Watchmen: raro, raro

Un superhéroe azul que va desnudo y cambia de tamaño y lleva una diana en la frente.

Un comediante malvado.

Un fulano que tiene una máscara con las formas cambiantes de un test de Rorscharch.

Una superheroína que va vestida de prostituta ochentera.

Un mazas venido a menos que viaja en un huevo.

Un superhéroe que es un cruce entre David Bowie y Terence Stamp.

Han pasado un par de días y todavía no estoy muy segura de qué pienso de Watchmen. Advierto: yo no he leído nada del cómic, y la verdad es que me esperaba algo bastante más clásico, y por qué no decirlo, bastante más entretenido. Todo en Watchmen es excesivo: su metraje, sus pretensiones, sus excentricidad.

¿Qué me gusta de Watchmen?

El reparto. La mayoría de los diálogos. Las charlas taxidriverescas del diario de Kovacs. El caractér melancólico de Dr. Manhattan. La agresividad sin ambages de Rorscharch. La elegancia suficiente de Ozymandias. La soledad de los superhéroes. La audacia de mostrarlos “humanizados”, viviendo existencias llenas de miserias y mediocridades, la valentía de presentarlos como seres crueles, ambiciosos y veleidosos. La intención de hacer una peli de personajes y sentimientos de superhéroes. (Me imagino que eso estaría en el cómic.)

¿Qué no me gusta?

El metraje. Las continuas digresiones del relato principal, tan frecuentes y tan largas que te pasas la mitad de la peli pensando en qué estás viendo, de dónde viene, adónde va, si existe Dios, si Dr. Manhattan compra condones de colores. El rollo sentimental en ocasiones cae en el ridículo, como por ejemplo el sexo en la nave de Dreiberg, con el Allelujah de Cohen de fondo. Las canciones, aunque son temazos, como bien dice Josmachine en este post que os recomiendo, distraen mucho y le quieren conferir un status de seriedad acorde con la intención de la peli, es decir, hacer cine de autor con los mimbres de una cinta de superhéroes. Estéticamente, y sin conocer el cómic, no me acaba de convencer, y las charlas trascendentales en Marte, aparte de que bordean la grandilocuencia más plasta, recuerdan a las cuadros horteras dibujados con aerógrafo que se venden en las playas. El personaje de Laurie Akerman/Silk Spectre II parece un anuncio de Pantene de mal rollo, puesto que se pasa la peli dando patadas y paseando su melena a cámara lenta en plan “En diez días me cargo a un huevo de villanos y además el pelo me brilla que es un lujo.”

En definitiva, lo que más me gusta de Watchmen (su intención de hacer una película de superhéroes basándose en los personajes y en las relaciones entre ellos) es también lo que me provoca rechazo porque creo que no lo consigue, ni es cine de autor ni es cine comercial. Es una apuesta arriesgada, pero algo fallida, al menos para mí. Por supuesto, es una peli interesante, pero el relato es muy largo, muy desequilibrado, muy disperso, y sí, amigos, raro, raro.