David Torres, blog, escritor, literaturaTropezando con melones, David Torres  El primer melón me lo encontré en una playa andaluza, un día de verano. El último lo veo cada mañana al enfrentarme al espejo. ¿Qué me dirá ese tipo hoy? ¿Qué inesperados regalos, qué decepciones, qué frescas dentelladas me tendrá reservadas el día?
  Yo no lo sabía pero eso que mis manos agarraban con el ansia de un talonador de rugby era un melón. Es decir, una réplica más o menos ovoide de mi cabeza, la materialización fáctica de una idea en el mundo de los objetos reales.


La película se mantiene intacta David, pero claro, …

Comment posted Infancia de miedo, cine de verano by Anonymous.

La película se mantiene intacta David, pero claro, “nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.”

O tal vez en realidad sí lo seamos, o eso queremos creer, y por eso nos rebuscamos a nosotros mismos en nuestros recuerdos, con la esperanza de encontrarnos. Lo que pasa es que a veces, va y aparece el Chavo del Ocho. Una jugada.

Al leer sobre tu padre me ha recordado a la bella dedicatoria de El mar en ruinas; sin duda tu padre inventó el mar.

Carlota

Anonymous also commented

  • Y yo que diria que te conozco de algo. Siempre lo he sospechado. Un dia de estos me acordare, esoy segura.
  • Así que al final resulta que se dice croqueta. Cómo son los de la RAE, siempre llevándome la contraria… Para celebrar que ya se decir cocreta, digo croqueta, ¡me voy a comer un malacatón!
  • Pues si era de descojonarse, tanto mejor. A mi me aterró de pequeña una película de la que recuerdo poco la verdad, y que al ver a los extrarrestres protagonistas de nuevo, que aparecían en una playa, no sé por qué razón, a los tíos se les veían los pantalones por debajo del disfraz de marcianos, ¡no es broma! ¡Buenísimo!
    Carlota
  • En Euskera se dice KOKRETAK y en casa de mi abuela ahora han puesto un puto Outlet, una puta tienda de ropa.

    Savino Harana Goiri, intelestuás
  • Javier, te perdono la nostalgia pero no la paletada. En euskera no sé, pero en español se dice CRO-QUE-TA. QUÉ-CO-JO-NES.

    Nostromo, en mi barrio había una vecina que en vez de croquetas (sí, croquetas) hacía CROQUETA, una sola, grande y bechamelada croqueta que se abría como el huevo de Alien.

    Carlota, es que el disfraz de abejoro es para descojonarse.

    Tío Zebulón, es una variante interesante. En mi casa también se comían crocretas. Pero decirse se dice croqueta, ¿si? A ver si vamos a tener que escribir ahora por transcripción fonética.

Recent comments by Anonymous

  • Charles Mingus: un saco de rabia
    [...] es el link de un buen artículo sobre [...]
  • Alan Turing: la manzana envenenada
    Esto es cuanto sé, macho:

    http://www.peorparaelsol.com/wp-content/uploads/2010/03/futurama_0601_wideweb.jpg

  • Alan Turing: la manzana envenenada
    [...] Alan Turing: la manzana envenenada www.hotelkafka.com/blogs/david_torres/2010/09/alan-turing-la…  por JCortazar hace 2 segundos [...]
  • Sánchez Dragó y su yoyó
    Un saludo.
    Perdónenme que no entienda la irritación que causa el hecho de que uno mismo sea el tema del discurso de uno mismo, si éste resulta, cuanto menos, interesante. He percibido esta especie de zozobra cuando se habla de autores como el que nos atañe y de otros muchos.
    Con toda sinceridad, me deja anonadado dicha irritación, ¿no será envidia enmascarada entre los que perciben cierta precariedad cuando se observan a sí mismos?
    Porque, de nuevo con toda sinceridad, en nuestro personaje no percibo (he coincidido con él un par de veces solamente) ni engreimiento ni altivez, ni presunción ni arrogancia ni soberbia, no más, al menos, que en cualquier otro individuo.
  • Glenn Gould: el alquimista de cristal
    Las variaciones Golderg fueron escritas por Bach para práctica de un alumno suyo, un niño, y son 30 variaciones sobre un aria inicial, no demasiado complicada. Puede ser que fuera original escogerla, además de un acierto recurrir a Bach, que si que era un genio, pero la dificulta no es excesiva. Lo que pasa es que cuando las discográficas quieren encumbrar a alguien para vender cuentan todo lo que haga falta, solo les ha faltado decir que podía volar. No es que no fuera buen pianista, pero si sumas a un rarito que toca bien las ganas de vender discos y un mercado ávido lo demás ya es un poco más de lo de siempre.

powered by SEO Super Comments

Comentarios (24)

Anonymousjulio 29th, 2008 at 10:19

Lo del test de Roschar es un timo: te enseñan diez dibujos de cabras y cuando las identificas te tachan de maniaco obsesivo. Unos listos es lo que son…
Fdo: Millán Hasta Ahí, novio de la muerte y criador de mascotas legionarias

Anonymousjulio 29th, 2008 at 10:22

Me gustaría haber dejado aquí cualquier parida, pero el texto es tan hermoso, tan cierto, tan evocador de mi propio miedo de niño, que no puedo sino respetarlo, no como el cretino de arriba.
Fdo: un ciudadano anónimo

David Torresjulio 29th, 2008 at 10:31

No, anónimo, no se equivoque. El chiste es buenísimo. Además, los lectores habituales del blog saben quién se esconde detrás de Millán Hasta Ahí. Vd. también puede verlo en una entrada que hice sobre Montaigne.

Anonymousjulio 29th, 2008 at 11:17

DE aquellos barros, estos lodos. La última vez que pase por el barrio m,e eché a llorar. Lo de que 20 años no es nada es una mentira zafia de tango de baratillo. Tengo tantas películas en blanco y negro que cuando las echan ahora en color apago la tele. Las prefiero en mi memoria, con todos sus fallos y sus mezclas y todo lo que soñé que eran y jamás fue rodado. Tiene usted razón, amigo David, que el viaje de vuelta tiende a lo lamentable. Aunque no siempre.

Si mi padre viviera estoy seguro que se habría hecho amigo del suyo.

Bienbienybien! García

Anonymousjulio 29th, 2008 at 11:34

Cojonuda entrada, David.
Hellboy Sloper

Bárbarajulio 29th, 2008 at 14:09

Su padre debe de sentirse orgulloso de usted.
La nostalgia es algo raro, te atrapa por las patas, como la miel a las moscas, con el encanto sin afeitar del eterno perdedor. Un dolor amaestrado que exhibimos no sin cierto orgullo. Me ha conmovido este post.

Angelusjulio 29th, 2008 at 14:23

Estoy de acuerdo, mostrar al monstruo en las películas de terror es un error, por eso me gusta tanto “La mujer pantera”: la actriz, Simone Simon, ya tenía la suficiente cara felina como para poder echar a volar la imaginación sin demasiado esfuerzo.

Un saludo.

David Torresjulio 29th, 2008 at 18:18

Seguro que sí, García, como nosotros dos.

Gracias, Sloper.

Bárbara, el orgullo es recíproco, créame.

Gran película, Angelus. Sólo le falta Peter Cushing.

Anonymousjulio 30th, 2008 at 0:25

Ay, qué putada ser tan joven.

A. Jodra

Anonymousjulio 30th, 2008 at 7:21

Hermoso artículo, David. Te noto nostálgico, macho. El verano ejerce esa influencia sobre algunos. A mí me retrotrae a mi infancia y juventud en Menorca y, por supuesto, a muchas películas que, al volverlas a ver, me han dejado el estigma de la melancolía en el alma (La invasión de los ladrones de cuerpos, La dama del cuadro, El retrato de Jenny…) En aquel enorme y vidrioso ojo que era la telefunken de mis padres la vida se veía muy distinta a como ha sido. Creo que por eso algunos de esos “niños de tiza” aún soñamos con los lejanos mares del sur y la rubia princesa de la imposible isla de Thule.
Un abrazo, amigo.
Diego Prado.

Pedro de Pazjulio 30th, 2008 at 7:22

La nostalgia no dejará nunca de suponer una gran putada. Un sentimiento cuyo mayor y mejor alimento es la ausencia y remembranza de momentos que, en otro tiempo resultaron felices y que ya se marcharon; un sentimiento cuyo goce es mayor en tanto en cuanto más grandes y mejores fueron los tiempos que perdimos y ya se marcharon. Algo así no puede ser más que una cabronada surrealista, una broma macabra digna de un retorcido hijodeputa cósmico.

Y, sin embargo, uno, en ocasiones, no puede evitar disfrutar con la nostalgia. Ni quiere dejar de hacerlo. ¡Ah!, las contradicciones…

Abrazos,
Pedro de Paz

Anonymousjulio 30th, 2008 at 16:28

La nostalgia no sirve para nada. Lo mejor es holgar con mozas placenteras y no tener memoria. Y se me ha olvidado lo que iba a decir. Es más, se me ha olvidado que hago aquí cuando tenía que estar en…, ¡coño, tampoco lo sé!

Simeacordasedelnombrelopondría

A. Cantójulio 30th, 2008 at 17:31

“…descifrar palote a palote una inexpugnable piedra Rossetta”.

Inexpugnable. Me encanta esa palabra. He conocido algunas chicas con sexos inexpugnables.

Y sí, creo que las cosas aguantan mejor el paso del tiempo en la memoria, mezcladas con los sentimientos que te produjeron en su momento. Los monstruos siguen siendo monstruos (no abejorros). A mi el primo “Lari” de una serie ochentera me hacía gracia de pequeño, ahora no aguanto un minuto viendo una reposición.

PD: Se dice “cocretas”, no “croquetas”… ¿Y tú eres escritor? Jajaja.

Angelusjulio 30th, 2008 at 19:21

¡Quién viviera en el país de los lotófagos para alimentarse sólo de loto y olvidar y olvidar y olvidar… como hicieron algunos de los acompañantes de Ulises!¡Vaya estado de placidez y serenidad!

¿La nostalgia tiene cura?

Tengo nostalgia de lo que aún no he vivido (creo que lo dijo alguien).

Saludos.

David Torresjulio 30th, 2008 at 19:48

Jodra, más bien será al revés.

Diego, se le echaba de menos por aquí.

Don Pedro, a mí la nostalgia me encanta… a veces.

Simeacordase…, tome rabos de pasas.

Cantó, lo suyo es más grave. No es que me guste recurrir al cementerio pero vea, vea lo que pasa por hablar:

croqueta.

(Del fr. croquette).

1. f. Porción de masa hecha con un picadillo de jamón, carne, pescado, huevo, etc., que, ligado con besamel, se reboza en huevo y pan rallado y se fríe en aceite abundante. Suele tener forma redonda u ovalada.

“Cocreta”, en cambio, no sale. En respueta a su pregunta, sí soy escritor. Espero que Vd. no.

Angelus, ese sentimiento lo expreso a la perfección Borges en un poema titulado “Nostalgia del presente”.

Tio Zebulónjulio 31st, 2008 at 1:06

Pues en mi casa siempre se han comido “crocretas”. Ni croquetas ni cocretas.

Y si es por no discutir, me decanto (no “de cantó”, no seamos pequijosos) por las empanadillas.

Anonymousjulio 31st, 2008 at 1:13

La película se mantiene intacta David, pero claro, “nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.”

O tal vez en realidad sí lo seamos, o eso queremos creer, y por eso nos rebuscamos a nosotros mismos en nuestros recuerdos, con la esperanza de encontrarnos. Lo que pasa es que a veces, va y aparece el Chavo del Ocho. Una jugada.

Al leer sobre tu padre me ha recordado a la bella dedicatoria de El mar en ruinas; sin duda tu padre inventó el mar.

Carlota

Nostromojulio 31st, 2008 at 1:55

Para croquetas, unas que me zampaba yo en Japón, del tamaño de un puño de camionero, en un restaurante que decíase francés del barrio de Toranomón, en Tokio. Qué croquetas, pardiez, qué croquetas!!!

Anonymousjulio 31st, 2008 at 5:25

Perdón, pero se dice COCRETA de toda la puta vida. Búscalo en el diccionario, leyendo las entradas en voz alta (como Zapatero) pero metiéndote una en la boca bien calentita que te cagas.

A ver qué dice el diccionario ahora.

En la huerta de mi abuela había un limonero que daba unos limones tan gordos que parecían membrillos y una higuera enorme y superpoblada de higos en verano y también una parra tupida que ofrecía una sombra deliciosa. Bajo ella, comimos la familia durante todos los veranos, justo al lado de un pilón centenario y de un pozo cuya agua era tan deliciosa que no tenía sabor. Allí, sobre una piedra enorme que nunca nadie movió del costado del gallinero, asábamos sardinas que comíamos con patatas sin pelar y alguna noche, incluso, vi arder azul la queimada mientras alguno de mis primos mayores, con voz profunda, leía el conjuro. Cuando nos volvíamos a Euskadi, siempre de madrugada, mi abuela ya estaba levantada trabajando en algo, sin esperar cambios, y nos decía adiós con una sonrisa resignada y con sus dedos sarmentosos, retorcidos por la artritis.

Pero mi abuela murió (morreu, dicen aquí)y en la huerta de mi abuela, pegado a la casa de mi abuela, ahora hay un puto edificio. Se ve desde la ventana de casa de mis padres y se siente como una enorme losa sobre el recuerdo de la infancia.

Mucho peor que la nostalgia es la codicia de aquellos que no la sienten.

Perdonen el rollo, pero es que justo ayer me asomé a esa ventana y me entraron ganas de llorar.

Javier

David Torresjulio 31st, 2008 at 5:46

Javier, te perdono la nostalgia pero no la paletada. En euskera no sé, pero en español se dice CRO-QUE-TA. QUÉ-CO-JO-NES.

Nostromo, en mi barrio había una vecina que en vez de croquetas (sí, croquetas) hacía CROQUETA, una sola, grande y bechamelada croqueta que se abría como el huevo de Alien.

Carlota, es que el disfraz de abejoro es para descojonarse.

Tío Zebulón, es una variante interesante. En mi casa también se comían crocretas. Pero decirse se dice croqueta, ¿si? A ver si vamos a tener que escribir ahora por transcripción fonética.

Anonymousjulio 31st, 2008 at 8:19

En Euskera se dice KOKRETAK y en casa de mi abuela ahora han puesto un puto Outlet, una puta tienda de ropa.

Savino Harana Goiri, intelestuás

Anonymousjulio 31st, 2008 at 12:20

Pues si era de descojonarse, tanto mejor. A mi me aterró de pequeña una película de la que recuerdo poco la verdad, y que al ver a los extrarrestres protagonistas de nuevo, que aparecían en una playa, no sé por qué razón, a los tíos se les veían los pantalones por debajo del disfraz de marcianos, ¡no es broma! ¡Buenísimo!
Carlota

A. Cantójulio 31st, 2008 at 13:19

Así que al final resulta que se dice croqueta. Cómo son los de la RAE, siempre llevándome la contraria… Para celebrar que ya se decir cocreta, digo croqueta, ¡me voy a comer un malacatón!

Emmaagosto 1st, 2008 at 21:35

Y yo que diria que te conozco de algo. Siempre lo he sospechado. Un dia de estos me acordare, esoy segura.