David Torres, blog, escritor, literaturaTropezando con melones, David Torres  El primer melón me lo encontré en una playa andaluza, un día de verano. El último lo veo cada mañana al enfrentarme al espejo. ¿Qué me dirá ese tipo hoy? ¿Qué inesperados regalos, qué decepciones, qué frescas dentelladas me tendrá reservadas el día?
  Yo no lo sabía pero eso que mis manos agarraban con el ansia de un talonador de rugby era un melón. Es decir, una réplica más o menos ovoide de mi cabeza, la materialización fáctica de una idea en el mundo de los objetos reales.


Independiente, pero poco

Esto de las consultas independentistas me recuerda una escena famosa de La vida de Brian. Uno de los independentistas judíos dice que quiere ser mujer y que a partir de ahora la llamen Loretta. También dice que quiere ser madre. “No puedes tener hijos” advierte uno de sus camaradas. “No me oprimas” replica Loretta. “No te oprimo; es que no tienes matriz”. Entonces la mujer del grupo tiene una idea genial: “De acuerdo, no puede tener hijos, pero puede tener el derecho a tenerlos”. “¿Y de qué le va a servir eso?”. “Es un símbolo de su lucha contra la opresión”. “Más bien es un símbolo de su lucha contra la realidad”. 

Las consultas independentistas repiten el mismo diálogo de besugos con unas cuantas tonterías adicionales. Por ejemplo, lo del derecho a la autodeterminación. Menuda palabreja. A medio trecho (semántico) entre la autonomía y la independencia, la autodeterminación quiere decir más o menos lo mismo de Loretta con lo de tener hijos sin matriz. Ser independiente, pero poco. Ser autónomo, pero recibiendo puntualmente dinero de papá. Igual que ese pesquero chorra con nombre de escorpiona que se metió a pescar donde no debía llevando la bandera del Athletic de Bilbao. Inmediatamente pidieron ayuda al Estado opresor, el mismo cuya bandera usan para envolver atunes. A su Embajada, su Marina y su Ministerio de Asuntos Exteriores. Sobre todo porque los rehenes sabían que si Urkullu se ponía a hacer las negociaciones en euskera, podían acabar de extras en el próximo baile ritual de los masai. Luego el Estado opresor aflojó la pasta y rehenes y familiares se relajaron hasta el punto de despreciar la misma bandera española bajo cuyo manto habían ido a refugiarse como gallinas cluecas. Más que el eusko gudariak esta gente tendría que tener de himno la canción inmortal de Los Ronaldos: “Adiós papá, adiós papá, consíguenos un poco de dinero más”.

Es decir, que teniendo en cuenta las perspectivas legales, preguntar si las Baleares quieren ser independientes es como preguntar a Monica Bellucci si le gustaría cenar con el Papa. Dónde, cómo, cuándo. Y sobre todo: quién paga. Pero es que además la encuesta oculta una pregunta trampa tan insidiosa como una bomba de tiempo. ¿Salir del aparatoso y opresivo Estado español para meterse en el imaginario, paranoico y tragicómico Estado libre de los Països Catalans? ¿Preguntar a una moza si quiere casarse con un tipo que ni siquiera existe cuando ya está casada y con hijos? Pregúntenle a Monica Bellucci si quiere cenar con Carod-Rovira. Pagando ella, por supuesto.

Comentarios (15)

Paco Gómez EscribanoDiciembre 1st, 2009 at 10:17

Yo creo que vascos y catalanes están traumatizados, por la represión franquista y demás. Luego vino la democracia y les dijo: “Lleváis razón. Podéis hablar en vuestro idioma, tendréis Generalitat y hasta podéis cantar el Eusko Gudariak”. Ahora, los políticos catalanes, que no la ciudadanía, van contra la Constitución que, por otra parte, es la que les da legitimidad a ellos en sus instituciones. Es como de kafka, ¿no? La cosa está chunga, principalmente por las alas que les ha dado Zapatero para hacerce con la Generalitat. En definitiva, un cristo. Da miedo oír a Montilla decir “iremos hasta las últimas consecuencias”. Eso, ¿qué significa? En fin. No sé quién será el psicólogo que los destraumatice y les cure su aldeanismo. Si es que tiene cura.
Un abrazo.

Diego PradoDiciembre 1st, 2009 at 16:36

Más que trauma, siempre he pensado que se trata de cierto complejo de inferioridad. Inferioridad que, en todo caso, sólo existe en su imaginación y en sus tendencias victimistas. Por supuesto que cada cual puede ensalzar sus orígenes y bailar si quiere la danza del fuego, cualquier municipio por perdido en el mapa que esté puede celebrar un referéndum sobre independencia, claro, pero no dejará de ser, en efecto, algo absurdo, además de una provocación innecesaria que sólo sirve al final para crispar la convivencia. Como si entre tirios y troyanos no estuviera ya suficientemente crispada. A los políticos catalanes más les valdría dejar de jugar a los apaches ofendidos y limpiar la caca que tienen en casa, que “caganers” hay a porrillo.

BovarioDiciembre 1st, 2009 at 17:12

Todo esto me recuerda a las tormentas que hubo a principios de los 80 en Bilbao. Si no llega a ser por papá Estado se nos hunden, y Arzallus “callao”.

quiet manDiciembre 1st, 2009 at 20:01

No os quitaréis nunca el moho de las pestañas, ¿no?.
No, imposible.

BovarioDiciembre 2nd, 2009 at 11:05

Vale, venga, voy a pensar como quiet man y así me quito el moho. Arriba el pensamiento único y, sino, a faltar a los que no piensen como nosotros.

quiet manDiciembre 2nd, 2009 at 11:11

Hemos ido a diferentes escuelas Ud y yo, está claro. Los conceptos de ‘pensamiento único’ y ‘faltar’ difieren.
Pero ante todo, mucha calma. No se me vayan a sulfurar.

chan chanDiciembre 2nd, 2009 at 11:45

David, no hay como nombrar el nacionalismo para que los tontos acudan como moho a la herrumbre. Le preveo una larga y poco tranquila discusión.

BovarioDiciembre 2nd, 2009 at 14:12

Soy la persona más tranquila del mundo y el enfado no va conmigo, majete.

Javier DivisaDiciembre 2nd, 2009 at 19:51

Se aburriría mucho Monica Bellucci con Carod, mejor la invito yo en Viridiana, y ella, mujer autosuficiente tomaría una determinación en mis propósitos de llevármela a la cama, jejeje. Carod es asexual, creo.

Samuel RizziDiciembre 2nd, 2009 at 20:45

Yo no sé si los pescadores herejes envolverían el atún con la bandera española, pero sí tengo claro que yo con ella me limpiaría el culo o la usaría para cubrir una silla al pintar la casa. La española y cualquier otra bandera, llámese señera, llámese lo que se llame. El peor paciente es aquel que, aun tosiendo y echando bilis, niega por la mayor estar enfermo.

Samuel Rizzi
Alpinista-Samurai

davidtorresDiciembre 2nd, 2009 at 20:54

Qué machote, Samuel, qué machote. Esperemos que no le pase como a esos pescadores o esos pobres cooperantes, o simplemente que se quede tirado en uno de esos países raros y tenga que llamar a la Embajada con cuya bandera se limpia y da esplendor. Y procure no hacerlo fuera de España, por ejemplo en Georgia.

Javier, qué más quisieramos. Lo de Bellucci, digo.

Chan chan, sí, así se anima el cotarro.

Quiet man, aquí hay mucha calma, el moho lo trae Vd. puesto.

Bovario, sí, no hay como pasarlas putas para sacar el carné de españoles. Ay.

Diego, pero es que la caca la ponen casi toda ellos.

Paco, yo creo que no, creo que está confundiendo a la inmensa mayoría de catalanes y vascos con unos cuantos energúmenos y políticos profesionales.

quiet manDiciembre 2nd, 2009 at 20:59

No crea, don David, no se confunden. Como usted, que tampoco lo hace.
Desde la calma más absoluta también.

Samuel RizziDiciembre 2nd, 2009 at 21:12

Bueno, lo cierto es que me paso por el forro la bandera (el trapo), no a la gente que vive en este país ni a sus instituciones. Mejor no confundir almejas con berberechos. Ni el significado con el significante. Desde Saussure que esto va siendo más o menos así. El significante es algo convencional, ya sabe: una convención.

Alpinista-Samurai-Esquiador

Paco Gómez EscribanoDiciembre 2nd, 2009 at 21:49

Por eso en la entrada, don David, me refiero a la clase política, no a la ciudadanía.

DiegoDiciembre 3rd, 2009 at 10:11

La caca, por supuesto, la ponen los politiquillos de Cataluña, que van de Jeipermans cuando no llegan ni a clics de Famóvil. La mayoría de los catalanes, doy fe, son majos y más abiertos de lo que puedan hacer pensar un grupito de barretineros a sueldo.
Abrazos.

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