Salinger fue un adolescente que se quedó en …
Comment posted Salinger en familia by Alotroladodelmundo García.
Salinger fue un adolescente que se quedó en adolescente y escribio una novela y varios cuentos para adolescentes. Quien se queda en ese estado de eterna controversia con el mundo ama u odia a Salinger. El resto del globo, ya sea infantil o maduro, sencillamente le ignora, en paridad con su postura eremita. No me gusta Salinger y no porque sea malo, o bueno, sino porque ya se me pasó la edad de leerle.
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- Cómo me lo paso últimamente con tus entradas. Esto del escritor que desaparece, como McCarthy, por cierto, siempre me ha gustado de entre todos los tópicos biópicos que tan mal llevan al cine. Los escritores de ficción tienen derecho a desaparecer, ¿no? Al fin y al cabo, aunque su vida privada sea un desastre, ellos nunca se habían erigido en ejemplo de conducta. Lamento haber frecuentado poco a Salinger. Si tuvieras que volver a empezar con él, ¿Qué leerías primero?
- Enhorabuena de nuevo por tu entrada, David. A mi también me gustan bastante algunos cuentos de Bradbury, Diego. Hemingway tiene también uno notable: “The killers”, y los de Carver son más que interesantes. En mi opinión los de Salinger están muy bien, en varios sentidos. Creo que tu teoría de ida sin vuelta de los relatos o novelas cortas a los novelones no se sostiene, Paco. Aunque sea un camino habitual, no es el único. Muchos autores han escrito obras cortas (en extensión) sin ir más allá, o incluso en camino análogo al de Salinger. Por otro lado, desde un prisma lógico, ir de novelas más o menas extensas hacia relatos más cortos cuadraría a la perfección con la búsqueda de silencio del autor de “El guardián…”
- Completamente de acuerdo, David. Kerouac tenía talento, disuelto entre sus empanadas budistas, el alcohol y las drogas, pero su prosa es desaliñada y meandrosa. A Poe, grande entre los grandes, le añadiría a Ambrose Bierce, que tiene unos cuentos magníficos, y los de Melville. A Cheever lo he leído con gusto, de forma dispersa (lo confieso), lo mismo que Carver. Greene tiene algunos cuentos muy interesantes, y también Bradbury.
Abrazos, - Coincido con Paco. Como te comentaba ayer, David, a mí El Guardián me ha parecido siempre una novela sobrevalorada, una obra que no aguanta una segunda lectura años después de pasar la adolescencia. Me parecen mejores sus cuentos, ciertamente, aunque sólo conozco unos pocos. Creo que ocurre lo mismo con “On the road” que tanto me impactó a mis 20 años ansiosos de libertad y que hoy, me temo, me dejaría indiferente. Hace pocos años cometí el error de volver a Kerouac y leer una lectura aplazada, “Los subterráneos”, pero la magia de aquel verano de juventud de los 90 se había esfumado. Opino que lo mismo ocurre con El Guardián, y com muchos otras obras. En cuanto a la voluntad fantasma de Salinger, quizá el escritor se fue perdiendo entre sus paranoias y ya no pudo recuperarse. El silencio, después de todo, no es tan mala opción.
Abrazos
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Un saludo.
Perdónenme que no entienda la irritación que causa el hecho de que uno mismo sea el tema del discurso de uno mismo, si éste resulta, cuanto menos, interesante. He percibido esta especie de zozobra cuando se habla de autores como el que nos atañe y de otros muchos.
Con toda sinceridad, me deja anonadado dicha irritación, ¿no será envidia enmascarada entre los que perciben cierta precariedad cuando se observan a sí mismos?
Porque, de nuevo con toda sinceridad, en nuestro personaje no percibo (he coincidido con él un par de veces solamente) ni engreimiento ni altivez, ni presunción ni arrogancia ni soberbia, no más, al menos, que en cualquier otro individuo. - Glenn Gould: el alquimista de cristal
Las variaciones Golderg fueron escritas por Bach para práctica de un alumno suyo, un niño, y son 30 variaciones sobre un aria inicial, no demasiado complicada. Puede ser que fuera original escogerla, además de un acierto recurrir a Bach, que si que era un genio, pero la dificulta no es excesiva. Lo que pasa es que cuando las discográficas quieren encumbrar a alguien para vender cuentan todo lo que haga falta, solo les ha faltado decir que podía volar. No es que no fuera buen pianista, pero si sumas a un rarito que toca bien las ganas de vender discos y un mercado ávido lo demás ya es un poco más de lo de siempre. - Glenn Gould: el alquimista de cristal
Gould era un prodigio, y raramente un prodigio vive tranquilo ni en paz. Es el precio por la divinidad. Gran artículo, amigo.
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El primer melón me lo encontré en una playa andaluza, un día de verano. El último lo veo cada mañana al enfrentarme al espejo. ¿Qué me dirá ese tipo hoy? ¿Qué inesperados regalos, qué decepciones, qué frescas dentelladas me tendrá reservadas el día?






















Leí el guardián en los ochenta o noventa, no recuerdo bien. Evidentemente, era fácil llegar hasta el libro, dado el márketing hecho desde el 51. Me gustó. Siendo de donde soy no me asustó que hablara de drogas, de sexo o de violencia, es más, me pareció muy bien. Entiendo el revuelo que pudo armarse en el 51 en un EE.UU de carácter marcadamente puritano. Lo que ya no entiendo es que la novela y el escritor fueran aupados a los altares del éxito convirtiendo a la obra y al escritor en mitos vivientes. La novela es cojonuda, vale, pero, desde mi punto de vista no es una obra maestra. Ni me dejó marcado ni conservo el libro en un lugar privilegiado de mi estantería.
El tipo, sin duda, fue raro de cojones. Cualquiera en su situación habría seguido publicando. Pienso que encerrarse y convertirse en un ermitaño que practicó diversos cultos religiosos y pseudoreligiosos (ZEN, Cienciología, etc), le resultó mucho más fácil siendo millonario. Por lo visto fue un mal padre, peor marido, misántropo empedernido y misógino. Hay quien dice que el guardián cayó en sus manos y que el no es el autor, de otra forma, no se explica que no publicara más novelas. Aunque sus hijos dicen que no paró de escribir durante su permanente encierro. Si esto es cierto, veremos ahora si existe ese patrimonio, si es que el tipo no lo quemó todo o lo tiró a la basura, que de él todo se puede esperar.
Un abrazo.
“un mal padre, peor marido, misántropo empedernido y misógino…”
Yo estoy en ello.
Coincido con Paco. Como te comentaba ayer, David, a mí El Guardián me ha parecido siempre una novela sobrevalorada, una obra que no aguanta una segunda lectura años después de pasar la adolescencia. Me parecen mejores sus cuentos, ciertamente, aunque sólo conozco unos pocos. Creo que ocurre lo mismo con “On the road” que tanto me impactó a mis 20 años ansiosos de libertad y que hoy, me temo, me dejaría indiferente. Hace pocos años cometí el error de volver a Kerouac y leer una lectura aplazada, “Los subterráneos”, pero la magia de aquel verano de juventud de los 90 se había esfumado. Opino que lo mismo ocurre con El Guardián, y com muchos otras obras. En cuanto a la voluntad fantasma de Salinger, quizá el escritor se fue perdiendo entre sus paranoias y ya no pudo recuperarse. El silencio, después de todo, no es tan mala opción.
Abrazos
Salinger fue un adolescente que se quedó en adolescente y escribio una novela y varios cuentos para adolescentes. Quien se queda en ese estado de eterna controversia con el mundo ama u odia a Salinger. El resto del globo, ya sea infantil o maduro, sencillamente le ignora, en paridad con su postura eremita. No me gusta Salinger y no porque sea malo, o bueno, sino porque ya se me pasó la edad de leerle.
Este hombre hizo lo que nadie se atreve a hacer, lo que le dio la gana. Un grande, y un gran escritor.
De acuerdo con Paco y Diego. No entiendo cómo una novela así puede haberse hecho con la categoría de leyenda. Y eso que cuando la leí, me gustó. Pero no es para tanto.
Un saludo
Pensaba que era “Levantad, carpinteros, la viga del tejado”.
Por cierto, te olvidas de “Seymour: una introducción”.
Al menos ahora podremos leer lo que ha estado haciendo todos estos años, su hija Margaret comentó hace dos o tres que seguía escribiendo. Así que se dispondrán a forrarse, a no ser que lo haya quemado todo.
Un abrazo.
Holden, creo que Seymour… era el segundo relato de Levantad, carpinteros, la viga maestra. Ese es el título de la edición antigua de Bruguera que tengo, y me gusta mucho más que el otro.
Bueno, Carlos, yo creo que es una gran novela por muchas razones pero quizá, sobre todo, porque recoge el testigo de Mark Twain y crea un gran personaje adolescente.
Totalmente de acuerdo, Jordi.
Grave error, García. eso de que los cuentos de Salinger sean para adolescentes. Los Nueve Cuentos es uno de los mejores libros de relatos jamás publicados y en Estados Unidos, para mi gusto, sólo pueden compararse con los de Cheever y con los de Poe.
Diego, para mí hay años luz entre Salinger y Kerouac, entre la prosa de uno y otro, y no digamos entre El guardián y On the road. Para mí, Salinger tiene una de las prosas más perfectas que jamás he leído, puro cristal.
Ruina, venga ya.
Paco, Salinger es el perfecto ejemplo de un gran artista metido dentro de un mediocre ser humano. Eso de que sólo escribió una novela no sé de dónde lo ha sacado pero es directamente mentira: publicó cuatro libros y a nadie con dos dedos de frente se le ocurriría dudar de su autoría.
Completamente de acuerdo, David. Kerouac tenía talento, disuelto entre sus empanadas budistas, el alcohol y las drogas, pero su prosa es desaliñada y meandrosa. A Poe, grande entre los grandes, le añadiría a Ambrose Bierce, que tiene unos cuentos magníficos, y los de Melville. A Cheever lo he leído con gusto, de forma dispersa (lo confieso), lo mismo que Carver. Greene tiene algunos cuentos muy interesantes, y también Bradbury.
Abrazos,
Su novela es curiosa, pero no para tanto, pero es rara y atrae por algo que no sé, ni me importa.
Me ocurre lo mismo con Bukowsky, o Jack Kerouac, que no me plantan ni un pedo frente a los Quevedo, Mateo Alemán o el “Pérsiles y Segismunda”. (Aunque, por gustos prefiero a Baroja, a Delibes o a C. J. Cela, o incluso a David Torres). Salinger, creo que es otro icono más de ese obsesivo cultural americano (norte-americano) del hombre desarraigado (icono cinematográfico) en una inmensa pradera sin bisontes ni sioux.
Pero ahí queda su “guardian entre el centeno”, para iniciar a muchos miles en la mala literatura, que más tarde o más temprano les llevara a la buena.
No dudo de la autoría de los libros, David. Pero sólo “El guardián…”, desde mi punto de vista tiene entidad de novela. Lo demás, Nine Stories, Franny y Zooey, Raise High the Roof Beam, Carpenters and Seymour: An introduction…, no dejan de ser relatos cortos y novelitas cortas. Y no lo digo yo, pero la teoría de que él no es el autor de “El guardián…”, está mucho más extendida de lo que se cree, y no exenta de lógica. Porque aunque hay excepciones, lo más habitual es que un escritor que publica una primera novela pongamos de 180 páginas, luego publique sucesivas de mayor extensión, y en Salinger ocurre al revés.
Un saludo.
Enhorabuena de nuevo por tu entrada, David. A mi también me gustan bastante algunos cuentos de Bradbury, Diego. Hemingway tiene también uno notable: “The killers”, y los de Carver son más que interesantes. En mi opinión los de Salinger están muy bien, en varios sentidos. Creo que tu teoría de ida sin vuelta de los relatos o novelas cortas a los novelones no se sostiene, Paco. Aunque sea un camino habitual, no es el único. Muchos autores han escrito obras cortas (en extensión) sin ir más allá, o incluso en camino análogo al de Salinger. Por otro lado, desde un prisma lógico, ir de novelas más o menas extensas hacia relatos más cortos cuadraría a la perfección con la búsqueda de silencio del autor de “El guardián…”
Leí tu entrada hace unos días pero he tenido una semanda horrenda y no he podido participar. En primer lugar te envío un abrazo, últimamente nos vemos poco. No me sorprende que los textos de Salinger generen polémica sobre si son geniales o de calidad mediocre. Creo que abundan las malas lecturas tanto a favor como en contra y eso embrolla mucho la relación con los textos. Algunas de esas lecturas pésimas las han hecho escritores, otras algunos críticos, muchas los profesores. Yo creo que sus relatos cortos son de una calidad fuera de lo normal, dignos de la mejor tradición estadounidense y al nivel de Carver o Cheever. Al final cansa un poco que el mundo se divida entre los que dicen que sus trabajos son buenos y los que dicen que son malos. En El Guardián hace auténtica magia no sólo con lo que dice Holden Caufield, sino también con lo que calla, del estilo se dirá lo que se quiera pero la voz del personaje es consistente pese a que usar un registro adolescente le podría llevar a uno a la memez. En realidad es una voz que no se olvida. Otra cosa es que el teenager o el autor te caigan bien, vale, los dos son raros de cojones, pero la novela raya la perfección de un diamante.
Lo que hizo era jorobadamente difícil y casi todos sus imitadores o seguidores han patinado de forma olimpica.
Probablemente hay una divergencia entre lo que se lee y dice sobre la novela y lo que realmente es. Eso se soluciona leyéndolo, aunque probablemente no sea recomendable si a uno le gusta que los personajes sean inteligentes y neoyorkinos -como los de Auster-.
Hablando de nueva york, he dedicado un pequeño recuerdo a la revista donde se alumbraron sus relatos: “The New Yorker” http://www.redondomartin.com/cultura/libros/la-casa-comun-de-charles-addams-y-j-d-salinger/
No lo había pensado yo así, S. Rizzi, lo mismo llevas razón con eso de la búsqueda del silencio, al fin y al cabo Salinger era un tipo extraño, fuera de lo común. Un saludo.
Cuando estaba en el instituto nos mandaron leer El guardián entre el centeno. Desde entonces siempre me ha perturbado la pregunta que continuamente formulaba Holden Caufield a todo el mundo. ¿Dónde se van los patos del estanque de Central Park cuando se congela?
Años más tarde me fascinaron los Nueve cuentos.
No sé si los herederos de Salinger publicaran algo nuevo. No quiero leerlo. Salvo que todo el mundo coincida de que son mejores que El Guardián entre el centeno los Nuevos Cuentos. Prefiero quedarme con el buen sabor de boca que tengo.
Disculpad todos la impertinencia, pero es “Caulfield”, no “Caufield”.
Parafraseando a Salinger: “Corregid, escritores, el apellido de Holden”.
Buen texto.
Cómo me lo paso últimamente con tus entradas. Esto del escritor que desaparece, como McCarthy, por cierto, siempre me ha gustado de entre todos los tópicos biópicos que tan mal llevan al cine. Los escritores de ficción tienen derecho a desaparecer, ¿no? Al fin y al cabo, aunque su vida privada sea un desastre, ellos nunca se habían erigido en ejemplo de conducta. Lamento haber frecuentado poco a Salinger. Si tuvieras que volver a empezar con él, ¿Qué leerías primero?
Los Nueve Cuentos, sin duda. Gracias Rebeca.
Tiene razón, Clément. Mea culpa.
Eso. Dónde irán los patos, Xuan.
En efecto, Tito, la voz de Salinger (que es la voz de Caulfield en el Guardián) es impresionante. Como el corno inglés en el Cisne de Tuonela.
De acuerdo con Vd., Rizzi. Paco, entonces ¿qué hacemos con Rulfo, que no tiene ni un solo libro que considerar novela?
Hombre, gracias, Ex-Ciro, por lo que me toca, pero ya me gustaría a mí escribir mala literatura del estilo del Guardián.
Buena selección, Diego. Yo incluiría también a Philip K. Dick.