¿En blanco? ¿Por qué? A mí me gusta …
Comment posted Donde las calles no tienen nombre by Anonymous.
¿En blanco? ¿Por qué?
A mí me gusta mucho leer artículos con los que estoy de acuerdo, porque me reafirma (como es el caso), pero me encanta leer a, por ejemplo, Manuel Rivas en El País, con el que nunca estoy de acuerdo, aparte de que Rivas dista mucho de la idea que yo tengo de intelectual formado y coherente.
¿Cómo puedo saber que tengo ideas propias, concebidas y maduradas por mí, y no aprendidas como salmodias en una madraza progresista, si no me entero de lo que piensan aquellos que no comulgan con mis ruedas de molino?
Muy bien, David. El pleonasmo es totalmente acertado.
Javier
Anonymous also commented
- En Seúl, buen David, las calles tampoco tienen nombre. Pero huelen a col fermentada y ajo, y los rótulos luminosos hablan de secretos prohibidos para occidentales, con lo cual daría lo mismo si se llamaran de una u otra forma. En Corea, ya sabes, las calles no merecen nombres y quienes las pasean comparten media docena de apellidos, no más. En países así la identidad se diluye y emerge la esencia de las cosas. Allí, amigo mío, es posible descansar de todo.
Un abrazo
Nostromo - No entiendo cómo me has reconocido, si hasta me he puesto un antifaz para escribir el comentario…
Álvaro - George A. Tomillo… Joder, yo es que me parto. Es tan sutil que a más de uno se le escapará. Alvaro, tendrían que nominarte a ti para nombrar todas las calles y plazas de España. Lo que nos íbamos a reir, coño.
Don Pedro, es tan evidente que no merece la pena discutir. - Pues yo estoy en contra de la opinión de anónimo 1. ¿Cómo que no es lo mismo? ¿Qué es lo importante en este caso? ¿El formato o el contenido? No se dispone -o no sería honesto hacerlo- de opiniones de primera y de segunda, de mañana y tarde, de diario y de vestir, de artículo y de blog… las opiniones son las que son y se vierten en la tribuna en la que uno se encuentra. Y cualquier tema es susceptible de levantar una opinión y ser expresada en cualquier ámbito.
No termino de comprender porque deben regirse por patrones diferentes un artículo de opinión en prensa escrita y un post de un blog cuando sus similitudes en contenido y formato son más que evidentes.
Abrazos,
Pedro de Paz - Estoy de acuerdo con anónimo 1: una columna de opinión es para opinar lo que el lector quiere que se opine, y un blog es pa´presumir de friki, así que menos chuflas sobre la deformación de la historia y más hablar de pelis de vampiros malayas. Coño, que parece que quieren que pensemos.
Fdo: George A. Tomillo, exterminador de zombis a la espera de su momento.
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- Alan Turing: la manzana envenenada
Esto es cuanto sé, macho:http://www.peorparaelsol.com/wp-content/uploads/2010/03/futurama_0601_wideweb.jpg
- Alan Turing: la manzana envenenada
[...] Alan Turing: la manzana envenenada www.hotelkafka.com/blogs/david_torres/2010/09/alan-turing-la… por JCortazar hace 2 segundos [...] - Sánchez Dragó y su yoyó
Un saludo.
Perdónenme que no entienda la irritación que causa el hecho de que uno mismo sea el tema del discurso de uno mismo, si éste resulta, cuanto menos, interesante. He percibido esta especie de zozobra cuando se habla de autores como el que nos atañe y de otros muchos.
Con toda sinceridad, me deja anonadado dicha irritación, ¿no será envidia enmascarada entre los que perciben cierta precariedad cuando se observan a sí mismos?
Porque, de nuevo con toda sinceridad, en nuestro personaje no percibo (he coincidido con él un par de veces solamente) ni engreimiento ni altivez, ni presunción ni arrogancia ni soberbia, no más, al menos, que en cualquier otro individuo. - Glenn Gould: el alquimista de cristal
Las variaciones Golderg fueron escritas por Bach para práctica de un alumno suyo, un niño, y son 30 variaciones sobre un aria inicial, no demasiado complicada. Puede ser que fuera original escogerla, además de un acierto recurrir a Bach, que si que era un genio, pero la dificulta no es excesiva. Lo que pasa es que cuando las discográficas quieren encumbrar a alguien para vender cuentan todo lo que haga falta, solo les ha faltado decir que podía volar. No es que no fuera buen pianista, pero si sumas a un rarito que toca bien las ganas de vender discos y un mercado ávido lo demás ya es un poco más de lo de siempre. - Glenn Gould: el alquimista de cristal
Gould era un prodigio, y raramente un prodigio vive tranquilo ni en paz. Es el precio por la divinidad. Gran artículo, amigo.
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El primer melón me lo encontré en una playa andaluza, un día de verano. El último lo veo cada mañana al enfrentarme al espejo. ¿Qué me dirá ese tipo hoy? ¿Qué inesperados regalos, qué decepciones, qué frescas dentelladas me tendrá reservadas el día?






















Una columna de opinión de un periódico no es lo mismo que un post en un blog.
Me fascina este espacio pero cuando tropiexo con posts como el de hoy, preferiría que lo hubiera dejado en blanco.
Gracias (por los otros días) y un saludo.
¿En blanco? ¿Por qué?
A mí me gusta mucho leer artículos con los que estoy de acuerdo, porque me reafirma (como es el caso), pero me encanta leer a, por ejemplo, Manuel Rivas en El País, con el que nunca estoy de acuerdo, aparte de que Rivas dista mucho de la idea que yo tengo de intelectual formado y coherente.
¿Cómo puedo saber que tengo ideas propias, concebidas y maduradas por mí, y no aprendidas como salmodias en una madraza progresista, si no me entero de lo que piensan aquellos que no comulgan con mis ruedas de molino?
Muy bien, David. El pleonasmo es totalmente acertado.
Javier
De lo que se trata fundamentalmente es de vincularse con un pasado democrático e idílico llamado Segunda República para esconder que durante 40 años no hicieron absolutamente nada contra el Franquismo, es más, cuando la dictadura murió de vieja, pactaron una transición con el jefe del movimiento nacional, con las cortes franquistas y con un jefe de Estado elegido a dedo por Franco. Quitar estatuas y renombrar calles son acciones que permiten quedar bien sin cambiar absolutamente nada. Nada estructural, quiero decir.
El pleonasmo excesivo, quizás fuese acertado añadiendo un “dictador”.
A mí al leer algo, me da igual que esté de acuerdo o no con mis ideas, con que me guste la forma me basta. Antes que opinadora, una es esteta, qué se le va a hacer.
En cuanto a lo de las calles, pude comprobar hace unos meses que en Illescas, el cartel donde ponía “Calle Real” convivía al lado de otro que ponía “Calle del Generalísimo Franco”. Cosas de la España profunda…
La cosa es si Franco se merece o no una calle, que se supone que es un homenaje que se hace a un personaje importante. Yo creo que no se la merece, aunque es una discusión un poco tonta. Me parece bien que las calles vuelvan a llamarse con su nombre anterior a la dictadura. Y las estatuas del dictador, con que se ponga el rótulo adecuado… Francisco Franco, dictador… ¿No? ¿O vamos a cargarnos todas las estatuas de los Austrias y los Borbones absolutistas?
Ahora que si le van a quitar la calle a José Antonio para dársela a la Pasionaria (como en mi pueblo)o al Che Guevara o cualquiera de estos elementos, que no sé por qué han pasado a la historia como partidarios de la libertad, cuando hoy sabemos que preconizaban la más terrible y sangrienta de las esclavitudes, el despotismo más cruel y los dictadores más veleidosos y carniceros de mierda, pues no avanzamos mucho, ¿no?
Además, está la profunda incultura de los politicastros. ¡Pues no querían cargarse el Miliario del Caudillo, en Burgos, por aquello de que al Caudillo había que borrarlo del mapa! ¡Señores! MILIARIO es como centenario, pero con un cero más, se refiere a los mil años del caudillo Fernán González de Castilla. Por otro lado, como ninguno tiene ni puta idea de quién fue Charles Maurras, ahí tenemos en Madrid, cerca de plaza de Castilla, una calle dedicada a Carlos Maurras… ¿Quién fue Carlos Maurras que merece una calle en Madrid?
FDO: Carlos Maurras, hijo.
Los GPS son unos fascistas, te indican la avenida del general de turno en vez de negarse por principio constitucional en segunda transición.
Anónimo, lo siento. Ignoraba por completo las leyes del blog. Creía que era un espacio para la libertad. Qué cosas.
Javier, es que tus ruedas de molino no son las mías, macho.
Anónimo 3, totalmente de acuerdo. Lo siento, pero no conozco ningún dirigente comunista (Lenin, Stalin, Mao, Castro, Hoxha, Dimitrov, Ceacescu, Pol Pot) que no sea un asesino de masas.
Ub, yo nunca he podido distinguir el fondo de la forma. Será que soy un antiguo.
Maurras, yo tampoco tenía ni idea de quién era ese pájaro y ahí está la calle para un colaboracionista y chivato de mierda. En fin.
Luis, que no sé ni conducir, imagínese el GPS, para mí eso suena como volver a hacer la mili.
Estoy de acuerdo con anónimo 1: una columna de opinión es para opinar lo que el lector quiere que se opine, y un blog es pa´presumir de friki, así que menos chuflas sobre la deformación de la historia y más hablar de pelis de vampiros malayas. Coño, que parece que quieren que pensemos.
Fdo: George A. Tomillo, exterminador de zombis a la espera de su momento.
Pues yo estoy en contra de la opinión de anónimo 1. ¿Cómo que no es lo mismo? ¿Qué es lo importante en este caso? ¿El formato o el contenido? No se dispone -o no sería honesto hacerlo- de opiniones de primera y de segunda, de mañana y tarde, de diario y de vestir, de artículo y de blog… las opiniones son las que son y se vierten en la tribuna en la que uno se encuentra. Y cualquier tema es susceptible de levantar una opinión y ser expresada en cualquier ámbito.
No termino de comprender porque deben regirse por patrones diferentes un artículo de opinión en prensa escrita y un post de un blog cuando sus similitudes en contenido y formato son más que evidentes.
Abrazos,
Pedro de Paz
George A. Tomillo… Joder, yo es que me parto. Es tan sutil que a más de uno se le escapará. Alvaro, tendrían que nominarte a ti para nombrar todas las calles y plazas de España. Lo que nos íbamos a reir, coño.
Don Pedro, es tan evidente que no merece la pena discutir.
No entiendo cómo me has reconocido, si hasta me he puesto un antifaz para escribir el comentario…
Álvaro
En Seúl, buen David, las calles tampoco tienen nombre. Pero huelen a col fermentada y ajo, y los rótulos luminosos hablan de secretos prohibidos para occidentales, con lo cual daría lo mismo si se llamaran de una u otra forma. En Corea, ya sabes, las calles no merecen nombres y quienes las pasean comparten media docena de apellidos, no más. En países así la identidad se diluye y emerge la esencia de las cosas. Allí, amigo mío, es posible descansar de todo.
Un abrazo
Nostromo