Rafael Reig, blog, escritor, novelista, literaturaPues aquí pondré lo que se me vaya ocurriendo. Poca cosa, en general. Lo primero que se me pase por la cabeza. Lo que lea por ahí y lo que me cuenten en la barra de los bares o los amigos. Y si alguien quiere poner algo también, estupendo: no censuraré ningún comentario. Corrijo: sólo permitiré que se publiquen los comentarios que a mí me dé la gana y no daré ninguna explicación al respecto


Supersticiones

El otro día fui a visitar a un amigo a su oficina. En el metro, pensé que iba a perder el conocimiento. Se había estropeado el aire acondicionado y el vagón se había convertido en un horno crematorio.

Hace ya tiempo, en los trenes y en el metro, las ventanillas de los vagones no se pueden abrir. ¿Por qué? Porque han puesto aire acondicionado. Sin duda:

(A) Tienen una fe de carbonero en la técnica, una credulidad llamativa y supersticiosa: por eso nunca hay un plan B. El aire acondicionado no se estropea. Punto. Son tan idiotas que, si lo permitiera la ley, construirían edificios sin escaleras. ¿Para qué poner escaleras, si hay ascensores que, por supuesto, nunca se estropean?

(B) Tienen una desconfianza superlativa en las personas. Piensan que, si las ventanas pudieran abrirse, los pasajeros las abrirían sin necesidad, derrochando energía y haciendo inútil el aire acondicionado, etc. Sólo por fastidiar o por torpeza. Están convencidos de que los demás somos o tontos o malos y, con frecuencia, ambas cosas a un tiempo.

Los poderosos son así. Confían ciegamente, como niños, en sus propias herramientas. Al mismo tiempo, desconfían de aquellos a quienes someten. Les temen.

La técnica, hoy en día, no es más que otra de las herramientas del poder. La sanidad, la informática, la estadística, etc. Herramientas de dominio en las que los poderosos creen a pies juntillas. Es casi conmovedor.

Cuando llegué, deshidratado, en la puerta del edificio encontré una alfombra de colillas. Como es natural, no se les había ocurrido poner un cenicero. O habían decidido no ponerlo. ¿Para qué, si hay una ley antitabaco?

Otra herramienta de poder a la que veneran es la Ley, así, con mayúsculas.

Los que mandan atribuyen poderes mágicos a sus propias herramientas de dominio. Están convencidos de que basta una ley y un reglamento para que la población deje de fumar, para que desaparezca la violencia contra las parejas o para que deje de haber accidentes laborales.

Se hace una ley y ya está. La realidad no tiene más que obedecer.

Luego, por supuesto, se sorprenden con candidez: resulta que la realidad ha desobedecido. Los hechos son muy testarudos.

Se quedan aturdidos, perplejos, con cara de tontos. Gimotean y no dejan de preguntarse cómo ha podido pasar. ¿Es que acaso no habían hecho una ley?

Son como niños: se tapan los ojos y piensan que basta con eso para que los demás no les vean a ellos.

La gente, claro está, sigue fumando (sólo que ya no hay ceniceros, porque confiaban ciegamente en la Ley, igual que no se pueden abrir las ventanas de los vagones, porque no dudaban del aire acondicionado). Las mujeres siguen muriendo. Los obreros siguen cayéndose de los andamios.

¿Qué hacer?

Frente a este estado de cosas, decidí irme a tomar una caña.

Comentarios (19)

Más claro, aguajulio 12th, 2007 at 8:44

A la vista de sus conclusiones, la pregunta definitiva sería: ¿qué hacer si no existieran las cañas?

La cerveza, y no la esperanza, es lo último que se pierde (siempre que no se les ocurra poner en marcha la Ley Antialcohol)

GP: Gambrinus Presidente!

La interrogaciónjulio 12th, 2007 at 9:26

El mero hecho de que saquen tantas leyes prohibiendo un sinfín de cosas significa que nos consideran unos niños. Peor, unos niños sin voluntad o tontos del todo.

Escapandojulio 12th, 2007 at 10:30

pero la realidad es que los seres humanos somos irresponsables y autodestructivos, creo que no podemos negar eso sin caer en una demagogia barata, no pienso que las leyes tengan las respuestas absolutas pero… ¿qué hacer? es fácil ver la viga, pero la crítica sin solución alternativa está vacía, por supuesto todo esto lo digo sin acritud :)

Andrés Gasteyjulio 12th, 2007 at 10:56

Ya sería más de una, Rafael.

Pues sí; hay una conspiracion universal de los poderosos para someternos. Vale. Pero después de las cañas, ¿qué más hacemos? Lo de dinamitar el sistema ya se probó a partir del XIX con resultados discutibles. El escapismo individual autodestructivo no me atrae mucho. Pero ¿y si, aprovechando el escasísismo margen que nos conceden (más como consumidores que como ciudadanos), nos esforzamos con nuestras decisiones cotidianas en que las cosas vayan un poquito mejor? Hombre, es un panorama poco heroico, asquerosamente socialdemócrata; pero es lo que hay.

Abrazo.

danjulio 12th, 2007 at 11:36

Pues, a mí me resulta gracioso todo lo antisistema dicho desde internez… ¿O será que la ADSL de Telefónica (o de la compañía que se pueda) no forma parte de este sistema de leyes y normas que nos rodea? Algo verdaderamente antisistema, por ejemplo, seria que los escritores dejaran de publicar… Una editorial, por pequeña que sea, forma parte del sistema de los poderosos (poderosos que, en una peli mala amaricana, serían “ellos”) que nos rige queramos o no.

Más que escapar de la ley antitabaco, o de la ley antialcohol, o de las leyes de la educación varias (a cual peor, seguramente)… más valdría dejar de utilizar el ADSL unos meses, el mòbil unos días, dejar de comprar libros unos años, dejar de usar la tarjeta de crédito unas horas… Eso sí sería cambiar las cosas.
Digo yo, vamos. Que tampoco quiero ir por el mundo de salvapatrias, que ya los hay en abundancia (algunos incluso salen por la tele, ése aparato infernal que podríamos apagar para que cambien la ley de radio-televisión…)

ASOCIACI?N DE VÍCTIMAS DE AZNARjulio 12th, 2007 at 11:46

http://www.juicioaaznar.net/adhesiones/

Vaya manera de lloverjulio 12th, 2007 at 11:58

No creo que el aire acondicionado se estropee tan frecuentemente en el metro. En mi opinión quieren recordarnos lo que somos, pobres que no pueden permitirse un taxi, un chófer o un coche propio.
Tienen que establecer diferencias porque si no nadie cogería un taxi, por eso provocan retrasos, asfixias, etc.
¿Alguien sabe por qué existen las cartas certificadas? ¿Por qué una carta “normal” con sello, dirección y remite, se puede perder con total impunidad y una certificda, por ir con un papelito, no? Para cobrarnos más, para generar diferencias, mercado, clases o como quieras llamarlo.

Mister Ansarjulio 12th, 2007 at 12:14

Esos que quieren deducir testimonio de mi paso por el gobierno de España (gracias, españoles) no están en montañas lejanas ni en recónditos desiertos. Queremos saber la verdad!!! Díselo Rajoy, díselo!!!

Gustavojulio 12th, 2007 at 12:52

Espérame, Rafael, que voy contigo…

Rafael Reigjulio 12th, 2007 at 14:08

Muy de acuedo, más claro agua. Si no fuera por las cañitas.
No te quepa duda, interrogación.
Yo también, sin acritud: la crítica no tiene por qué ofrecer soluciones, para eso es crítica. Eso de la crítica constructiva, para mí gusto, es muy de colegio de curas.
Bueno, dos como mucho, don Andrés. Queda la intervención colectiva, el asociacionismo y, sí, como usted señala, la ética privada. Quedan soluciones, por tanto.
Un abrazo.
¿Antisistema? ¿He dicho yo algo antisistema? Y sí, pero eso coincide, Dan, con el Sr. Gastey, una ética de la conducta individual, ¿no?

Es posible, vaya manera de llover. Yo no soy tan paranoico, pero es posible.
Cuando quieras, Gustavo. La primera ronda, a mi cargo.
Abrazos

danjulio 12th, 2007 at 15:31

Sr. Reig, cuando hago referencia a los típicos comntarios antisistema dichos desde nuestra comodidad no me refiero a usted… Me refiero a nosotros (todos) en general. En cualquier caso, aunque usted no haga referencias a este tema en concreto, no me negará que las leyes y los poderosos forman una parte muy importante del sistema.
Cuestionar las leyes (perfectamente legítimo) y a aquellos que las impulsan, promueven y aprueban (más legítimo aún) también es ir contra el sistema, ¿no? Por lo menos, contra el actual sistema. Aunque pienso ahora (mientras escribo, je,je), que quizá quiso usted, más que cuestionar el sistema, cuestionar a quienes lo “conducen”…

Algunos leemos mal, a veces, y entendemos peor. Disculpas.

?tica individual de nuevo, pues.
Puesto que el sistema (un sistema) es ineludible, esa ética individual, como apuntaba Gastey y usted mismo, puede que sea la única almohada contra la que lanzar puñetazos y patadas.

Saludos.

Betajulio 12th, 2007 at 16:04

Tu primer párrafo me ha recordado “El largo viaje” de Jorge Semprún

le monde aristocratiquejulio 12th, 2007 at 16:55

Qué horror,esto está lleno de melifluos socialdemócratas.

Qué horror,sólo los burgueses quieren “cambiar” el mundo,los pobres “sólo” aspiran a vivir mejor.

le monde aristocratiquejulio 12th, 2007 at 16:57

A se me olvidaba,también hay petardas sociólogas(que leen a Jorge Semprún!)

Anonymousjulio 12th, 2007 at 17:05

A le monde aristocratique:

Pues hombre, tú, aquí, curioseando por la internez, no pones cara de pobre, la verdad. Los pobres hacen otras cosas…

le monde aristocratiquejulio 12th, 2007 at 17:33

Anónimo,me parece que no se entera,a mí los pobres me la traen floja,simplemente no soporto las jeremiadas socialdemócratas.

Un saludo,hombre

Opción Cjulio 12th, 2007 at 18:38

Que? ¿qué hacer?. Pues confiar hombre de dios. A mi la desconfianza me da muy mala espina. No sé porqué la asocio a resentimiento, inseguridad? no sé.
Bueno, nosotros a lo nuestro. Ahí llevas otra pamplina:
Hoy, por motivos personales, he tenido que pasar por el juzgado nº 3 para recabar cierta información. Un señor mayor (guardia civil y simpático) me ha indicado la puerta correspondiente avisándome que la funcionaria llegaría en diez minutos. En realidad han sido veinte. Tras este percance, he optado por llevar a cabo ciertos reajustes, dado que no hay cosa más molesta que llegar al trabajo con la hora pegada al culo y que haya individuos puntuales esperando. Así que he contado hasta diez antes de entrar y he solicitado lo previsto de manera muy pausada para dar tiempo a que la funcionaria estuviese a pleno rendimiento aunque ella me ha asegurado que lo estaba, el lento era el ordenador. Quince minutos más tarde yo me encontraba totalmente integrada después de conocer los entresijos del poder judicial por boca de susodicha f. Además, y siguiendo su consejo, he llamado al colegio de procuradores y he quedado con uno de ellos (un encanto, por cierto), el martes a las 11,30 en la juzgado nº 4. ¿Qué quieres que te diga, Rafael?. Pues que la empatía y el entusiasmo hacen ??milagros? y que deberían figurar como asignaturas obligatorias en todas las escuelas. Y es que, en la vida, como en la matemáticas, si logras comprender lo más básico y elemental el resto es pan comido.No es cuestión de mentes maravillosas.

Oye, ¡que me está gustando esto de escribir!.

Besazo.

Rafael Reigjulio 16th, 2007 at 7:01

Bueno, Dan, tiene usted razón. Conste que yo no creo sólo en la conducta ética individual (que es indispensable). Existe la acción colectiva. Creo que es necesaria.

Ja, ja. Beta. El metro recuerda cualquier experiencia de campo de concentración, sí.

No lo creo, Le monde. Los pobres quieren cambiar el mundo. Y yo espero que lo consigan.

Ah, y hay que leer de todo, amigo. Un lector es omnívoro por definición.

A mí también me gusta que escriba, opción c. Y de acuerdo: al menos en lo personal, no cuesta nada ser amable y ponerse en el lugar del otro. Hay que hacerlo siempre. Un beso.

Zyxoctubre 26th, 2007 at 10:31

Lo que me parece increíble de este gobierno es que las personas que tenemos problemas respiratorios tengamos, si es que queremos conservar nuestra salud, nuestra libertad deambulatoria limitada. Con la ley antitabaco lo único que se ha conseguido es que casi la totalidad de los locales se hayan habilitado para los fumadores, de manera que los nos fumadores si queremos acceder a ellos tenemos que arriesgar nuestra salud contra nuestra voluntad. Sin embargo si sucediera como en otros países que también al reclamo de la UE, han producido leyes antitabaco, como Italia e Irlanda, dónde esta prohibido fumar en todos los locales, los fumadores podrían seguir fumando en la calle o en su hogar sin tener porque perjudicar otra salud que no sea la propia.

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