Rafael Reig, blog, escritor, novelista, literaturaPues aquí pondré lo que se me vaya ocurriendo. Poca cosa, en general. Lo primero que se me pase por la cabeza. Lo que lea por ahí y lo que me cuenten en la barra de los bares o los amigos. Y si alguien quiere poner algo también, estupendo: no censuraré ningún comentario. Corrijo: sólo permitiré que se publiquen los comentarios que a mí me dé la gana y no daré ninguna explicación al respecto


Los polvos, los lodos

En 1996 conseguí trabajo durante un año en Waterville, Maine.

Maine es tal y como te lo imaginas: una llanura inmensa con un joven en medio que lo quiere todo para la droga.

Bueno, y nieva sin parar.

Mi novia de entonces vivía en Miami y a veces iba a verla. A veces venía una amiga de Nueva York. Muchos fines de semana conducía cinco o seis horas y me iba a Vermont a ver a mis amigos argentinos. A la vuelta, paraba en New Hampshire (que casi no tiene impuestos) y llenaba el maletero de cajas de whisky.

Maine es un sitio avaro en diversiones. Aparte del alcoholismo deliberado, la dichosa naturaleza y algún concurso de Miss Camiseta Mojada, no había mucho que hacer. Íbamos mi amigo Aitor y yo a ver la casa de Stephen King, nos tomábamos unos pitchers y unos shots en el bar del pueblo, hacíamos fiestas, y yo jugaba un día a la semana al ajedrez, en un club que se reunía (no sé por qué) en el Hospital Psiquiátrico.

Qué tranquilizador, ¿verdad?

Aitor y Tania

Intentábamos ligar, por ejemplo con Tania, la becaria que daba clases de conversación de ruso.

Ni caso nos hacía.

En la foto, Aitor con Tania y conmigo. Tatiana era de San Petersburgo, un sitio en el que yo había estado en cientos de novelas. Conocía la Perspectiva Nevsky como si fuera la calle San Bernardo, de tanto leer a Dostoievsky.

Un día, sin embargo, ligué.

Estábamos en casa de Aitor, bebiendo whisky tumbados en el suelo, según nuestra costumbre. Tal que así:

whisky en el suelo

Aparecieron dos chicas medio españolas que Aitor había conocido en el supermercado (allí para ligar había que ir al súper o a misa, así que la decisión estaba clara).

La morena se llamaba Pilar y me preguntó a qué me dedicaba (cuando no bebía tumbado en la alfombra, que era a menudo).

–Doy clases de literatura.
–A mí me apasiona la literatura. Trabajé de asistenta en casa de un poeta español.
–Ah, ¿un poeta conocido?
–Creo que se llamaba Alberti.
–Me suena.

Estas cosas, estas mágicas casualidades, en la inmensa llanura de Maine, acaban por unir a dos espíritus erráticos, quieras que no, así que fuimos a mi casa, donde no había más muebles que una mesa, cuatro sillas de madera y un colchón en el suelo.

En el que acabamos.

Aquí, un paréntesis.

A la mañana siguiente me desperté, iba a hacer café y, ¡cataclonk!, la cafetera al suelo. Tenía la mano derecha sin sensibilidad, no podía sujetar nada. No me dolía. No soy yo de mucho preocuparme, así que me dije:

–Ya se me pasará.

Esperé a que se levantara Pilar y le pedí que hiciera ella el café.

–Se me ha quedado como dormido el brazo derecho –le expliqué, aunque no era esa la sensación: ni dolor ni hormigueo.

Tenía un coche automático, así que pude conducir con una sola mano hasta casa de Aitor, para que Pilar se reuniera con su amiga.

Para una vez que ligo: me quedo paralizado.

Formidable, pensé: típico mío.

–Ya se me pasará –me tranquilizé, empero.

Pues no se me pasó.

A los tres días seguía con la mano tonta, no podía ni sujetar la tiza para escribir en la pizarra.

Tomé una decisión heroica: fui al médico.

Me dijo que tenía esclerosis múltiple.

Joder, pensé: joder.

Pasé un par de días malos, sin saber qué hacer, esperando la cita con el neurólogo.

El neurólogo me aseguró que no era esclerosis múltiple. Que el otro médico era un botarate. El neurólogo tenía un fuerte acento ruso y eso me inspiraba mucha confianza. Me hizo pruebas y preguntas y al final dijo:

–First of all: find the lady.

He llamado a chicas con excusas pintorescas, lo admito, pero conseguí el teléfono de Pilar y llamé a una chica, por primera vez en mi vida, “por prescripción del neurólogo”.

–¿Te puedo hacer unas preguntas sin importancia? –le dije.
–Claro.

Así que comencé con la lista que me había preparado el neurólogo al que yo suponía soviético. Y espía: había decidido que era espía también. Un tipo admirable: yo estaba a su favor, al ciento por ciento.

–Mmmm, un mordisco que tengo en la lengua, ¿te acuerdas si me lo hiciste tú o tal vez me lo hice yo solo?
–Ni idea.
–Y, por la noche, ¿recuerdas que haya tenido muchas convulsiones?
–¿Muchas convulsiones? Las justas, tío. Si fue visto y no visto y luego te quedaste roque. De convulsiones nada: ronquidos.
–Vale. ¿Te acuerdas si había alguna luz brillante?
–Oye, ¿qué pasa? Esto es muy raro…
–¿Raro? Qué va. Curiosidad, mujer, simple curiosidad.

Y así todo el rato.

–Bueno, pues te llamo un día… –le dije.
–No, no. No me llames. Mejor te llamo yo, ¿vale? No me llames tú, eh.

Hasta hoy.

El neurólogo finalmente, tras descartar epilepsia, esclerosis y qué sé yo, me dijo que no tenía nada. Una pequeña neuropatía radial, que se me pasaría sola. Me dijo que era algo muy corriente “en los marineros rusos”. Esto me pareció un detalle simpático. Me sentí casi parte de la tripulación del acorazado Potemkin. Que al parecer, los marineros rusos, cuando están de vodka hasta las orejas, se acuestan en la litera con un brazo colgando, hasta que consiguen destrozarse bastante tejido nervioso, sin darse cuenta, anestesiados por el vodka.

Eso me había pasado.

En un par de semanas, estaba normal.

Sin embargo, desde entonces duermo siempre en postura póstuma, con las manos enlazadas en el pecho.

Por si acaso.

Comentarios (21)

Más claro, aguajunio 28th, 2007 at 6:11

El brazo como muerto… qué curioso… Son síntomas comunes entre adolescentes en plena ebullición hormonal con escaso éxito para el ligue y necesidad, por tanto, de ser autosuficientes.

¿No sería una regresión lo que le ocurrió, amigo Rafael?

¿Es sano pensar demasiado en marineros rusos?

Si duerme acompañado ¿no asusta un poco la postura “póstuma”? ¿No es más enternecedora la postura fetal?

¿Por qué huyó a Estados Unidos la asistenta de Alberti?

Katrinajunio 28th, 2007 at 7:22

Lo del brazo seguro que tiene algo que ver con Maine… y sus fenómenos paranormales. Cuando oigo (o leo) el nombre de esa ciudad me viene asociado directamente Stephen King y sucesos extraños.

Lo de la asistenta de Alberti me parece una locura. Ese tipo de coincidencias me parece de las mejores cosas de la vida. Te puede salvar una noche, un viaje, una espera, etc. o al menos hacértelos más agradables.

Lo de los marineros rusos me hace deducir que le da usted más al vodka que al ron, como los piratas de toda la vida. Vale, no todos los piratas son marineros pero sí a la inversa (¿o no?).

Buenas aventuras, caballero.

Un saludo.

Camilo de Oryjunio 28th, 2007 at 8:44

Soy el marido de la antigua y escultural asistenta del señor Alberti (q.e.p.d.). Recuerdo que en esa época ella salía mucho sola y que a veces me decía que tenía que quedarse a dormir en casa de don Rafael.

Ahora, gracias a lo que podríamos llamar su falta de caballerosidad o mejor su bendita indiscreción de usted, ya sé de lo que iba el tema.

Siempre lo sospeché.

Verás cuando llegue a casa.

joven sin idealesjunio 28th, 2007 at 8:56

De aplauso, oiga. De aplauso.

Antonio Piera. Madrid.junio 28th, 2007 at 9:01

Una duda me tortura, Rafael. ¿Cómo cuelga un brazo de un colchón en el suelo? ¿Hacia dónde, en qué dirección, con cuál sentido? Tu brazo dormido me recuerda las gotas de sangre o el clavo tuerto del dibujo de La Cruz. Me abruma y persigue el pensamiento mágico.
Por cierto, si el encuentro en Maine con una asistenta de Alberti lo metes en una novela, te crujen.
A que sí.

Anonymousjunio 28th, 2007 at 9:07

¿Ves Rafael?. Otra becaria no inocente.
Y en cuanto a lo del brazo, ¿a que da “canguelo”?. Por eso cuídate, no sólo adoptando cierta postura. ¿vale?.

Un beso.

Raúl Betadinejunio 28th, 2007 at 9:08

Joder, Rafael, eso fue porque te apoyabas en ese brazo para beber. A mí me pasó con el hombro izquierdo por fumar musgo jamaicano en mala postura.
Un saludo.

natajunio 28th, 2007 at 9:15

pues va a ser, rafa, que esos lodos no venían de aquellos polvos, y pilar era inocente de todo, no tenía nada que ver con lo de tu brazo. como título está bien, pero tenemos que absolver a pilar que, por si acaso y a la vista de los fenómenos extraños, desapareció sin dejar rastro, con buen criterio, creo yo.

y lo de la postura póstuma debe dar algo de susto, en efecto. aunque sea mejor para tu salud, deberías probar otra, que no deje el brazo despistado, pero que tampoco impresione a las personas.

un beso.

gabriel franciscojunio 28th, 2007 at 9:40

No tengo ni la absoluta idea.
Curioso blog, no?

wisejunio 28th, 2007 at 9:48

¿Pasó algo o se te durmió el brazo de tanto moverlo? Te admiro. Gran blog. Cotidiano pero grandísimo. Un abrazo.

Rafael Reigjunio 28th, 2007 at 9:49

Sí, Más claro agua, la postura póstuma impresiona. No, no fue una regresión (para utilizar sus palabras). Y ni idea: no sé por qué huyó. Quizá yo también hubiera huído.

No, querida Katrina, yo es muy raro que beba bebidas transparentes. No me fío de la transparencia. Lo mío son los líquidos ambarinos. Y sí, Maine es un mundo aparte, y Stephen King un escritor realista. Un beso, señorita.

No sea muy severo, don Camilo, que todos hacemos travesuras, ¿no le parece? Un abrazo y salude a Pilar de mi parte.

Gracias, joven sin ideales.

De mala manera, don Antonio. El brazo debió de quedarse en el aire, presionando la zona del codo, que fue la que me lesioné. Sí, la realidad siempre supera a la ficción. Un abrazo (con ambos brazos en buen estado).

Visto así, sí: becaria y no inocente. Hombre, un poco sí que asusta, pero poco. Y me cuido, no lo dude. Otro beso.

Es posible, Raúl. Por si acaso, ahora ya no bebo tumbado en el suelo. Siempre sentado o de pie en la barra. Un abrazo.

Cierto, Nata, Pilar es inocente y su espantada está más que justificada, en vista de los fenómenos paranormales que me iban sucediendo. Corregiré mi postura al dormir, lo prometo. Beso grande.
Gracias, don Gabriel Francisco.
Gracias a todos.

María (Luna)junio 28th, 2007 at 10:03

Hola Rafael:

Quiero felicitarte por el blog, creoque vas a tener a otra lectora más. A ver si asi por fín aprendo a escribir y a no cometer faltas garrafales de ortografía y gramática. Quería hacer una pregunta también sobre los cursos: ¿Hay alguno para alguien como yo? No he estudiado letras naturalmente, me he dedicado al diseño gráfico aunque no me dedico a ello profesionalmente en la actualidad.
¡Ah! Y otra cosa mariposa:A mi lo del brazo me paso con una pierna, y creo que era por el alcohol,o eso me dijo mi médico.

Saludos

Andrés Gasteyjunio 28th, 2007 at 10:11

Bueno, Rafael; un comentario eliminado a Nata. ¿Era jugoso, comprometedor, insensato? Después de revelar tantas intimidades, no nos vas a decir que lo has suprimido porque eres un caballero…

Abrazo desde el pesebre, y otro para el fumador indómito.

Rafael Reigjunio 28th, 2007 at 10:25

Y muchas gracias, Wise.

¿Quién ha eliminado un comentario? ¿Su propio autor, imagino?

Don Andrés, aunque disimule “more argumentum” o por ganas de enredarnos en discusiones (de las que disfruto), a usted le consta que admiro su ética de la función pública y su sentido de la responsabilidad. De pesebre, nada. En cuanto al tabaco, ahí disentiremos siempre con cordialidad. Un gran abrazo y gracias por la buena noche.

Pues muy agradecido, María Luna (¿como la canción del Sisa… Maria Lluna, jo vull…). Claro que hay en el hotel muchos cursos que le interesarán. ¿Por qué no viene a vernos, en la calle Hortaleza, 104? También la invito a pasarse por los muchos actos que en el hotel se organizan y que se anuncian en la web: http://www.hotelkafka.com Un beso.

Quiquecujunio 28th, 2007 at 15:08

Tania estaba un rato buena.

Atahualpa Tchapultloptecjunio 28th, 2007 at 15:30

He de desir que Camilo de Ory es un representante del colonialismo español para con los indígenas americanos.
Por sierto, don Rafael -lisensiado- que sepa que el mal que usted padesió en su braso se conose en México como “el dolor de la Malinche”, en ¿honor? a la mujer que traisionó a su pueblo por el amor de un conquistador y represor español.

Un saludo.

María (Luna)junio 28th, 2007 at 15:38

Vale, gracias. La verdad que tengo mucho interes, la semana que viene iré. Gracias

Besos

María (Luna)junio 28th, 2007 at 15:44

Ja,ja..¿Ves como me hacen falta unas clases?. bueno y también leer antes lo que mando ya que me he repetido un poquito.

Rafael Reigjunio 29th, 2007 at 5:45

Muy buena, sí, Quiquecu. Ya lo creo.

Pues gracias por la información, don Atahualpa. En su opinión sobre don Camilo ni entro ni salgo.

Estupendo, María, por allí la veré.

María S.junio 29th, 2007 at 13:45

Yo quiero que me llame un chico por prescripción facultativa. Sería una mujer medicina. De las que saben bien.

Rafael Reigjunio 30th, 2007 at 7:10

No lo dudo, María, usted sería terapéutica y sin duda de sabor dulce. Le diré a mi médico que me la recete. Un beso.

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