Falla, luego existe
Hay un axioma de la teoría del caos que reza así: un sistema, por el mero hecho de existir, tiene que fallar. En el sistema preventivo contra los maltratadores sucede exactamente al revés: existe por el mero hecho de fallar. Falla, luego existe. Es entonces, cuando la sangre ya ha llegado al río y la víctima va camino de la morgue tapada con una sábana, que nos percatamos que la bestia de turno se ha soltado de la correa. Anda, mira, se ha escapado otro. Hay que ver.
En el caso de Maximino Couto, el fallo no estuvo en la pulsera electrónica ni en la señal de alarma. No, el problema fue del funcionario, que no estaba atento a la pantalla, que no oyó ni vio nada. Fallo humano: habrá que comprarle otro par de orejas. Hace poco a un amigo mío le robaron el estanco y no le dejaron ni la picadura. La alarma saltó pero la empresa de seguridad dijo que ellos no habían oído nada. Seguro que estudiaron juntos en la misma escuela.
Afortunadamente, Mercedes Cabrera ha echado su cuarto a espadas para ahondar en las raíces sociales de la violencia doméstica. Esta mujer es ministra de Educación, Política Social y Deporte, y no se sabe cuál de estas tres áreas ha pesado más en sus declaraciones. La conclusión es obvia: la culpa es del franquismo. Las mujeres no eran ciudadanas de pleno derecho durante la dictadura y por eso, treinta y tantos años después de la muerte de Franco, sigue pesando la costumbre de dar matarile. Menos mal que no ha dicho que la culpa es del fútbol, porque entonces aparecerían mujeres muertas a patadas.
Urge que Garzón consiga todos los permisos para reventar la tumba del Valle de los Caídos y comprobar que el Caudillo sigue muerto y bien muerto, que no se levanta por las noches en plan reunión de tupperware para aleccionar a sus huestes sobre cómo tundir a golpes a la parienta. He leído que Cabrera es historiadora, pero su bibliografía debe de limitarse al Libro Gordo de Petete y al Libro Rojo de Mao. Si no, no se entiende que no se haya enterado que la violencia machista es una lacra universal, común a pueblos y culturas de todas las épocas, y no privilegio exclusivo de la ultraderecha española. A lo mejor la sagaz historiadora y ministra de Deporte no se ha enterado de lo aficionados que eran los soldados rusos a las violaciones masivas, de la situación de privilegio de la mujer en los países islámicos o del feminicidio múltiple de Ciudad Juárez.
En cuanto al ámbito hispánico, sin ir más lejos la semana pasada Almudena Grandes prefiguró la contrarréplica al sugerir la violación sistemática como método. Siempre que la violada fuera monja y que los violadores fueran milicianos jóvenes y sudorosos, se entiende. Al final del artículo, Almudena pedía México como país ideal para exiliarse. Siempre y cuando no fuese, claro, en Ciudad Juárez.

El primer melón me lo encontré en una playa andaluza, un día de verano. El último lo veo cada mañana al enfrentarme al espejo. ¿Qué me dirá ese tipo hoy? ¿Qué inesperados regalos, qué decepciones, qué frescas dentelladas me tendrá reservadas el día?























El “ego me absolvo” de la ministra es parejo y servil al de su “jefe” cuando afirmó que la culpa de la deficiente educación escolar española estaba en la educación franquista. Decididamente esta “panda” está absesionada con los huesos de Franco, a los que les atribuyen cualidades sobrenaturales “post mortem”.
Salu
dos.
A todos esos maltratadores de mierda, hijos de su putisima madre, cabrones, malnacidos, pocopitos, los ponía en el trullo con el daporculo mayor, para que le pusiese el cacas a vivir.
En cuanto a los voceros que no dan soluciones sino que se escudan el pasado, MEDIDAS O DIMISÓN pero ya.
Y por lo que respeta a Almudena Grandes que publique sus libros en una editorial independiente y devuelva la pasta que ha ganado con los premios o bien la comparta, rollo koljos rusos, con los parias de la tierra.
Buenos días
Muy bien, David. Ya te lo dije. Pero que muy bien.
Un abrazo
Javier
Lo que pasa es que en España somos unos bocas, y cada vez que subimos, más bocas somos. Da la sensación de que no hace falta saber para hablar, sino ejercer poder. Y aquí meto a TODOS, que no se escapa ni uno, y si no, vamos a tirar de hemeroteca y bibliografía contrastada, que es lo que de verdad escuece.
Por cierto. ¿Saben ustedes que en la última edición española de Las Crónicas Marcianas de Bradbury, se ha suprimido el cuento “La costa”? Qué curioso, léanlo y ya me dirán.
Por otra parte, y no es broma, le acaban de dar el Ojo Crítico de poesía a Paco Sevilla, y qué casualidad, que quien le pone el prólogo al libro premiado sea también el presidente del jurado.
Pero la poesía importa un carajo, como siempre..
Me iré a llorar a mi rincón.
Entre el que monta en cólera hasta conseguir su expulsión de un claustro universitario y un juicio porque otro profesor defendía la posición contraria a la suya y la que aprovecha una frase fuera de contexto sin confirmar su autoría para decir barbararidades a este matrimonio sólo le va a quedar una tiendecita de libros en la calle Apodaca. Eso si el allí atrincherado no decide rearmarse e impedir la entrada de refugiados.
Angelus, fíjese si la educación franquista sería mala, que nos dejó a gente como ellos de dirigentes.
Bovario, de acuerdo en todo, excepto en lo de Almudena. Creo que, simplemente, fue un calentón. La disculpo porque yo también me paso tres pueblos a veces.
Gracias, Javier.
Lo de Bradbury es solo un ejemplo más del desnivel editorial español. Lo que me extraña es que usted se extrañe del extraño caso de Paco Sevilla.
Ladrido, no creo que haya para tanto.
oye, lloraquellora…¿dónde se puede leer algún poema del mentado?
El machista es quien protege a la mujer porque entiende que es inferior. Quien le pega no es un machista, sino una mierda de tio.