, y Viernes, y el barco que naufraga)me acordé de aquel poema de Apollinaire sobre las huellas de pasos, Cortège.

No tuve más remedio que levantarme de la cama y arrastrame cojeando a buscar el viejo ejemplar de Alcools.

Sólo tardé cuarenta minutos en dar con él: todo un récord en el desorden de mi casa.


Un jour
Un jour je m’attendais moi-même
Je me disais Guillaume il est temps que tu viennes
Pour que je sache enfin celui-là que je suis

Como quien dice:

Un día
Un día yo me esperaba a mí mismo
Me decía Rafita ya va siendo hora de que vengas
Para que yo sepa por fin aquello que soy

Y luego dice:

Je me disais Guillaume il est temps que tu viennes
Et d’un lyrique pas s’avançaient ceux que j’aime
Parmi lesquels je n’étais pas

Más o menos:

Me decía Rafita ya es hora de que llegues
Y con un paso lírico se acercaban aquellos a quienes yo amo
Entre los cuales no estaba yo

Mi memoria, que es un colador, recordaba algo como: oigo el ruido de los pasos de las personas a las que amo, pero entre ellas no estoy yo.

¿También tú te esperas? ¿Tampoco distingues el ruido de tus pasos entre los de los que amas?

Y así seguí, leyendo a Apollinaire, que a su vez me obligó a leer, etc.

Lo malo es que tengo mucho trabajo, demasiado, y no puedo leer.

Quiero acabar mi novela de espías.

Tal y como yo escribo, necesito tanto espacio como tiempo. Tengo libretas, unos blocs amarillos que me regala Edu Vilas, cosas apuntadas en servilletas. Y me gusta escribir a mano, a máquina y en ordenador. Cambio de mesa de vez en cuando o me acodo en el balcón a escribir de pie, a lápiz.

Tengo ya el muerto.

El muerto es toda la novela pero en borrador, contada a la pata la llana y llena de cosas como: aquí va descripción de la ciudad. Aquí follan. Ahora un diálogo copiado de Le Carré. Aquí se tiene que notar que ella es mala. Falta ver al tipo, qué cara tiene.

Todo así. Belén Gopegui me decía el otro día:

-Lo que tenías que publicar es eso, mucho más divertido que la novela acabada.
-Claro, y que el lector lo complete si quiere.

Igual tiene razón.

Para dar vida al muerto necesito mucho espacio y he acabado colonizando incluso el cuarto de mi hija.

Así, mientras escribo, oigo el ruido de sus pasos, la huella en la arena de su pie, y sé que no estoy solo. Nunca. Aunque al final no llegue nadie a esa cita que tengo conmigo mismo.

Comentarios (30)

Marluenero 13th, 2008 at 12:24

No puedo evitarlo, estoy enganchada a su blog, y aunque quiero que escriba sus novelas, me gusta venir al blog y encontrar nuevos escritos.
Yo me reconozco en los paso de mi hija. Pasos cortos y rápidos, como de un ratolí, y en esos silencios rotos por el ruido de sus pasos estoy yo. Ya no me espero, no me hace falta, la ternura me envuelve en el presente y soy feliz. Y además, que c…, parece que cuando crecen son imposibles, así que ahora me aprovecho todo lo que puedo de besuqueos y arrumacos. Vivo en sus pasos.
¿Y lo del fisioterapeuta…?. El dolor continuo produce mal humor y tristeza, se lo digo yo, que entiendo de lesiones, a cuidarse los dos.

Carlos Añejoenero 13th, 2008 at 13:13

Vaya, Don Rafael, mucho me temo que les ha mirado un tuerto… o que les ha pisado un cojo.

Cuidense los dos, y no deje que el dolor le amargue, que, como bien dice marlu, el dolor produce mal humor y de mal humor ya vamos sobrados en este mundo.

Saludos.

Anonymousenero 13th, 2008 at 16:58

Tranquilo: uno se rencuentra, inexorablemente,siempre…

“¡No corras,ve despacio
que adonde el hombre va es a sí sólo!”

Cristinaenero 13th, 2008 at 18:12

POEMA 5

Para que tú me oigas
mis palabras
se adelgazan a veces
como las huellas de las gaviotas en las playas.

Neruda

(Otras huellas.)

beatrizenero 13th, 2008 at 19:54

Quizá es que todavía no te has acercado suficiente. Prueba, sin miedo, y descubrirás lo querible que eres.

Lorenenero 13th, 2008 at 20:50

Joder, cuánto lo siento; es verdad eso de que las desgracias no vienen solas. Dale un beso de mi parte y que os mejoreis pronto los dos.

Me alegro que la novela vaya tan avanzada. Estoy deseando leerla.

Un abrazo.

Anonymousenero 13th, 2008 at 22:04

Rafael, eres un sol. Anusca es muy afortunada por tener un padre como tú, te lo dice alquien que nunca sintió que importase al suyo lo más mínimo. Ánimo a los dos!!

Pedro de Pazenero 14th, 2008 at 7:53

A la vista una de las fotos me ha surgido una duda, D. Rafael, una cuestión que no va con segundas ni es una pregunta retórico-despectiva, se los juro. Es mera curiosidad.

Lo de escribir a maquina, además de demodé, ¿no resulta excesivamente incómodo desde que se inventó el ordenador, el copiar y pegar, la busqueda de la palabras, el borrado inmediato e instantaneo de cualquier error tipográfico, etc? ¿No queda en ello una cierta actitud buscada de epater le lecteur?

Cierto que el café parece tener mejor aroma si es molido con una máquina de molinete de toda la vida pero… dígaselo usted a los manufactureros de “Cafés La Estrella”

No sé si me explico.

Abrazos,
Pedro de Paz

lenitaenero 14th, 2008 at 8:26

Cuide mucho a Anusca don Rafael, los esguinces son como los ejecutivos, parecen fáciles de tratar por fuera pero como no les cojas el truco te acaban exprimiendo. Yo empecé con uno y he acabado con 10 esguinces en un tobillo y 9 en otro (aunque en mi caso fué por imitar el baile de cierto grupo de moda y por reducir considerablemente el reposo, siempre he tenido el culo demasiado inquieto).

Sabe? ?ltimamente me pasa algo parecido a su caso. Me vienen pensamientos ó recuerdos a la mente y tecleo con furia, sin orden ni concierto pero plasmando con pasión enfurecida o exaltada mi interior en unas cuantas hojas que quedan esparcidas y olvidadas por cualquier sitio. Siempre me digo que voy a tirarlas, quizá algún día decida intentar poner un poco de orden y escribir algo grande para mí. Porque el erotismo y los pensamientos que surgen de mi mente harían quedarme desnuda ante los demás, quizá demasiado fuerte para ellos.

Espero su libro con impaciencia.

Besos.

Mónica T.Aenero 14th, 2008 at 8:29

Estimado escritor,
Soy Mónica T.A, una alumna de 1º de Filología Hispánica de la Universidad de La Laguna, en Tenerife.
Ruego me perdone si este comentario está mal colocado, pues no sabía en que artículo escribirlo.
Estoy haciendo un trabajo ensayístico sobre su obra “Manual de Literatura para caníbales” Realmente su obra me ha dejado fascinada y es por ello por lo que me decido a ponerme en contacto con usted mediante este blog. Por ello sería un privilegio para mí que me contestara a algunas preguntas.
1. ¿Cuál fue el criterio de selección que utilizó a la hora de escoger unos escritores históricos representativos de la época y no otros?
2. ¿en qué se inspiró para desarrollar la trama de la generación Belinchón?
3. ¿Realmente considera que, en un futuro no muy lejano, habrá una “guerra civil literaria” que acabará con la propia literatura?

Espero que no le sea mucha molestia contestarme a estas preguntas. Gracias por leer mi comentario.

Saludos,
Mónica

Danenero 14th, 2008 at 10:13

A ver, a ver esa novela.
Sin prisas pero sin pausa, que nos tiene en ascuas.

Mejórense ambos.

Vaya Rafael. Te siguien en las filologías… Creo, sinceramente (me disculparás Mónica T.A., pero la experiencia te da un tanto), que es muy mala señal. A mí, en filología, no se me ocurrió leerte, la verdad. Andaba todo el día con los mismos escritores de siempre. Creo que los profesores no leen a los clásicos. Leen manuales sobre clásicos, que es más fácil, te das un aire intelectual y cobras el sueldo de todas maneras. Rafael, a ti te leí más tarde, ya cursando Literatura Comparada, y no porque formaras parte, ni de pasada, de la materia. Todo se andará… Fue más simple… Encontré un ejemplar en buen estado de “Sangre a borbotones” en el Mercat de Sant Antoni, en Barcelona. Lo ojeé un poco y me lo llevé a casa. Sigue ahí, a la vista de quien venga.

Saludos

Portorosaenero 14th, 2008 at 13:06

Vaya, lo siento por Anusca; aunque lo mismo dentro de unos años recuerda su convalecencia como algo nuevo y bueno.
Hay escritores que no hacen “muerto”, ¿verdad? Una vez le leí a tu “querido” Marías que escribía sobre la marcha, sin saber hacia dónde (o al menos sin saberlo muy bien). ¿Tú (y espero que la pregunta no te parezca fuera de lugar) siempre haces un esquema previo, sea del tipo que sea tu novela?

Gracias, y un abrazo. ¡Y qué suerte tener huellas cerca!

nataenero 14th, 2008 at 20:28

si estás contento -aún cuando jodido- todo va bien, querido rafa. a anusca la imagino feliz con muletas, yo que no tuve en la infancia no ya una gloriosa escayola, sino ni un simple vendaje que exhibir ante mis compañeros.

tus pasos, ahora renqueantes, los escucho siempre, junto con otros tan queridos -algunos comunes-. los míos, voy a ver si algún día consigo adivinarlos.

un beso.

( y mis felicitaciones por tu muerto, que espero podamos disfrutar pronto, las personas)

Carlosenero 14th, 2008 at 21:01

Como casi siempre, estoy completamente de acuerdo con doña Belén. A mí me fascina todo lo manuscrito, todo lo facsímil. Recuerdo que me pillé en la biblioteca la edición aquella, el tocho de El camino, de Delibes, con sus anotaciones, el andamiaje. Mola. Pero, por otro lado, si yo fuera el autor, seguramente eso no lo veía ni mi padre. Las manos que manejan las cartas no tienen más que técnica, pero si saben jugar con lo que esperamos y no nos lo enseñan todo, siempre pueden parecer mágicas.

scouserenero 14th, 2008 at 22:03

Eso es que le ha dado pena a Anusca y ha querido acompañarte, a saber que pasa.
Eso sí, las clases de gimnasia son trampas mortales creadas para lesionar a jóvenes incautos, como Anusca en este caso o yo cuando al cole…

Opción Cenero 14th, 2008 at 22:22

Qué mala suerte, Rafael. Pobre Anusca. Bueno, pues ahora a ver quién se cura antes.
Lo del muerto tiene faena. A mí me pasa algo parecido pero con mi trabajo X, claro.
Más que un tocho serio parece un cómic con tanto comentario: revisar esto, añadir lo otro?¡Qué mareo! No sé si conseguiré darle un aspecto riguroso, científico y ja,ja. Lo intentaré. Y es que ¿sabes qué me pasa? Pues igual que con la flauta. Cuando estudiaba música y me ponían delante el pentagrama se me quitaban las ganas. Siempre he preferido escuchar primero la melodía y después tocar. Por eso a veces me da miedo meterme en líos, con métodos, normas y todo eso. Voy a seguir un ratico más y espero que suene la flauta porque si no?me veo como Guillaume y a estas alturas no me apetece, después de tanto esfuerzo para que mi yo y yo caminen juntos.

Unos besos.

Lanskyenero 15th, 2008 at 9:16

Esa cojera tuya y de tu preciosa hijita…parecéis un experimento de Lysenko (¿Tus nietos cojearán, o serán propensos a los esguinces; lo que no contradice el darwinismo ortodoxo).

Y ese anacrónico “maguer”, no sé, supongo que está bien resucitar y hacer el boca a boca a las viejas palabras.

Un saludo

tonyenero 15th, 2008 at 10:26

un abrazo rafa
muy linda tu niña

Marenero 15th, 2008 at 11:09

Gracias por incluir las traducciones, Rafael. Me ahorras buscar una palabra detrás de otra en el diccionario, aunque reconozco que eso es también un pequeño placer, pero en este mundo con tantas prisas, cada vez es más costoso hacerlo. ¿Y lo de esperarse a uno mismo? A ver quién es el guapo que tiene tiempo de quedarse a verse venir. Quizá Apollinaire mientras convalecía (tienes razón, mola conjugar el verbo este). Yo, por si acaso, siempre soy puntual, así el día que me toque cita conmigo misma, espero llegar a tiempo. Beso fuerte a ti y a Anuska.

amelia gómez escolarenero 15th, 2008 at 16:13

Tu cojera me da pie para escribir en tu blog la dirección del mío: http://www.huelgafuentetaja.blogspot.com Aprovecho que estás más sentado que nunca, que no puedes hacer nada. Sé que es un robo en tu espacio, pero es que llevo 26 días sin sueldo y eso son muchos días para no robar sin piedad, ¿no crees? Rafael, no es pa vino.

Anonymousenero 15th, 2008 at 22:24

“Mi vida está llena de infinitas huellas / que hicieron tus pasos de andar en mí tanto”.

(O algo así)

Anonymousenero 15th, 2008 at 23:56

Querido vecino Chamberiano. Vuelvo a su blog. Vuelvo a leerle. Me gustan sus recomendaciones (Barón BIza…), le sigo. Sigo sus escritos con asiduidad. En el lugar de mi trabajo se reunieron no hace mucho algunos “lenguas de trapo” por el último premio “La lavandera” de Monteserín, libro que recomiendo. Me quedé con las ganas de verle sentado en la mesa y hacerle una fotografía. No tema, no es obsesión ni amor, es tan solo admiración. Nada más que eso. Creo que coincidiremos alguna vez. Un abrazo. Le ruego visite mi blog si tiene ocasión (el tratamiento de usted es ficticio claro).

http://creaydestruye.blogia.com/

Dioenero 16th, 2008 at 11:34

Los pasos y las huellas certifican en efecto que no estamos solos, es la vida frente a la imagen (también de Defoe) de los zapatos desparejados en la playa tras un naufragio. Las huellas que son únicas y siempre se acompañan, al menos, con las del otro pie ;)
A mí me gustaría leer así el “muerto”, aprendería seguro más de la novela y de su construcción de lo que he descubierto chapando durante cuatro cursos de hispánicas… cuánto me gustaría leerla así!!
Cuídate bien de tus huellas y de las que te acompañan.
Muchos besos

Anonymousenero 16th, 2008 at 14:22

Ya se que no viene a cuento con el tema del post, pero acabo de terminar Fiambres, y no puedo dejar de pedirle algo: una recomendación de libros con los mismos efectos secundarios, es decir, que alimenten el buen humor. Si no es mucho pedir, claro está.

Saludos
Xose

Marenero 16th, 2008 at 18:11

No sé si te parecerá bien que me inmiscuya, Xose, pero justo ayer me recomendaron una novela que según me dijeron incluye grandes dosis de humor. Así que por si te va bien, te la recomiendo, se trata de “La metafísica y el mono” de Carlos Eugenio López.

Anonymousenero 16th, 2008 at 18:28

Gracias, Mar. Todo lo contrario. Tomo nota y ya te contaré.
Saludos
Xose

LUIS AM?ZAGAenero 17th, 2008 at 11:30

Ya sabe lo que se dice en “Nadie me mata”. Que perdemos mucho tiempo con lo que somos o dejamos de ser, y que la medida son los deseos. Deseo la pronta recuperación de ambos.

Titoenero 18th, 2008 at 12:19

Conocida la afición al ajedrez de Rafael aprovecho para lamentar aquí la muerte de Bobby Fisher, el Stravinsky de este arte/juego adamascado.
Abrazo,

conde-duqueenero 18th, 2008 at 16:43

Ánimo, don Rafael, con la pierna y la novela de espías. Pero no se olvide de nosotros, que nos tiene aquí dos velas, sin nuevas entradas. Mal acostumbrados que estamos…
Un saludo.
PD: Descanse en paz (me refiero a Fisher). ?ste hasta gana a Dios…

Rafael Reigenero 19th, 2008 at 10:12

Bueno, Marlu, de momento creo que conservo el buen humor. Si veo indicios de perderlo, iré al fisio. Un beso y procuraré escribir más aquí.
Sí, Carlos, mal humor no.
¿Eso no es JRJ, Anónimo?
Bonito, Cristina.
Ja, ja… gracias, Beatriz.
Yo también (estoy deseando leerla acabada). Abrazo.
Bueno, Anónimo, a lo mejor no te diste cuenta… y le importabas. Gracias.
Bueno, Pedro, es que soy viejo. Toda mi vida he escrito a máquina y me gusta seguir haciéndolo de vez en cuando. Aparte, la máquina, donde no es tan fácil corregir, cambiar, etc., me obliga a pensar un poco más y a escribir más despacio. Nada de épater le lecteur, no: es porque me gusta y porque me ayuda a escribir con más cuidado. Tenga en cuenta, además, que otra cosa no seré, pero sí soy un excelente mecanógrafo. Escribo muy deprisa a máquina y con mucho placer. Ya sólo el ruido me da ganas de escribir. Se explica, pero de verdad que no es más que lo que le digo. Un abrazo.
Y yo el suyo, Lenita, su libro. Un beso impaciente. Y escriba, póngase una disciplina y escriba.
Caramba, Mónica, qué preguntas. Mándame un mail a rafaelreig63@gmail.com y te contesto más por largo, para no dar la lata a todo el mundo. Beso.
Bueno, Dan, no exagere. Yo mismo he sido profesor universitario y le aseguro que leo. Hay de todo. Es cierto que los que estudiamos Filología vamos con ilusión (en general) y nos sorprende un poco encontrar funcionarios aburridos en lugar de entusiastas. Pero también hay entusiastas. Abrazo.
Sí, Portorsa, cada uno escribe como puede y, además, también se cambia el método de libro a libro, cada libro puede requerir un método distinto. A mí me ha pasado. He escrito una novela entera en cuadernos y he escrito otra con un índice previo. Depende. A mí sí me gusta llegar al final primero y luego volver a empezar. Una novela tiene el final como vértice, como imán, que va atrayendo a todo lo demás; desde el final hay mensajes que llegan al principio y que son lo que al lector le da sensación de “neceidad”, de que no es una historia arbitraria, sino que es necesaria. Bueno, no me quiero poner pedante. Un abrazote.
Esta feliz, pero agotada. Su clae está en un tercero (cuarto en realidad) piso. Un beso, Nata, yo tambíen te escucho.
De acuerdo, Carlos. Yo tiro todo: siempre digo que, cuando se acaba la casa, se quitan los andamios, no se dejan para que los demás vean cómo lo has hecho.
Cuánta razón, Scouser, al parecer a Anusca le hicieron hacer no sé qué con neumáticos!!! En fin.
Un cesto de besos, Opción C, y ánimo, que todo parece fácil una vez hecho.
Ja, ja… sí, Lansky, es pura arqueología recreativa. Bueno, lo de la gota sí es hereditario, parece. Mi madre sufría de gota, curiosamente en un dedo de la mano casi siempre.
Un abrazo, Tony.
Bueno, Mar, nos buscaremos cuando convalezcamos (mola, sí). Un beso.
Claro que creo, Amelia, encanto, cómo no. Mi espacio es tu casa, por otro lado, ya lo sabes. Y mi casa, también. Un beso y vente a casa a tomar unos huevos fritos con un vinito ese de tu pueblo.
No está mal, anónimo, no lo conocía.
¿Dónde trabaja usted? ¿En Ex Libris? Es que me reuní con Pote y otros allí como jurado del premio que le dimos, al final, a la Lavandera. Esa otra reunión no sé qué sería, la celebración o así, que no podría ir. Claro que coincideremos. Y visitaré su blog, por supueto. Un abrazo.
Bueno, Dio, pues a lo mejor me convence y, cuando acabe, le regalo el muerto ese. Besos.
Bueno, pensaré y le digo. Yo, cuando estoy necesitado de felicidad, releo siempre “El gran momento de Mary Tribune”, de Juan García Hortelano. No se la pierda, de verdad. Hace poco compramos mi novia y yo, en el 2 de Mayo de Madrid, una primera edición (en dos tomos) por 10 euros.
Gracias, don Luis. Tenemos los mismos clásicos, entre ellos, Azpeitia.
Cierto, Tito, una pérdida. Pobre Bobby.
Gracias, Conde-Duque.
En fin, gracias a todos, de verdad. Me he sentido muy acompañado y entre amigos, como siempre.

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