Rafael Reig, blog, escritor, novelista, literaturaPues aquí pondré lo que se me vaya ocurriendo. Poca cosa, en general. Lo primero que se me pase por la cabeza. Lo que lea por ahí y lo que me cuenten en la barra de los bares o los amigos. Y si alguien quiere poner algo también, estupendo: no censuraré ningún comentario. Corrijo: sólo permitiré que se publiquen los comentarios que a mí me dé la gana y no daré ninguna explicación al respecto


Nuevas tecnologías

Hace poco me enteré de que los poetas jóvenes están majaretas (tal y como suponía). Alguien le preguntó a una joven poeta, Elena Medel, si tomaba notas o apuntes con lo que se le ocurría de pronto.

–Sí, claro. Cuando se me ocurre una idea la apunto en el móvil.
–¿Ande dices que lo apuntas, mujer?
–En el móvil, escribo un SMS y lo guardo como borrador.
–Criatura, pero ¿no tienes un cuaderno? ¿Es que no hay servilletas en los bares? ¿O el clásico billete de metro?

El otro día, en la radio, intercambiamos teléfonos. La gente sacaba agendas electrónicas, móviles, aparatos de todo tipo.

Los que lo apuntamos antes fuimos Julio Rey y yo, que usamos un billete de metro y un trozo arrancado a una hoja de periódico.

Ahí estoy apuntando el teléfono donde toda la vida: en el billete de metro, el mismo billete que antes, cuando no había billetes de diez viajes, valía para dos filtros de porro.

Luego me fui con mi hija a jugar al Monopoly al Cabreira. Mucho más divertido que la Nintendo, no te quepa duda.

Comentarios (25)

Los criticonesagosto 2nd, 2007 at 11:38

Qué nostalgia recordar los dos filtros que se podían hacer con el billete de metro. ¡Cuánta razón le asiste, Sr. Reig!
Y, hablando del metro, quizá un día le apetezca comentar algo acerca del euro que hay que pagar para entrar y salir del aeropuerto. ¿Tú qué opinas?

Anonymousagosto 2nd, 2007 at 11:54

a mí esa cerrazón no me gusta.
si ya llevas el móvil encima, ¿para qué cargar con una libreta?
no pasa nada. tan buena es una cosa como la otra. y lo demás resulta snob y pacato.

y el monopoly no es más divertido que la nintendo, señor reig. eso lo dice porque no la ha probado.

además, le digo: ¿por qué ser excluyente cuando se puede disfrutar de todo?
a mí me gustan los videojuegos, leo mucho, veo películas, quedo con amigos, y juego a juegos de mesa (por cierto el monopoly es un mal juego de mesa; para entendernos, es a los juegos de mesa lo que el peor bestseller a la literatura).
cómprele a su hija juegos de reiner knizia o de sid sackson o de casassola.
en fin.

lenitaagosto 2nd, 2007 at 12:02

a mí tampoco me llega la tecnología, los juegos esos de la playstation comoseponga y demás, que quieres que te diga. a lo mejor por mis raices de pueblo de las que estoy orgullosa, no cambio mi partidita de cartas (tute, mus,,) por una partida con alguien a la nintendo esa¡ vamos, ni harta a porros lo cambio¡¡

apuntar cosas para escribir poesía en sms??¿? aysss,, me acabas de bajar de un pedestal a los poetas modernos¡¡ si becquer lo oyera,,

Anonymousagosto 2nd, 2007 at 12:16

pero, INSISTO, una cosa no excluye a la otra.
puedes jugar al mus y echarte un partido de Pro Evolution Soccer en la Play.
Las dos cosas son muy divertidas.
no desprecies algo simplemente porque no lo conoces.

lenitaagosto 2nd, 2007 at 12:27

anónimo, no es desprecio, te lo aseguro, simplemente no me llama. y he podido probarlo, raro es ir a una casa que no tenga play, pero es que no me llama la atención, no puedo,, eso no quiere decir que los desprecie sino que me gusta más cualquier otro tipo de juegos¡ de hecho los últimos a los que he jugado es una torre hecha de piezas de madera (se venden en ferias medievales y demás) que tienes que ir quitando por abajo pieza por pieza sin que se caiga.

Anonymousagosto 2nd, 2007 at 12:40

Jenga se llama eso. Es un juego africano, que trajo a Europa una belga.

Ese juego es genial. Premia la concentración.

Y además puedes jugar solo.

Y por alguna loca razón, aunque pierde al que se le cae la torre, todo el grupo juega unido para que la torre permanezca. Quiero decir, que no es un juego en el que te mole que uno pierda y se le caiga la torre. da igual a quien se le caiga, la putada es que se caiga.

Opción Cagosto 2nd, 2007 at 13:17

El soporte es lo de menos, lo importante es el seso (con s), Rafael.
A mí lo que me quita la sonrisa (y ya es difícil) es la carrera frenética para obtener un certificado, no de calidad de enseñanza, sino de centro TIC sin valorar lo que todo eso conlleva. Y es que esto del desarrollo tecnológico, como lo de Coetzee, admite varias lecturas. Desde considerarlo como la panacea de la libre circulación de ideas, información?etc., hasta hacerle responsable de una nueva discriminación social (brecha digital), sin olvidar los temas económicos y otros.
Ya lo dijo Albert Ellis: ??Todas las personas nacemos con un talento natural para distorsionar la percepción y por tanto, sabotear nuestros deseos de felicidad. Pero al mismo tiempo, también tenemos la capacidad de cambiar eso”. ¡Ojala que las nuevas tecnologías nos echen un cable!

Besos centraos.

Ácrata Pérezagosto 2nd, 2007 at 13:40

Yo utilizo tarjetas de visita, la mano o el culete de mi novio. No, querido Rafa, no pienses mal, no lo hago todo al mismo tiempo, primero lo hacemos y luego se me ocurre un poema, claro que escribiéndolos donde los escribo me salen como el culo. ¿Me dejarás escribirte uno a ti? No utilizaremos ni el móvil ni el pecé ni siquiera un bolígrafo…

Camilo de Oryagosto 2nd, 2007 at 13:53

Recuerdo que trabajando para un periódico local en una serie de artículos sobre la noche negra las pasaba canutas cada vez que tenía que sacar la libreta y el boli en un bar o en un concierto y ponerme a tomar sesudas notas delante de todo el mundo. Preciso: eran reportajes de campo sobre la feria nocturna y canalla de Málaga, y la cosa me daba una vergüenza infinita. Terminé inventándome las noches en casa, y el trabajo no me salía mucho peor, qué va. Seguí la misma política en una época en que me contrataron para hacer encuestas a los guiris de la Costa. Hice una, lo juro. El resto, sentado en un chiringuito o en casa.

El haber tenido un móvil a mano (hace seis o siete años de esto y yo aún no estaba modernizado) me habría ayudado a llevar a cabo mis extrañas actividades periodísticas de manera un poco más discreta, si bien no las estadísticas. O no, porque el espacio de un mensaje da a lo sumo para un par de haikus y un pareado.

Ahora sí, el móvil no se lo puede uno fumar. Ahí sí me pliego.

Elena, por cierto, es una chica encantadora, y una apasionada de la literatura. Y exageradamente joven. Supongo que a ella le debemos de parecer una especie de egipcios con pergaminos cuando nos ve con nuestras libretas y nuestros bolis Bic.

Jenny jironesagosto 2nd, 2007 at 14:33

Juas, juas. Pero claro que están locos los jóvenes poetas, aunque nunca está de más la confirmación.
Medel, pese a su nanotecnofilia, me parece un solete.
Sigo pensando que el mejor método sigue siendo la piel ajena, más interactivo.

danagosto 2nd, 2007 at 14:59

Saludos…
Pues yo creo que cada cuál tendrá sus métodos o, al menos, los que les supongan una cierta comodidad.
A mí me sigue chirriando aquello de la grabadora. Ves a uno con una idea y saca del bolsillo, acto seguido, uno de esos aparatejos. Se va a un rincón y le susurra algo al oído electrónico de la Sanyo. Esto, ya de por sí ridículo, lo es aún más al rebobinar después la cinta y escuchar en qué consistía esa idea tan genial que no podía esperar.

Un novelista amigo me comentaba un día que él, antes, apuntaba todo lo que se le ocurría para poder utilizarlo más adelante. Con el tiempo se dio cuenta de que si la idea era lo suficientemente buena se iba a acordar después de todos modos, o sea que dejó de apuntarlas…

Otra cosa es escribir bocetos, anotaciones de datos difíciles de memorizar, etc. Yo me sé de alguno que ha buscado un cyber y se ha mandado un mail para no olvidarse de algo…

Saludos

Rafael Reigagosto 2nd, 2007 at 16:34

Opino que es una barbaridad, Criticones. ¿Es que no pagamos ya bastante?
No tengo nada contra la tecnología, pero me hace gracia, porque a veces complica las cosas. No soy tecnófobo, pero tampoco tecnólatra. Hay cosas que se hacen con más facilidad con un lápiz y un papel.
Lo siento, Lenita, pero es así.
No desprecio nada, anónimo. Tengo preferencias, como usted (supongo).
Bueno, Opción C, con equis también tiene su importancia, ¿no? Besos centraos, sí.
Pues no me seduce la idea, ácrata, aunque le agradezco la propuesta.
Sí, señor Ory, a mí también me cae muy bien Elena. Y hace usted bien en inventarse las cosas.
MMmmm, pues nada, Jenny, júntese con el ácrata, para la dermoescritura esa. Beso.
Caramba, eso de buscar un cyber me impresiona, ¿no vale una servilleta de un bar?
En fin.

Antonio Piera. Madrid.agosto 2nd, 2007 at 16:40

Lo que pasa es que para los más jóvenes de edad los aparatos son como los bolígrafos para nosotros. Le das a un crío una agenda electrónica y se hace amigo suyo enseguida. Se la das a mi madre y lo mismo la pone de chopped en un bocadillo.
Así que nada es mejor ni peor, sino más o menos adecuado al ser de cada cual, me pienso.
Otra cosa es lo que a cada generación le sugieren los gestos de las demás. Sospecho que habrá chavales que nos verán jugando al mus y se partirán las tripas ante las señas de duples. Lo mismo que a mí me resulta patético contemplar a un ciudadano jugando solito al tenis sin raqueta y enfrente de su tele. Prefiero no imaginar lo que le parecemos todos a mi madre, que además es de Pamplona…

danagosto 2nd, 2007 at 16:55

A Rafael Reig:
“Caramba, eso de buscar un cyber me impresiona, ¿no vale una servilleta de un bar?”

A mí sí me sirve, desde luego. Le preguntaré al insurrecto cuando lo vuelva a ver…

Y qué me dices del trozo de papel enganchado al llavero para recordarte que debes acordarte de algo… A la mañana siguiente: “¿para qué coño puse ese papel ahí…?

A Antonio Piera:
Pues si lo del tenis solitario y sin raqueta le parece ridículo, qué decir de un videojuego que consiste sólo en pescar. Pescar virtualmente, claro. Te pones en el sofá, tiendes el mando inhalámbrico y con bluetooth hacia la tele y esperas a que alguien muerda el anzuelo virtual. Y ya está. El juego no es más que eso..
No recuerdo su nombre, pero tiene cierto éxito de ventas, según creo.
Cosas vieredes…

nataagosto 2nd, 2007 at 17:41

yo en contra no estoy,pero no me hago, no me hago. lo de las agendas electrónicas y esas monadas en las que apuntas lo que te viene, pues que no es para mí, lo mismo es la cosa de la edad o mi torpeza propia. yo tiro de boli y cachotrozo de papel que encuentre y luego pierda con toda su información.

…y eso que ahora estoy en una terraza playera con conexión a internet y con un portátil prestado. y es que no me desengancho de tu blog, rafa, ni en la playa (o menos en la playa).

besitos retozones

Anonymousagosto 2nd, 2007 at 18:38

A mí lo de la servilleta no me convence. Se escribe fatal, se rompe, se queda hecha una mierda…

Lo de la agenda electrónica menos, con lo manazas que soy me pelearía con el teclado. Me daría por escribir “tenia” y me corregiría por “tenía” o por “venia”.

Lo mejor, para mí, la libreta de toda la vida, la que puedes llevar en un bolsillo. Y lo de las Moleskine (que al principio pensé que era una pijada), ya es tecnología punta. Hasta llevan un bolsillito para guardar los apuntes servilleteros, amigo Rafa.

David

Marinaagosto 3rd, 2007 at 7:09

Pues yo estoy de acuerdo con el primer apunte de anónimo-David: las servilletas y billetes de transporte público se rompen, se pierden o se quedan en los bolsillos y después pierden su identidad a causa de la acción devastadora de ese invento maldito que es la lavadora. Porque, oiga ud., con la lavadora ni siquiera se pueden tomar notas, escribir poesía, apuntar números de teléfono. Y ahora que todos los detergentes vienen en formato pastilla, más difícil nos lo ponen.
Oiga, la fotografía que me prometió, para mi investigación sobre la corporeidad de los literatos, si me da a elegir, como parece, la prefiero en bañador y haciendo musculitos. Tipo súper-héroe.
Gracias y un saludo.

Marinaagosto 3rd, 2007 at 9:58

Donde dije identidad digo integridad.
Disculpen.

Más claro, aguaagosto 3rd, 2007 at 10:43

Yo solía apuntar los teléfonos en el paquete de tabaco. Se acababa el paquete y, lógicamente, el teléfono iba a la basura.

“Las Autoridades Sanitarias advierten: Fumar perjudica seriamente las relaciones sociales”.

Rafael Reigagosto 3rd, 2007 at 10:52

Muy puesto en razón, como de costumbre, don Antonio. Un abrazo.

Dan, eso del trozo de papel en el llavero no lo sabía. Siempre se aprende. Gracias.

Qué envidia, Nata, disfruta y retoza.

Tengo una Moleskine, amigo David, y estoy de acuerdo. Son pelín pijas, pero útiles.

De acuerdo, Marina, en bañador haciendo músculos. Cuente con ella. Mañana la pongo aquí. Un beso.

Tiene razón, Más claro agua.

Gracias a todos.

lenitaagosto 3rd, 2007 at 12:09

me voy de vacaciones, espero verle por aquí a la vuelta. un beso, rafael, gracias por sus palabras e historias.

Titoagosto 3rd, 2007 at 14:41

Yo coincido con los métodos de anotación de Rafael. Aunque nos van reduciendo el espacio, antes había los bonobuses, con más superficie y ahora en el metrobus y similares sólo da para uno o dos teléfonos. Lo de las servilletas también lo he practicado, no es buen papel, pero la ventaja es que siempre te encuentras una en la cervecería que es donde a uno le suelen presentar gente.

No es porque sea tecnófobo, puesto que diariamente me trato con decenas de informáticos y de servidores, es por comodidad.

Hablando de tecnología vi hace unas semanas que el papel podria pasar a ser un dispositivo activado electrónicamente, como una pantalla, el proyecto creo que era nórdico y acojona un poco, imaginen que acoplan una cámara a una pantalla papel de estas y según pasamos por el metro aparece un cartel de papel con una especie de retrato nuestro, como si de un Dorian Gray cualquiera se tratara.

Carlos Añejoagosto 3rd, 2007 at 15:05

Mi abuela siempre dice que “el que no tiene memoria, se la hace de papel”, y yo como a mi abuela la quiero mucho, y no me gusta que piense que la ignoro y que considero que sus refranes están obsoletos, pues así lo hago… en papel.

Tal vez a mis nietos yo les diga “el que no tiene memoria, se la hace de borrador de sms”, pero hoy por hoy…

Por cierto, tenga cuidado, el Monopoly es una bomba de relojería que puede llegar a convertir a su encantadora hija en una especuladora o, lo que es peor, en banquera. Regálela un Risk y que se convierta en general, que mola más.

Un placer encontrar su blog, señor Reig.

La-Ruina-de-la-Familiaagosto 4th, 2007 at 5:02

Los poetas modernos son íncubos de pata negra.

Rafael Reigagosto 4th, 2007 at 6:56

Un beso, Lenita, que lo pases bien, y gracias a ti por tu compañía y simpatía.
Lo que cuenta usted, Tito, da pavor, realmente. Pero coincido en todo: yo tampoco soy tecnófobo, ni mucho menos. Pero hay que usar la tecnología para lo que de verdad sirve. Para anotar, lo mejor papel y lápiz. Un abrazo.

Un placer verle por aquí, don Carlos. Su abuela era sabia. En cuanto a que mi hija fuera banquera… no estaría mal, a ver si así me saca de pobre. No, en serio: con que sea feliz me basta y me sobra.

¿Y las poetisas son súcubos, entonces, don Ruina?

Un abrazo a todos.

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